¿Está el independentismo derrotado tras el 155?

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¿Fin del conflicto de Cataluña? ¿Está el independentismo derrotado?

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Espacio de Opinión

Puede parecer que el conflicto catalán ha quedado resuelto con la aplicación del artículo 155 de la Constitución.

El Gobierno de la Nación ha destituido a todos los miembros del Govern de la Generalitat  -y a estas horas gran parte de sus exconsellers, están encarcelados-, su Presidente, fugado y el Parlament, disuelto. Convocadas nuevas elecciones para el día 21 de Diciembre ¡Asunto cerrado!

eduardo ruiz

Eduardo Ruiz, Abogado y Mediador

Nada más lejos de la realidad. Los mediadores solemos decir que la justicia y la ley resuelven litigios, pero no  conflictos.

Hacia nuevas elecciones

En efecto, a menos de dos meses para las elecciones al Parlament de Cataluña convocadas por el Gobierno de Rajoy, las primeras encuestas apuntan, como en las anteriores,  a un eventual empate entre los dos bloques enfrentados: el independentista y el constitucionalista. Si los resultados electorales confirman las encuestas, ¿cómo vamos a salir de ésta? ¿se  va a repetir la historia de los últimos dos años?

Los mediadores sabemos que para alcanzar acuerdos es necesario que las partes en conflicto abandonen sus posiciones y empeñen sus esfuerzos en desentrañar y gestionar los intereses, tanto los propios como los de la parte contraria, que muchas veces permanecen ocultos.

En este caso, las posiciones,

. . .lo que pide cada parte,  están claras: una parte muy importante de los catalanes quiere la independencia y otra parte, tanto o más importante, la rechaza. Eso sin entrar en lo que quiere el resto de los españoles, que también resultan afectados.  Sin embargo,  los intereses están confusos,  no se ha debatido sobre ellos ¿Por qué le interesa a Cataluña constituirse en Estado independiente? ¿Por qué no? ¿Hay alguien que gane con la independencia? ¿Sirve  la independencia a los intereses de Cataluña a cualquier coste?

En el gran teatro del mundo que es la vida,

. . .el Gobierno de Rajoy y el Govern de Puigdemont  han escrito los respectivos guiones que han de representar sus miembros y  que, a la larga, no quedan sometidos al juicio divino como en el auto de Calderón, ni siquiera al juicio de los Tribunales de Justicia, sino al juicio final de los ciudadanos que somos espectadores, pero cualificados, porque con nuestro voto, a modo de sentencia,  cambiaremos protagonistas o provocaremos cambios en los papeles que los actores tienen que interpretar.

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El guión o la hoja de ruta

. . .a la independencia marcada por el Govern de la Generalitat se basa en dos pilares: el primero, el mensaje violento en el fondo (se trata de romper con la legalidad establecida) pero pacífico en las formas, al estilo Gandhi,  intentando que el mensaje victimista ponga a la opinión pública internacional de su parte y, más importante,  con el fin de  sumar ciudadanos catalanes a la  causa independentista –aceptando la ruptura social que provoca el planteamiento-; el segundo pilar no se basa en dirigir el debate público hacia la bondad que tendría una eventual independencia de Cataluña sobre sus ciudadanos y  resto de españoles, sino hacia el derecho a decidir, vendido como un derecho natural inviolable, buscando, eso sí, que implícitamente se identifique éste con el apoyo al independentismo.

Se trata de una hoja de ruta a largo plazo,

. . .en donde estaba previsto de antemano, y se buscaba incluso, que hubiera “daños colaterales”, incluyendo el posible (hoy real) encarcelamiento de sus dirigentes.  En efecto, el Govern buscó desde el principio acumular “fotos” que le permitieran “impactar” en los ciudadanos de Cataluña y en la opinión pública internacional, presentando una imagen de España dictatorial, represiva y antidemocrática que utiliza a sus ciudadanos como súbditos sometidos a los que niega el más elemental derecho a la libertad de expresión manifestada a través del voto.

Manipulación social

Cada “foto” robada a las fuerzas del orden, a los jueces y a los fiscales, en “represión” a la pacífica actitud ciudadana se traduciría en votos y escaños para la causa independentista. Esta estrategia tendría como finalidad alimentar el odio del pueblo de Cataluña hacia la “potencia opresora”, España, impulsando el sentimiento independentista de los catalanes. De acuerdo con esta hoja de ruta, en opinión del Govern, la independencia llegará tarde o temprano.

Mientras tanto, el Gobierno de Rajoy

. . .ha basado su mensaje en Ley y Justicia: en la defensa de la Constitución de 1978, y en su sistema judicial. Ha negado el derecho a decidir, en base a su artículo 1.2  que establece que la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado, cerrando cualquier posible diálogo que pudiera poner en riesgo la unidad de España.

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Consciente de que la ley estaba del lado del Gobierno de Rajoy,

. . .el Govern intentó presentar la legitimidad de su planteamiento independentista en base al presunto “mandato hacia la declaración unilateral de independencia (DUI)” de los ciudadanos que habían votado por opciones independentistas en las Elecciones de 2015, mandato que, a su juicio, quedaba por encima de la Constitución y de las resoluciones judiciales que pudieran emanar del Tribunal Constitucional.  Una aberración jurídica descomunal, pero aparentemente resultona.

Volviendo la mirada al gran teatro del mundo, diríamos que, con esta puesta en escena, el Govern de la Generalitat ha querido ganarse la gracia del público,la ciudadanía de Cataluña y la opinión pública internacional-, mientras que el Gobierno se ha querido ganar la gracia del Tribunal y las Instituciones  ¿Quién ganará el pulso? El desenlace del primer capítulo ya lo hemos visto. Pero eso no significa el fin del conflicto.

Todo lo vivido hasta aquí

. . . demuestra que tanto el Govern de Cataluña, como el Gobierno de la Nación han cometido errores: el del Govern, por entender que se puede saltar impunemente la ley. El Estado de Derecho es la única opción democrática posible para lograr cualquier pretensión legítima, incluida la independencia, por lo que se ha de pasar necesariamente por ella. Fuera de la ley no cabe diálogo ni mediación.  Sólo una reforma de la Constitución podría dar alas al independentismo, como muy bien señaló S.M. el Rey en su intervención televisada del pasado día 3 de Octubre.

“…quiero reiterarles que,  desde hace décadas vivimos en un Estado democrático que ofrece las vías constitucionales para que cualquier persona pueda defender sus ideas dentro del respeto a la Ley” (min 3.18”)

Por parte del Gobierno Central el error, a mi juicio,  ha radicado en negarse, desde el principio de la crisis catalana, a dialogar siquiera sobre la posible reforma de la Constitución, lo que ha provocado el enardecimiento independentista.

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“Documental realizado por David Peñaranda, Giovana Reyna y Ángela Jaramillo. Este trabajo tiene por objeto dar a conocer y difundir este método alternativo de resolución de conflictos. Cuenta con las opiniones de casi 40 profesionales de la Abogacía, el Derecho, la Judicatura, la Educación”. Youtube

¿Qué reforma?

Aquí siempre hay que recordar la actitud canadiense y británica hacia Quebec y Escocia respectivamente,

. . .y, en mi opinión, no se puede plantear una reforma constitucional de alcance sin antes saber lo que el pueblo de Cataluña de verdad quiere mayoritariamente, por lo que sería necesario permitir antes una consulta al pueblo catalán, con carácter vinculante o no, pactada entre el Gobierno Central y la Generalitat,  en cuanto a las distintas opciones de encaje de Cataluña en España en una eventual reforma de la Constitución, desde la independencia hasta la re-centralización de competencias, acordando la participación mínima necesaria y la mayoría requerida, pues tanto o más  legítimo es pretender mantener el statu quo actual de Cataluña en España forjado a lo largo de más de 500 años de unión como aspirar a la independencia.

El interés de los ciudadanos

Si se permitiera esa consulta, se entraría a fondo en el interés principal del debate para el ciudadano, que no es otro que atender los argumentos sobre las dos posiciones extremas: la bondad de la independencia, de un lado, y la re-centralización de determinadas competencias, de otro. Entre ambas, todo un abanico de posibilidades, dentro de España.

La consulta pactada sería entonces,  el primer paso.  Con el resultado de esta consulta se podría acometer, en su caso, la reforma de la Constitución.

¿Qué solución tiene el conflicto?

A partir del día 21 de Diciembre volvemos a la casilla de salida y se abrirá otra oportunidad para la solución del conflicto. Una vez recuperada la legalidad conculcada por el depuesto Govern y la Mesa del Parlament de la Generalitat, cabe esperar que el nuevo que surja de las elecciones del día 21 de diciembre no busque otra vez la opción rupturista que no va a ninguna parte.

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Por otro lado, el Gobierno de Rajoy,

. . .que ha aceptado la propuesta del PSOE de abordar la reforma de la Constitución, habrá comprendido la necesidad de abrir un diálogo con el nuevo Govern y los partidos con representación parlamentaria en Las Cortes. La duda estriba en conocer si ambos Gobiernos serán capaces de asumirlo o si habrá que esperar a que en un futuro más próximo que  lejano, unos nuevos interlocutores se atrevan. Cuanto más se tarde, es probable que  la solución sea más difícil y el independentismo siga creciendo.

Detrás de todo conflicto subyace una confrontación de ideas, y estas no desaparecen por el mero hecho de que una ley o un juez lo ordenen.  

La opinión ciudadana mayoritaria es el resultado de sumar las opiniones individuales de los individuos que la componen.

Las ideas son como la energía: ni se crea ni se destruye, sólo se transforma. En efecto, una idea desechable se transforma en otra nueva. Las ideas de cada ciudadano se construyen  a partir de dos componentes: un componente emocional y otro componente racional, y constituyen su fuente de energía y de motivación para alcanzar sus metas. No se puede intentar destruir las ideas del adversario, sino transformarlas.

Si el Gobierno de la Nación quiere resolver el conflicto a favor de la causa unionista, no tendrá más remedio que transformar esa “energía” individual de los ciudadanos para sumarlos a su causa, y la forma de hacerlo es actuar sobre los dos componentes citados: el emocional y el racional.

Actualmente,

. . .mientras la parte racional parece inclinarse  del lado de Gobierno de la Nación, la parte emocional lo hace (en Cataluña) por la postura independentista, que gana adeptos cuantas más “fotos” consiguen sus partidarios.  Es difícil vaticinar qué parte se impondrá a partir del 21 de Diciembre, pero la Historia aporta muchos ejemplos en los que la parte emocional ha terminado imponiéndose.

El Gobierno de Rajoy hasta ahora parece haberse olvidado del componente emocional de la idea independentista. No ha sabido gestionar las emociones, limitándose a gestionar las razones legales que le asisten.

 

Eduardo Ruiz, Abogado y Mediador 

Blog: mediandoconflictos.es 

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Tomás Prieto
Servicios de Mediación Familiar, Social, Civil y Mercantil es un gabinete de Gestión de Conflictos que pretende consolidarse en Granada como uno de los primeros gabinetes multidisciplinares en Mediación. También en . y escribo El Mirador. Director de Contenidos en Logic Cost Abogados
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15 comentarios en “¿Está el independentismo derrotado tras el 155?

  1. En respuesta a la pregunta del título: si aceptamos que el “deseo” de independencia es el origen del “conflicto”, estamos frente a una aspiración política de un grupo social de ciudadanos, que puede ser tan legítima como cualquier otra; cuestión aparte es que se pretenda desde la ley o contra ella. Y si es una “contienda” política, su escenario son los foros políticos. En consecuencia, lo que está “derrotado” (encauzado/corregido, en expresión más acorde, a mi entender) es la aspiración independentista “contra legem”. https://www.linkedin.com/pulse/peacebuilding-andrés-vázquez-lópez
    En respuesta a la pregunta de “¿Qué solución tiene el conflicto? La consulta pactada sería entonces, el primer paso (el Gobierno no ha sabido gestionar las emociones)”, si aceptamos que el “deseo” de independencia es el origen de un conflicto (y no una aspiración política de un grupo social de ciudadanos, que puede ser tan legítima como cualquier otra) tendremos que convenir que, en una hipotética mediación/negociación “pactada”, por ejemplo, para acordar la convocatoria de una consulta electoral legal, y en la que ese “deseo” no obtuviera el triunfo… ¿desaparecería el “deseo”?
    Y si no fuera así, ¿cuántas elecciones habría que realizar hasta que desapareciera el conflicto? ¿Una por mes? ¿una por año?, ¿una por legislatura?, ¿una por generación? ¿Todos los días? Y si finalmente, en algún momento se produjera una victoria en las urnas de quienes la promueven, ¿cabría suponer que el conflicto desaparecería, o simplemente cambiaría de bando? ¿Habría que seguir mediando para conseguir nuevas votaciones para que quienes no tienen el deseo de independencia, pero si el “deseo” contrario tuvieran una nueva oportunidad de ganar en otra consulta electoral? Y si ganaran, estos últimos, ¿cuántas votaciones habría que realizar hasta que desapareciera el conflicto…emocional?

    • Pienso que este conflicto “catalán” subyace desde hace mucho tiempo, pero sobre todo desde que el TC anuló el Estatut. Es a partir de aquel momento cuando “el catalanismo” no obtiene una vía de interlocución con el Gobierno para tratar los temas que venían reclamando y que con el paso del tiempo ha degenerado en una esclada de conflicto de libro. Creo que ha llegado el momento de aprender de los errores y de tomar decisiones importantes para canalizar el descontento ciudadano, que manipulado y engañado, se ha multiplicado de forma exponencial y ahora si que hay un verdadero problema secesionista. El 21 D hay que partir de “0” y comenzar un diálogo que hasta el momento no ha existido y crear el caldo de cultivo adecuado para un “referendo” legal y con todas las grantías constitucionales. Particularmente yo preguntaría primero a todo el conjunto de los españoles si se les da la opción o no de votar un referende legal. Por supuesto que habría que preguntar más de las 2 opciones Independencia SI/NO, porque estoy seguro que muchos catalanes quieren seguir pertnenciendo a España con un nuevo Estatut que les ofrezca las vías para sentirse bien en su cataluña plurinacional integrada en el Estado Español.

      • Yo tengo la opinión de que sólo una consulta pactada nos permitiría saber, de verdad, lo que piensa el pueblo catalán respecto a la independencia deseada por ese “grupo de ciudadanos”. Hasta ahora se ha sustraído a la ciudadanía catalana el debate de fondo que debería suscitarse, que es en qué medida la independencia beneficia o perjudica a Cataluña. Si se permitiera una consulta, se entraría de lleno en el debate. Eso me parece esencial antes de abordar cualquier planteamiento de reforma constitucional, a la que, por cierto, ha accedido Rajoy.

        • Para muchos, como Tomás, el origen de toda la escalada del conflicto deriva de la sentencia por la que el Tribunal Constitucional declaró, en junio de 2010, la inconstitucionalidad de 14 artículos del Estatuto de Cataluña de 2006 (14 de un total de 233, la mayoría solo incisos o expresiones dentro del cuerpo del artículo:http://www.lavanguardia.com/politica/20100628/53954711269/los-articulos-declarados-nulos-uno-a-uno.html )
          Han transcurrido más de 7 años desde entonces y me malicio que una abrumadora mayoría de catalanes (independentistas o no), y por supuesto una más abrumadora mayoría de ciudadanos de otros territorios del Estado español desconocen en su totalidad (ni en parte) el alcance de su contenido.
          Presumir que los debates que pudieran surgir en el estrecho margen de tiempo de campaña en una convocatoria electoral sobre la independencia permitiría un análisis y valoración ciudadana del fondo del asunto como sugieres Eduardo, aliñada con el espeso e inevitable bombardeo de consignas y propaganda política al uso de ese tipo de convocatorias, está más cerca de la fe que de la constatación de la tozuda realidad.

      • Por “precisar” el comentario de Tomás, sería más acertado decir que el tribunal Constitucional no anuló el “Estatut”.
        Lo que el Tribunal Constitucional (por ocho votos contra dos) declaró por sentencia, en junio de 2010, fue la inconstitucionalidad de 14 artículos del Estatuto de Cataluña de 2006 (14 de un total de 233) Ni siquiera en su totalidad la mayoría de ellos, como puede comprobarse desde el siguiente enlace: http://www.lavanguardia.com/politica/20100628/53954711269/los-articulos-declarados-nulos-uno-a-uno.html)
        Me malicio que una abrumadora mayoría de catalanes (independentistas o no), y por supuesto una más abrumadora mayoría de ciudadanos de otros territorios del Estado español desconocen en su totalidad el alcance de su contenido.
        Sentencia 31/2010, de 28 de junio de 2010: https://boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2010-11409

        • Bueno, Andrés, si se hace una consulta pactada, habrá que pactar también cuándo se hace la consulta. Si se fija un plazo de un año, da tiempo más que suficiente para “informar” a los ciudadanos de lo que significa independencia.

          ¿O es que creemos que los ciudadanos conocen las consecuencias de la independencia? Por ejemplo, ¿qué pasa con las pensiones de los catalanes una vez independizados? ¿Las paga la Generalitat? ¿Qué pasa con la nacionalidad de los que quieran seguir siendo españoles? ¿La conservan o necesitan pasaporte para visitar a sus hermanos en Huelva?

          La falacia del debate actual consiste en que el pueblo catalán ha quedado adormecido con la discusión del derecho a decidir, cuando el verdadero problema a que se enfrentan es al día después de decidir la independencia. Si difícil resulta pactar las consecuencias, ¿cómo será si se decide unilateralmente? De ahí el fracaso. Ya están reconociendo los líderes independentistas que no estaban preparados para la independencia.

  2. Quiere agradecer a Eduardo Ruiz el excelente post que ha compartido con nosotros y también Andrés Vázquez sus comentarios al respecto tanto en el blog como en los debates de LinkedIn.
    Además aprovecho para invitar a los lectores a que participen en un interesante debate sobre la temática propuesta.

    Gracias ¡¡

  3. Queriendo sólo hacer una pequeña aportación al debate, que, por supuesto, es mucho más amplio y complejo.
    He estado lo más atento posible (y he promovido y participado en algunos debates), a lo que dicen y cómo lo dicen los independentistas…. No veo que preponderen argumentos más o menos racionales como los históricos, económicos, etc… sino que hay toda una “ilusión” en el buen sentido de la palabra, de que “les va a ir mejor” si se separan del resto del país… Adultos y jóvenes que, ante un futuro que les angustia, tratan de huir hacia adelante. Me recuerdan mis 20 años en los que se trataba de renegar del franquismo hacia un lugar que no sabíamos y que se podía definir más o menos como democracia…. pura ingenuidad…
    Ven a España y a este gobierno hasta arriba de corrupción e ineficacia, como una rémora… “quieren irse…” (y no quisiera hacer psicoanálisis barato).
    Dentro de una identidad compartida muy potente, no quieren ver dificultades ni ilegalidades…
    Y ya sabemos… parapetándose en Bruselas o en la Constitución el conflicto se cronifica cada vez más.

    Las palabras clave que observo son, a bote pronto: frustración, rabia, ilusión, no futuro, banderas, sordera….
    exclusión…. y hay más ¿no es cierto?
    Queda trabajo arduo, con mucha paciencia, a largo plazo… Los procesos mentales o psicológicos no son rápidos, precisamente…

    … y como me dijo Johan Galtung, con quien recientemente pasé una mañana, “tanto desgaste, para acabar en unos años, en una federación de seis o siete naciones….”
    Un saludo,
    Pedro Manuel Moreno

    • Muchas Gracias Pedro Manuel por la aportación, y muy interesante. Al final pienso que hacemos valoraciones de lo que vemos, leemos y de lo poco que conocemos de verdad de todo lo que está pasando, entre otras cosas porque creo que nos falta mucha información veraz y muchos actores del conflicto. Quizas las partes no están tan claras como creemos, los intereses podrían ser de terceros difusos y los actores no son todos los que están ni están todos los que son. Hay actores exógenos como hemos podido daber en las últimas noticias como son los ciberataques rusos desde venezuela, parece que interesa a 3º debilitar España y a través de estos movimientos se nos ven las costuras, al igual que parece haber intereses en debilitar la UE, con el Brexit lo han conseguido y ahora se han fijado en las debilidades nacionalistas. La pregunta que me hago es,, ¿qué está pasando en el mundo?.

    • Gracias Pedro Manuel por tu comentario, y te doy la razón en que el independentismo se basa más en la parte emocional que en la racional del conflicto.

  4. Se pregunta Tomás, “¿qué está pasando en el mundo?”. Básicamente lo que ha pasado siempre. En el tablero de la geo-estrategia unos juegan al ajedrez y los demás nos entretenemos jugando al parchís.
    Decía Eduard Douwes Dekker (Multatuli) que “Dos medias verdades no hacen una verdad”. Y es que, de igual manera que no se puede estar medio vivo, sin estar muerto, tampoco se puede afirmar una verdad a medias sin mentir, aunque sea ignorando que se oculta algo.
    Seguramente muchas de las cosas que comentamos han sucedido como las percibimos, pero el problema es que también han ocurrido otras, complementarias, en ocasiones antagónicas que modifican o matizan las conclusiones a las que se puede llegar en una primera panorámica. Obviamente desconocemos la mayor (la información fetén) y nos sale un pan como unas tortas. No soy analista de inteligencia y mi opinión es sesgada, por incompletísima. Pero, estoy muy convencido en que las cosas casi nunca son lo que parecen, ni a los tirios ni a los troyanos, propaganda y manipulación al margen. Por lo demás es difícil querer jugar al parchís en un tablero de ajedrez. Y, nos guste o no, todos estamos de una u otra forma en el tablero.
    Tampoco tengo dudas de que muchos, sin duda bien intencionados, no tiene ni idea de para quienes -realmente- están vendimiando.

    • Estoy absolutamente de acuerdo contigo Andrés. En el fondo somos los peones de esa partida de ajedrez y nos cuesta aceptarlo. Nada depende de nosotros, escepto las variables que no se pueden controlar y que surgen de forma espontánea entre las masas. Ej. No creo que se pudiera preveer que una gran parte de la sociedad catalana se tiraría a la calle por “amor” a España y quieren seguir siendo españoles, al menos, hoy por hoy. Si la partida se alarga en el tiempo, posiblemente los sentientos vayan mutando en la medida que las generaciones más mayores se vayan de este mundo. ¿Quién o quienes mueven las blancas y las negras?. Los ciudadanos deberíamo cear “Hub”, una forma de “asociacionismo” que haga de “Think Thak” para poner nuestra propia brújula al margen de los Gobiernos, de la política y de la tecnología,,,,,,,,, porque si seguimos esta deriva creo que de ciudadanos nos vamos a convertir en “siervos” y algunos en “esclavos”. Hay un planeta tierra pero dos mundos que se dividen en ricos, pobres y currantes.

  5. Estoy de acuerdo. Cuando uno no es actor directo carece de información transcendental, por lo que sólo nos podemos limitar a mirar, a comentar o a jugar al parchis

Esperamos sus comentarios, gracias