La Adopción y el Facebook

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La Adopción, el Facebook y la Mediación: un cruce de caminos

colaboración

Rosa Chover, Abogada y Mediadora

Los niños, y especialmente los que son adolescentes, nos detectan enseguida a los padres cuando un tema nos incomoda hablarlo con ellos. Y, al igual que escucho a muchos padres y madres contarme cómo les pone tensos imaginarse sentados frente a sus hijos o hijas para explicarles los pormenores y riesgos de la vida sexual que se inicia para ellos con la adolescencia, siento a los hijos viviendo ese momento como el trámite que papá o mamá tienen que pasar para que todos consideremos que hemos actuado correctamente y hemos cumplido con los consejos de psicólogos, médicos y pedagogos.

Y resulta que, a mi madre adoptiva, si le hubieran preguntado qué le incomodaba más, si hablarme de sexo o hablarme de mi adopción, no tengo ni la menor idea de por qué respuesta se habría inclinado.

Hablarle a tu hijo/a de su adopción nunca va a ser fácil, por mucho que los especialistas en la materia nos aconsejen naturalidad, apertura de miras, espontaneidad, transparencia y otras palabrejas que ahora están de moda en todos los ámbitos. Porque muchas veces es un tema que nos confronta también a nosotros con unos miedos que llevamos muy adentro y con los que no siempre sabemos cómo lidiar y hasta dónde explorar.

Es por eso que no nos vamos a extrañar, o por lo menos no deberíamos, cuando algunos descubramos que el dominio que nuestros hijos han desarrollado para moverse en internet y en redes sociales, que normalmente nos supera ampliamente ya, también lo pueden y lo están utilizando para saber más de sus orígenes biológicos.

No debería ser raro ni tampoco sorprendente que así fuera, pero muchas veces nos preocupará saber que lo estén haciendo sin nosotros o al margen nuestro. Al igual que pueden ponerse a ver una peli porno –aunque suene antiguo- o tener una webcam.

Pondremos controles parentales a los aparatos, pero tampoco conseguiremos frenar muchas veces ni su impaciencia ni su sana curiosidad.

¿Y qué hacemos entonces? La tan cacareada naturalidad para que estos temas puedan surgir en casa nos será de gran ayuda, al igual que pasa con el sexo. ¿Pero nos hablan de sus experiencias sexuales? ¿O de sus inquietudes en este terreno? Porque tan íntimo puede ser descubrir su sexualidad como su identidad genética, y violento para ellos hablar de todo eso con nosotros.

Es verdad también que todos estos riesgos, especialmente centrándome ya en los temas adoptivos y de búsquedas genéticas, antes estaban mucho más controlados por los adultos. Uno era menor de edad y no tenía acceso a sus datos biológicos. Uno cumplía los 18 años y ya podía acceder a los registros sobre su identidad biológica, y saber quiénes eran sus progenitores caso de estar esos datos en algún archivo. Y como ese acceso había que consultarlo a través de un profesional, muchas veces de la Administración, ahí estaba el cuerpo de psicólogos y demás profesionales para asesorarle, guiarle y acompañarle en su búsqueda.

Ahora es tan fácil o difícil como poner un nombre y unos apellidos en redes sociales y se hace la magia. Pueden aparecer fotos, comentarios, gustos, historial, amigos y perfiles de todos aquellos que estén registrados en redes como Facebook, Instagram, Twitter y no sé cuántas más. Puedes acceder a esas personas a veces con un clic, revolver sus vidas y la tuya sin levantarte de tu propia habitación y sin que nadie te vea. Y, peor aún, pueden hacer lo mismo contigo, siempre y cuando seas mayor de 14 años y tengas un perfil autorizado en redes. Si eres menor de eso y lo has obtenido de manera ilegal, también.

¿Y qué hacemos nosotros, padres que siempre hemos actuado correctamente y siguiendo todas las pautas habidas y por haber de terapeutas, funcionarios y asesores de agencias de adopción? ¿Qué hacemos sabiendo que el mundo de nuestros hijos puede quedar patas arriba por un clic, salga de su pantalla hacia otra pantalla o a la inversa?

Adopción y Mediación: un cruce de caminos. UNED Radio.

Hay un libro en inglés que salió hace unos años y que preveía que todo esto iba a llegar, quizá por eso de que el mundo anglosajón va más rápido que el nuestro, y que se llama “Cómo enfrentarse a Facebook: guía de supervivencia para familias adoptivas” de Eileen Furslaand, que da varios consejos al respecto: apertura de miras, qué hacer si tu hijo quiere saber más, riesgos de internet para adolescentes, seguridad online y privacidad, check list para revisar con tu hijo su página de Facebook, fotos, gestión de riesgos y consecuencias.

De este libro, yo rescataría una idea de Eileen Fursland que me gusta mucho: “no hay dispositivo analógico o digital de control parental que se pueda comparar a lo de hablar con tu hijo/a, compartir con tu hijo/a experiencias, hacerle partícipe de algunos de tus miedos con naturalidad, provocarle el diálogo, buscar los espacios y momentos en que todo eso se pueda producir, respetar también sus espacios e intimidad, mostrarle la confianza confiando y el respeto respetando”. Y la comodidad, añado yo, estando cómodo/a.

Rebasada esa fase, y habiéndose producido, de forma voluntaria o involuntaria un acercamiento entre familiares biológicos e hijos/as adoptivos/as, o siquiera habiendo captado nosotros como adultos que esa necesidad existe en nuestro hijo/a porque así nos lo han manifestado, y considerando que su madurez lo permite e incluso lo aconseja, busquemos ayuda, asesoría, orientación, acompañamiento.

Al igual que un día buscamos esa ayuda para adoptar, busquémosla ahora también para continuar ese camino que es la búsqueda de orígenes biológicos. Un camino y una búsqueda que les pertenece a ellos, a nuestros hijos adoptivos, no a nosotros. Que tienen que decidir ellos, no nosotros. Pero en donde sí podemos estar presentes, siempre y cuando ellos nos lo permitan y en la medida en que nos lo permitan.

¿Por qué siempre aconsejo que las búsquedas se inicien desde el principio con profesionales especialistas de por medio, es decir mediadores públicos o privados? Por múltiples razones que pueden dar luz a otro artículo más extenso que éste y que además están magníficamente explicadas en el libro de Jaime Ledesma del Busto “Mediación familiar en búsqueda de orígenes: el encuentro con mi espejo biológico”. Pero ahora mismo las reduciría a dos que son básicas antes de cualquier encuentro, y que puede corroborar cualquier persona adoptada adulta que haya pasado por el proceso de búsqueda y encuentro de su pasado biológico: la preparación a fondo, y antes de cualquier encuentro y/o intercambio de cualquier tipo de información, de los objetivos de la búsqueda y el ajuste de las expectativas de la misma.

Porque ni los objetivos de ambas partes son los mismos, ni las expectativas tampoco en la mayoría de las ocasiones. Hay quien busca para cerrar un ciclo y una puerta, o eso se cree, y hay quien quiere encontrar para iniciar una nueva relación paterno filial. Y muchas, muchísimas, búsquedas quedan frustradas y dan paso a dolor, ansiedad y decepción precisamente porque todo eso no se trabajó antes ni se ha podido, por lo tanto, gestionar adecuadamente.

Si para cualquier proceso que emprendemos en la vida pedimos asesoría y acompañamiento, ¿por qué no lo íbamos a hacer para éste, que nos puede acabar completando como seres humanos?.

 

Rosa Chover, abogada y mediadora profesional, además de hija adoptiva y madre biológica

 

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Rosa Chover
Mediadora profesional y asesora jurídica. Especialista en resolución de conflictos. Ambitos de actuación: familia, escuela, vecinos, empresa. Asesoría en procesos de búsqueda de orígenes (casos de adopción nacional e internacional). Idiomas: castellano, catalán, inglés, francés e italiano.
Rosa Chover

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3 comentarios en “La Adopción y el Facebook

  1. Interesante, muy bueno y muy útil el artículo. Tengo dos sobrinos adoptados, una de la vivencias personales mejores de mi vida.
    Muchas gracias Rosa Chover.
    Y gracias Tomás por regalarnos siempre información tan valiosa. Un abrazo fuerte

Esperamos sus comentarios, gracias