Del Corazón y la Razón

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La voz de los profesionales: “del corazón y la razón”

 

colaboración

Rosa Chover

Rosa Chover, Mediadora y Abogada 

Trabaja en Barcelona como mediadora profesional en Ayuntamientos de Esplugues de Llobregat y Sant Pere de Ribes.

Editora del Blog: “manuelassecret


Comunicarse es un acto en apariencia sencillo. ¿Pero cómo nos comunicamos, con el corazón o con la razón?

Tú dices lo que estás pensando, con las palabras que encuentras en tu vocabulario que más se adecuen a tu pensamiento, el otro te escucha, procesa la información recibida, la interpreta según su esquema mental y valores, y de ahí obtienes una respuesta. Un silencio, una reacción positiva, una mirada amable, una sonrisa, un guantazo, una huida, un gesto cansino, un exabrupto. Es el lenguaje de los seres humanos, tenemos miles de posibilidades para comunicarnos, pero lo que no podemos es NO comunicarnos.

Lo que Marshall Rosenberg nos propone,

. . . con lo que él denomina ‘la Comunicación No Violenta’ (CNV), es una utilización del lenguaje desde la compasión, desde el corazón¹. Suena un poquito infantil, así a simple vista, eso de hablar desde el corazón. Por eso yo he titulado este texto “del corazón y la razón”, porque lo que Rosenberg propone viene, en mi opinión humilde, de la compasión razonada, si es que eso pudiera existir.

No se trata de decir lo primero que el corazón, en su bondad infinita, te dicte. Sino de un lenguaje bien elaborado y nada fácil de aprender, un lenguaje de vida que te puede  llevar  una  vida  entera aprender,  porque  primero  tienes mucho que desaprender.

Como bien dice Rosenberg,

. . .a los que tenemos ya una edad nos han enseñado a mostrarnos fuertes ante los demás, a no enseñar nuestras debilidades, y mucho menos aún a hablar de nuestras necesidades y sentimientos, porque eso nos haría parecer vulnerables. Mejor ni siquiera tenerlas a veces, las necesidades, nos dijeron.

Un ejemplo típico son nuestras madres,

¿Qué necesidades  tenían  ellas?  Pues  las  de  sus  hijos,  las de  sus maridos, ¿de qué iban ellas a pensar en necesidades propias sin quedar como unas desalmadas egoístas? Hablar del YO y ponerlo en valor era de personas egocéntricas y poco generosas con el prójimo.

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Pues bien, todo eso hay que desaprenderlo. Porque lo que propone el lenguaje de la CNV es justamente lo contrario: desde el yo, desde mi sentimiento y desde mi necesidad.

Y eso es lo que él llama hablar desde el corazón,

. . .apelando a la compasión humana que todos llevamos dentro, sea innata o sea aprendida. Porque para que el otro ser humano que tengas delante y  con el  que te  quieras comunicar en  medio de  un  conflicto o discusión, sea tu pareja tu hijo tu hermano o tu jefe, empatice con tu discurso y con lo que tú quieres comunicarle, tienes primero que llegar a él o ella, sea uno o sea un grupo, es decir, tienes que llegar a su humanidad.

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Marshall Rosenberg y la comunicación empática. YoutubeFragmento de una entrevista a Marshall Rosenberg, psicólogo estadounidense creador de la noción y principios de la Comunicación No Violenta (CNV), también llamada comunicación empática, y que en realidad podríamos llamar simple y llanamente “comunicación efectiva” o “comunicación pero la de verdad”.

Para esto que parece tan complejo, o  tan inocente, Rosenberg explica su método en cuatro pasos. Aunque claramente estoy simplificando mucho un manual con miles de claves para entender todo esto.

Paso 1:

Describo lo que ha pasado. Lo describo de la manera más objetiva y más aséptica que pueda. Sin juicios ni valoraciones que le quiten objetividad a mi discurso. ¿Para qué? Para que el otro no se posicione en contra de mi discurso.

Ejemplo: por las mañanas, cuando desayunamos juntos en casa, estás mirando el ipad todo el tiempo que dura el desayuno

Paso 2:

Cuento cómo ese hecho me hace sentir.

Ejemplo: eso me hace sentir preocupada y algo frustrada

Paso 3:

Cuento cuál es mi necesidad al respecto. Mi necesidad concreta en este momento.

Ejemplo: porque necesito que por las mañanas podamos planificar las actividades del día para decidirlas en común, como quién recoge a los niños, quién los lleva a las extraescolares, si hay alguna otra tarea pendiente…

Paso 4:

La petición que quiero hacer. Y que sea lo más concreta posible, porque cuanto más concreta más fácil que la entienda el otro y la vea realizable.

Ejemplo: por eso, te pido que en el desayuno podamos dejar el ipad y los teléfonos al menos 5-10 minutos, y mirarnos y comentar estas cosas. Eso me daría tranquilidad y me haría pensar que estamos llevando juntos los asuntos familiares y de la casa.

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Ahora la forma ‘clásica’ que tenemos la mayoría de mujeres para decir lo mismo:

“¡No me escuchas! Estoy harta de planificarlo yo todo y que tú estés a la tuya, deja el aparato ese ya de una vez, ¿no?” 

Claro, puede que alguna o alguno piense, pues ha dicho lo mismo.

Pero no, porque la segunda frase es muy corta, pero en tan pocas palabras recoge reproches, juicios de valor y exigencias. Tres cosas prohibidas en la Comunicación No Violenta de Rosenberg.

Cualquier receptor de ambos mensajes lo entiende, el segundo echa para atrás, te ordena lo que tienes que hacer, te juzga y te reprocha tu actitud. Es difícil que otro ser humano, aunque sea tu pareja, o peor aún si lo es, empatice contigo al hablarle así. Con lo cual tu objetivo se va al traste.

En  cambio, si  utilizas la  vía  más larga,

. . . puede que tengas que desarrollar más la idea, argumentarla y razonarla –por eso digo que del corazón y de la razón-, pero el mensaje llega y pasa mejor la barrera del sonido ajeno. Porque ni estás juzgando ni estás exigiendo ni estás valorando.

Estás contando cómo te sientes tú, qué necesitas tú y lo que tú pides para cubrir esa necesidad y cambiar ese sentimiento que tienes. Y, dice Rosenberg, es  ahí donde estás apelando a la humanidad, y por tanto a la compasión, del otro ser humano que tienes delante. A que empatice contigo y tus necesidades.

Partiendo de esta base, tan sencilla y tan compleja,

Rosenberg va mostrando ejemplos prácticos de cómo ha llevado él este lenguaje a las escuelas, a las familias, a los barrios, a las bandas o maras, a las empresas, a las organizaciones políticas, a las instituciones, para que nos demos cuenta de que es, efectivamente y como él lo llama, un lenguaje de vida.

Solamente una duda. ¿Y si algunos seres humanos no tuvieran ese componente de humanidad que es la compasión?


1 Comunicación no violenta un lenguaje de vida, Marshall B. Rosenberg, Ph.D., gran Aldea editores.

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Rosa Chover
Mediadora profesional y asesora jurídica. Especialista en resolución de conflictos. Ambitos de actuación: familia, escuela, vecinos, empresa. Asesoría en procesos de búsqueda de orígenes (casos de adopción nacional e internacional). Idiomas: castellano, catalán, inglés, francés e italiano.
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