El Bullyinng. Prevención y Tratamiento II

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Post II. Tratamiento y prevención del bullying o acoso escolar en el espacio educativo.

Tras el anterior post en el que comienzo el análisis del acoso escolar, su prevención y tratamiento en España os dejo aquí la segunda parte, la cual espero sea de vuestro interés y tenga la misma acogida que la primera parte.

b. Los ‘Solution Teams’ de Carlisle: una experiencia made in USA por NO BULLY[1]

colaboración

Rosa Chover

Nicholas Carlisle es abogado, psicoterapeuta y exvíctima de bullying. Con ese bagaje, utiliza un método singular que, en mi opinión bebe sobretodo de la escuela del ‘No blame approach’ de B. Maines y  G. Robinson (más tarde llamado Support Group Method como hemos visto antes). Pero más que por la teoría, me gusta porque parece que funciona, con un 80% de éxito según los trabajos de investigación de M. DeNike[2] y de A. Steiger[3], además de las experiencias que relatan algunas familias en los vídeos que aparecen en su web de NO BULLY.

El enfoque de Carlisle es, a la vez, global y selectivo, porque el método NO BULLY es un paquete de medidas que comprende acciones preventivas y otras medidas de intervención directa. Se encarga, por tanto, de qué hacer antes y para que no suceda, qué hacer si de todos modos sucede y qué hacer después de que se acabe.

La prevención: el paquete de prevención abarca a toda la Comunidad educativa, profesores alumnos y padres, con diferentes niveles de formación para cada uno de los ámbitos y una formación particularmente intensiva para quienes serán los futuros ‘coachers’ o coordinadores del programa, es decir quienes monitorizarán y dirigirán los ‘Grupos de Solución’ o Solution Teams. El programa abarca un año de aprendizaje y entrenamiento en el mismo campus o escuela, y en las técnicas y métodos no difiere mucho de otros programas como podría ser el TEI.

El método de Carlisle tiene una premisa básica para su funcionamiento: la garantía a la víctima y al ‘grupo solucionador’ de que no habrá culpables ni castigos. La víctima denuncia a sus agresores bajo la premisa de que nadie será castigado, y por tanto ella no estará en peligro por denunciar, y los agresores entran a formar parte de un ‘grupo de solución’ que está enfocado básica y principalmente a encontrar soluciones al problema que tiene la víctima, y no a encontrar culpables ni a castigarlos. Ellos están ahí porque se les ha considerado ‘aptos’ y ‘válidos’ para encontrar soluciones, no porque sean culpables. El enfoque es esencialmente pragmático: no estamos aquí para buscar culpables, sino soluciones para alguien que está sufriendo. Y si tú, agresor, eres parte de la solución, dejarás de ser parte del problema. Pero sólo serás capaz de ser parte de la solución cuándo y si has entendido por lo que está pasando la víctima, conditio sine qua non para que se produzca la transformación de tu comportamiento. Busca transformar comportamientos a través del empoderamiento y el reconocimiento, una vez más.

Es un proceso de intervención sumamente pautado y que se compone de 6 etapas.

  1. Entrevista con la víctima: los objetivos son empatizar con ella, obtener información, saber cómo se siente, explicarle que el bullying está mal, pedirle el consentimiento para que actúe un ‘solution team’ en su caso y consensuar con la víctima qué información de la que ha dado puede ser compartida con el grupo de solución y cuál no. Habrá que obtener también el consentimiento de la familia de la víctima, y ésta es la parte que me parece más ardua en casos en que el proceso no esté todavía implantado como estándar en el centro. De esta entrevista el facilitador sale con los nombres de los agresores, bajo la garantía ofrecida a la víctima de que no habrá culpables ni castigos pero sí soluciones a su caso y que se parará el acoso.
  2. Elegir al grupo solucionador. El grupo deberá constar de unos 6-8 miembros en total, entre los cuales estarán el acosador y sus ‘bystanders’ (3-4) y en igual proporción entre 3 y 4 líderes positivos de la clase, a ser posible amigos de la víctima pero no necesariamente.
  3. Se monta la primera reunión del denominado ‘Solution Team’ junto con el facilitador. Premisas: no se están buscando culpables ni castigos (al menos por ahora) y el grupo ha sido elegido por las capacidades de sus miembros para la solución de un problema que tiene alguien de la clase (empoderamiento a través de la participación). Se identifica el problema y a la persona. Se explica muy especialmente cómo lo está pasando esa persona. Más que los actos que se hayan cometido contra él, se habla de sus sentimientos y de cómo lo está viviendo él. Si hay dibujo o texto de la propia víctima mejor. A continuación se les pide individualmente qué podrían hacer cada uno de ellos, desde el yo, para mejorar la vida escolar de esa persona. Insisto, están allí para ayudar al facilitador a solucionar un problema, no para sentirse culpables ni pedir perdón. La reunión acaba cuando dan respuestas uno por uno de lo que ellos, individualmente, pueden hacer para mejorar la vida escolar de la víctima.
  4. Chequeo con la víctima: 2 rápidas entrevistas la semana siguiente para comprobar cómo va todo y si ha notado mejora.
  5. Segunda reunión del Solution Team (10 min. máximo): ¿cómo has hecho para mejorar las cosas? ¿qué estáis haciendo diferente, individualmente y como grupo, de lo que hacíais antes?
  6. Última reunión del Solution Team (si todo va según debería): es la reunión de cierre y también acude la víctima, que agradece al grupo las acciones que ha llevado a cabo para mejorar y solucionar su caso.

Seguimiento: 3 meses después se chequea con la víctima.

Parece muy fácil, y parece muy difícil.

El programa global tiene una duración de un año y ofrece apoyo durante un año más una vez que el equipo docente ya está formado y actuando conforme al mismo. La filosofía de base es la misma que la de la mediación escolar: kids helping kids o niños ayudando a niños. Responsabilidad y participación frente a culpabilización y exclusión. Tal y como dice Carlisle “¿Cómo vamos a combatir la exclusión social/escolar expulsando al culpable del colegio mismo?”.  Si no hay transformación, si no logramos que se pongan en los zapatos de la víctima, que se responsabilicen de sus actos, que se sientan parte de la solución, ¿cómo vamos a recuperarlos a todos? Y si no los recuperamos a todos, ¿cuánto tardará en repetirse el abuso?

c. El Método KiVa: el enfoque del rol del participante en Finlandia[4].

Dada nuestra ‘fascinación’ patria por todo lo que tenga que ver con la enseñanza finlandesa –no en vano son el primero de la clase en el Informe PISA- he tratado de saber un poco más sobre este método, que se inicia en la Universidad de Turku (Finlandia) y que a partir de 2006 se convierte en programa obligado en todas las escuelas de ese país a través de su financiación pública. Sus autoras son Christina Salmivalli y Elisa Poskiparta.

Escuchando a la propia Salmivalli las conclusiones a las que llego brevemente sobre su método son las siguientes:

  • Se trata de un enfoque global, en cuanto a prevención, y también de acciones concretas de intervención.
  • El punto de partida son los seguidores, por eso se llama ‘Participant Role Approach’. Salmivalli cuenta en el vídeo que su estrategia pasa por los ‘bystanders’, a los que divide en: reforzadores del acosador (ríen y demás), partícipes (participan del acoso), outsiders (no participan pero tampoco se oponen), y los defensores de la víctima.
  • KiVa actúa a través de poner presión en el grupo, a través de las acciones universales o preventivas (dirigidas a todos los estudiantes), y las acciones de intervención concretas.
  • Las acciones universales: esencialmente juegos de ordenador y entornos virtuales de aprendizaje, a través de un programa sistematizado y estructurado en el tiempo y espacio.
  • Acciones de intervención directa: intervienen 3 profesores entrenados por KiVa y hay sesiones con los agresores, con la víctima y con otros líderes positivos de la clase.

Conclusiones:

El proceso de mediación tal y como se conoce no lo considero válido en los casos de acoso escolar. Sin embargo, todas las técnicas que utiliza se pueden poner al servicio de un proceso específico y a medida para combatir este fenómeno. Un proceso enormemente pautado, estudiado y diseñado para la resolución del maltrato escolar entre iguales, en el que las partes no están equilibradas y que se basa en la empatía y el reconocimiento hacia el otro. Unos pondrán el acento en las entrevistas individuales, otros en las grupales, o bien tratarán de aislar al agresor poniendo la presión en los espectadores. Los métodos difieren unos de otros, pero en todos ellos hay unos patrones comunes: diálogo, empoderamiento, reconocimiento a través no de conocer la verdad sino de saber cómo se siente el otro, y la búsqueda de soluciones desde el yo, (todo son herramientas de la mediación). El adulto, el facilitador, es un conductor esencial sin el cual el proceso no es posible, y de su formación en las técnicas adecuadas va a depender ampliamente el éxito del proceso, pero ni aportará las soluciones ni ejercerá su autoridad para conseguir las respuestas de los alumnos. No si lo que se quiere es operar un cambio en los comportamientos, es decir, una transformación.

Lamentablemente, lo que escucho en medios de comunicación y en boca de muchos padres estos días va en dirección diametralmente opuesta a todo este ejercicio de diálogo y ‘mediación’: que se haga justicia, que se detengan culpables, que se depuren responsabilidades, tolerancia cero, que se sepa que aquí las conductas no quedan impunes.

A mí me gustaría que alguien les preguntase a las víctimas. Si, a pesar de los cambios de colegios, de las expulsiones de los culpables, de los castigos y sanciones de sus acosadores, si han dejado de sentir miedo, si se sienten más acompañadas, si se sienten más reconfortadas, si el grupo clase las apoya ahora más que antes, y si se miran a la cara con los que fueron sus acosadores. Y a los acosadores, si han entendido algo de lo que ha pasado.

Sería deseable que pasara esta sed de venganza y justicia y nos pusiéramos a buscar soluciones en la escuela y para la escuela, y para los alumnos pero con los alumnos. Y que, con más o con menos medios disponibles, nos diéramos cuenta de que la protección y desarrollo de nuestros menores, de todos, es lo esencial para la sociedad actual y para la futura, porque todos esos menores, los que agreden, los agredidos, los que miran, los que ríen, los que se callan, los que ofrecen su ayuda, todos estarán juntos en sociedad pasado mañana.

[1] Carlisle, N. http://www.nobully.org

[2] DeNike, M., PH.D. Outcomes Evaluation 2012-14. No Bully Solution Team.

[3] Steiger, A. San Francisco, 2010. Solution Team: a program evaluation of an anti-bullying intervention.

[4] University of Turku, Finland. http://www.kivaprogram.net/

Rosa Chover, abogada y mediadora. @Manuelasecret

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Rosa Chover
Mediadora profesional y asesora jurídica. Especialista en resolución de conflictos. Ambitos de actuación: familia, escuela, vecinos, empresa. Asesoría en procesos de búsqueda de orígenes (casos de adopción nacional e internacional). Idiomas: castellano, catalán, inglés, francés e italiano.
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