El Derecho Colaborativo

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El Derecho Colaborativo ¿Qué es y qué papel tiene el abogado colaborativo?

Introducción

Desde hace tiempo el concepto Colaborativo comienza a cobrar una mayor relevancia en una sociedad como la nuestra, cada día más digitalizada y que cambia a un ritmo vertiginoso.

El entorno profesional no iba a ser menos, y el trabajo colaborativo se desarrolla con fuerza como una nueva organización, donde los individuos se unen con una dinámica común que les permite alcanzar determinados objetivos que no serían posibles si lo hicieran de manera individual, o que los alcanzan con una mayor optimización de recursos.

Para el artículo de hoy tengo preparado un breve análisis sobre el impacto que está teniendo el Derecho Colaborativo en la esfera jurídica española, y si realmente puede dar un vuelco a la forma que tenemos actualmente de entender la abogacía y la resolución de nuestros conflictos.

Así que ¡Empezamos!

El Derecho Colaborativo se trata una corriente jurídica con poco recorrido en nuestro país, que nace en los años noventa en Estados Unidos ideada por un grupo de abogados que apuestan por ir un paso más allá en la defensa de los intereses de sus clientes, trabajando únicamente en asuntos en los que las partes implicadas tuvieran en mente la persecución de un acuerdo pactado.

Ese valor añadido que comienzan a trazar estos abogados americanos se asienta en unas bases sólidas de confianza, buena fe y colaboración, donde el abogado deberá dejar de lado su actitud directiva y centrarse en acompañar y colaborar con su cliente durante todo el proceso, con el objetivo de descubrir cuáles son sus verdaderos intereses y hacer de la resolución de su conflicto una experiencia constructiva.

Comienza a ser tendencia

En estos últimos años vemos como cada vez son más los abogados y operadores jurídicos que se inclinan por las vías basadas en el diálogo y la cooperación, pero todavía seguimos apreciando, que realmente nuestros ineficientes Juzgados siguen llenándose de disputas y la Mediación no acaba de arrancar de una vez por todas.

Cuando escuché por primera vez el Derecho Colaborativo, realmente me sorprendió positivamente la forma de encarar las disputas que planteaba, y rápidamente pensé que podía adaptarse muy bien a mi manera de entender la abogacía y la gestión de los conflictos, alejado del modelo de abogado litigante que había podido descubrir durante mi etapa en los despachos.

Por esta razón comencé a formarme con el objetivo de apostar por algo innovador, que aporta un mayor valor, y de esta forma, hacer coincidir mi estilo profesional con mi sistema de valores.

Pero entremos en materia, ¿Qué es exactamente el Derecho Colaborativo?

El Derecho colaborativo se presenta en nuestro panorama jurídico como un soplo de aire fresco que promete ser una regeneración de la abogacía actual, tratando de ser el empujón necesario que necesita la abogacía para empezar a colaborar y dejar atrás la mentalidad de confrontar.

Este nuevo paradigma en el ejercicio profesional del Derecho resulta una novedosa vía para resolver los conflictos de una forma amistosa, a través de un proceso basado en la negociación harvard y la comunicación efectiva, realizado cooperativamente entre los abogados, los clientes y otros profesionales, que también pueden intervenir durante el proceso.

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Vídeo de negociación Harvard

¿Cómo se estructura el Proceso Colaborativo y cómo podemos utilizarlo?

Cada parte del conflicto cuenta con la asistencia de un abogado colaborativo elegido libremente, que le acompaña en todo momento, le asesora y le aporta esa seguridad tan necesaria en situaciones tan delicadas como pueden ser los divorcios o las disputas en empresas familiares, donde la tensión y la incertidumbre alcanzan niveles muy elevados.

Se trata de un proceso caracterizado por su flexibilidad que se estructura según las circunstancias que rodean al conflicto en cada fase, pudiendo realizar:

  • Sesiones individuales de cada parte con su abogado
  • Sesiones de negociación únicamente entre los abogados
  • O sesiones en las que intervienen conjuntamente las partes, los abogados y otros profesionales.

El proceso colaborativo presenta una forma práctica de resolver los conflictos que se adapta perfectamente a las necesidades e intereses de las partes, donde serán las verdaderas protagonistas en la búsqueda de posibles soluciones.

Las partes tomarán las riendas de su propio conflicto

. . . y pondrán las normas con las que se va a realizar el proceso, trabajando a través del diálogo y del consenso, teniendo en cuenta que solamente se alcanzará el acuerdo si todas las partes están dispuestas y convencidas.

Los principios de buena fe y de confianza entre las partes y los abogados, serán puntos básicos en la negociación colaborativa, ya que se necesitará la máxima transparencia y un compromiso firme de intercambiar la información relevante desde el inicio del proceso para poder llegar a buen puerto.

¿Cuál es el papel del abogado en el proceso colaborativo?

El papel que desempeñan los abogados colaborativos en este proceso será un trabajo conjunto con el fin de ofrecer a los clientes una representación independiente pero coordinada, teniendo en mente el objetivo común que es el de alcanzar un acuerdo que pueda satisfacer los intereses de todas las partes.

Los abogados colaborativos:

  1. Deben tener la capacidad de escuchar de forma activa a sus clientes, conocer cómo se sienten y descubrir cuáles son sus verdaderos intereses para diseñar el proceso colaborativo posterior y comenzar las negociaciones de forma más adecuada.
  2. Con el proceso colaborativo se trata de conocer realmente cual es el interés real de las partes e indagar con el objetivo de pasar de las posiciones iniciales a lo que realmente están buscando y desean las partes.
  3. Un proceso de búsqueda complicado que deberá manejar el abogado colaborativo y que se centra en buscar más allá de las etiquetas estándar que traen los clientes cuando se ven envueltos en un conflicto, como pueden ser por ejemplo “Custodia compartida” o “El 50% del piso en herencia”.
  4. Un profesional que además de contar con habilidades negociadoras, tendrá que emplear mucho esfuerzo en gestionar las emociones de su cliente, hacerle cambiar la perspectiva negativa que se suele tener de los conflictos e incentivarle a cooperar con la otra parte.

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Publicado por Tomás Prieto en viernes, 16 de febrero de 2018

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Seguimos con otro punto básico:

El compromiso del abogado colaborativo de no seguir con el proceso si no es posible el acuerdo.

Como punto fundamental en la labor del abogado colaborativo se marca el compromiso de no seguir con la defensa jurídica de su cliente, en el caso de que no sea posible llegar a un acuerdo pactado y sea necesario acudir a la vía judicial.

De esta forma, los clientes que hubieran iniciado un proceso colaborativo en el que no hubiera sido posible alcanzar un acuerdo, continuarían siendo asistidos en vía judicial por otros abogados distintos a los que comenzaron el proceso.

Sin duda, un estímulo que resulta muy importante tanto para las partes como para sus abogados a la hora de emplear todos sus esfuerzos y otorgar un mayor compromiso a la hora de obtener la consecución de un posible acuerdo.

Una característica muy importante, que también influye para dotar al proceso de una mayor confidencialidad acerca de todos los temas tratados; (no olvidemos que los juicios son públicos), en el caso de que se llegara a un hipotético proceso contencioso posterior, ya que se contaría con nuevos abogados que no han estado presentes en las sesiones de negociación previas.

¿Quién más puede desempeñar un papel importante en el proceso colaborativo?

Intervención de expertos neutrales

Cuando las circunstancias del conflicto lo requieran, los abogados colaborativos tendrán que valorar también la opción de recurrir a otros profesionales que actuarán como terceros neutrales y podrán aportar su granito de arena para resolver el conflicto de una forma más integral y coordinada, actuando como expertos peritos.

Estos profesionales podrán ser de diferentes esferas como mediadores, coachs, expertos en finanzas, psicólogos o terapeutas entre otros muchos, que pueden aportar una perspectiva diferente y especializada, ayudando de esta manera a una mejor gestión del conflicto en cada fase del proceso.

Será básico para el devenir del proceso generar un clima cordial y cooperativo durante las sesiones conjuntas, donde las partes puedan sentirse a gusto para intentar buscar soluciones más amplias, recurriendo a métodos donde la creatividad puede ser el elemento clave para encontrar un punto intermedio donde se encuentren los intereses de las partes y pueda alcanzarse una solución favorable para todos.

¿Qué ventajas podemos destacar de esta forma de gestionar los conflictos?

  • Mayor control y protagonismo del procedimiento
  • Procesos más ágiles y prácticos
  • Soluciones más creativas, flexibles y adaptadas a los intereses y necesidades de cada parte
  • Acuerdos más duraderos
  • Mejora de las relaciones
  • Confidencialidad total en el proceso
  • Menor desgaste emocional y reducción de la incertidumbre
  • Prevención de futuros conflictos
  • Reducción de los costes económicos
  • Cercanía y entornos más cordiales
  • Experiencia humanizada.

Para ir finalizando el artículo, voy a centrarme en la siguiente pregunta:

¿En qué situaciones podría encajar mejor el Derecho colaborativo?

Bajo mi punto de vista, las disputas que surgen en el ámbito de familia tienen un encaje perfecto para gestionarlas mediante Derecho Colaborativo, debido al elevado componente emocional que condiciona estos conflictos y que se ven beneficiados de las ventajas que se aportan en este proceso a nivel de relaciones o de prevención de futuros problemas, alcanzando unas cifras de éxito del 80% en algunos países como Estados Unidos.

En el ámbito civil, mercantil y laboral, poco a poco también comienzan a gestionarse determinadas controversias a través de esta herramienta, obteniéndose resultados satisfactorios y generando unas ventajas como la agilidad del proceso y la confidencialidad que tienen una gran acogida entre las empresas y particulares.

 EL Derecho Colaborativo en el ámbito empresarial  https://youtu.be/CbfqYuc9GKw

¿Cuál es el valor añadido que aporta el Derecho colaborativo?

Además, el proceso Colaborativo aterriza en España en un momento donde las consecuencias negativas de acudir a la vía contenciosa son notables y nos encontramos un panorama donde son numerosas las ocasiones en las que a pesar de ganar el pleito y el resultado sea el mejor para los intereses de una de las partes, una vez finalizado el proceso, no se logra conseguir una satisfacción completa.

Para afianzar en estas fases iniciales del Derecho Colaborativo en nuestro país, resultará clave prestar una especial atención a la formación en esta materia y a la creación de redes cada vez más fuertes de abogados colaborativos que apuesten por estas vías pacíficas.

Seguiremos atentos al porvenir de este apasionante campo que se nos presenta con el Derecho Colaborativo, e iremos comprobando si puede realmente aportar soluciones más integrales y satisfactorias para todos, logrando alcanzar el potencial que se le intuye y que ya ha logrado en otros países vecinos.

 

Marco Antonio Manzano Palomero

Mediador y Abogado.

 

Muchas gracias y hasta la próxima.

Participa con nosotros, será un placer leer tus valoraciones:

 

¿Crees qué puede encajar bien el Derecho Colaborativo en nuestro país?

¿Piensas que tiene alguna ventaja más? ¿Y desventaja?

 

 

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Tomás Prieto
Servicios de Mediación Familiar, Social, Civil y Mercantil es un gabinete de Gestión de Conflictos que pretende consolidarse en Granada como uno de los primeros gabinetes multidisciplinares en Mediación. También en . y escribo El Mirador. Director de Contenidos en Logic Cost Abogados
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