Matrimonio: ¿contrato o institución jurídica?

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Estudio sobre el Matrimonio: ¿contrato o institución jurídica?

 

Gabriela Páez, Licenciada en Derecho por la  Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana.

Master en Derecho Civil en la Universidad de La Habana.

Abogada de Bufetes Colectivos en La Habana.

el matrimonio en Cuba

Gabriela Paez, Abogada

 

 

 

 

 

 

 

RESUMEN

El matrimonio ha sido creado para que dos seres unan su vida en pareja. En algunos casos se alude que debe ser esta unión “hasta que la muerte los separe” y en otros que la disolución de la misma debe ser por la libre voluntad de las partes.

El caso es que, sin importar cuando ocurra la extinción del matrimonio, la idea es unir a los futuros cónyuges y ampliar la familia de ser posible, estableciendo una serie de obligaciones y derechos que también son fijados por ley, que varían según la sociedad.

Hasta hace unos años la idea del matrimonio, el cual supone compromiso, se encontraba en la lista de proyectos personales futuristas de muchas féminas y de hombres también, por que no.

En la actualidad se aprecia como ese espacio en la lista de un “mañana” ha ido desapareciendo. Sin embargo, se mantiene vigente en los ordenamientos jurídicos, sobre todo como forma de obtención de ciudadanía para extranjeros que pretenden residir en países distintos a los de su origen y facilitar la emigración.

Estas facilidades traen como consecuencia que se celebren  por acuerdo, los llamados matrimonios por complacencia y entonces la esencia del matrimonio decae poco a poco y con ella la creencia en él.

Por tanto, con el presente artículo se procura: hacer un llamado a los legisladores y gobiernos competentes de la importancia de eliminar al matrimonio de la lista de las opciones para acceder a una ciudadanía dada, pues no fue concebido para esto y así se contribuye también a suprimir los matrimonios por complacencia y además, aseverar que si bien, en antaño el matrimonio fue un contrato para asegurar la conservación de un patrimonio, hace tiempo que dejó de serlo y se convirtió en una institución jurídica basada en el amor de sus integrantes y que los juristas podemos hacer mucho para que no se pierda esa esencia.

PALABRAS CLAVES: matrimonio, cónyuges, inmigración, nacionalidad y justicia.

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Publicada por Tomás Prieto en viernes, 30 de marzo de 2018

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SUMMARY

The marriage has been created so that two beings join their life as a couple. In some cases it is alluded to that this union must be until death separates them and in others that the dissolution of it must be by the free will of the parties.

The case is that, regardless of when the marriage termination occurs, the idea is to unite the future spouses and expand the family if possible, establishing a series of obligations and rights that are also set by law, which vary according to society.

Until a few years ago the idea of marriage, which implies commitment, was on the list of futuristic personal projects of many women and men as well, why not.

At present it is appreciated how that space in the list of a “morning” has been disappearing. However, it remains in force in the legal systems, especially as a way to obtain citizenship for foreigners who intend to reside in countries other than those of their origin and facilitate emigration.

These facilities bring as a consequence that are celebrated by agreement, the so-called marriages for complacency and then the essence of marriage decays little by little and with it the belief in him.

Therefore, with this article we try to: make a call to the competent legislators and governments of the importance of eliminating the marriage from the list of the options to access a given citizenship, because it was not conceived for this and this also contributes to suppress marriages for complacency and also assert that although in the past marriage was a contract to ensure the conservation of a heritage, it ceased to be a long time ago and became a legal institution based on the love of its members and that We jurists can do a lot so that this essence is not lost.

KEY WORDS: marriage, spouses, immigration, nationality and justice

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#Filosofia2.0

INTRODUCCIÓN

El matrimonio no se origina por ningún hecho sino solo por la libre voluntad de los contrayentes, es decir, por el consentimiento.

Durante el tercer siglo de nuestra era se produjo, en Occidente, el pasaje de una sociedad en la que el matrimonio no era de ninguna forma una institución creada para todos.

En la sociedad pagana el matrimonio no era una norma, era utilizado por los poderosos, por las clases altas. En la Antigua Roma la castidad no era una virtud, no era necesario contraer matrimonio para tener relaciones sexuales, ni para tener hijos. Solamente cuando un miembro de una clase social elevada deseaba trasmitir su patrimonio a sus descendientes directos.

Durante la Edad Media se produjo un lento desplazamiento de la ley germánica y se requería el consentimiento de la mujer. En el siglo XII el principio legal del matrimonio por consentimiento estaba establecido y los matrimonios impuestos comenzaban a quedar atrás. El proceso de urbanización también contribuyó a dicho proceso ya que liberaba en parte a la mujer de la tarea de procreación.

Se llega a la década del 50 donde hombres y mujeres de todo el mundo deseaban casarse y así se mantuvo de generación en generación hasta hace unos años atrás.

Actualmente ha sido muy utilizado como solución para obtener ciudadanías extranjeras y con ella todos los beneficios adyacentes que se desprendan. Aunque siempre estuvo regulado en muchas legislaciones, el incremento de la emigración en los últimos años ha contribuido a que se acrecente esta vía a tal punto que se ha ido perdiendo la base fundamental del acto matrimonial para convertirse en el medio para conseguir el fin.

En este artículo se pone al relieve, primeramente que ha pasado con el matrimonio en la actualidad con la modernidad y las distintas formas de pensar que no se asemejan en nada a las de hace un tiempo atrás, después se analiza y ejemplifica la presencia del matrimonio en las leyes de emigración y obtención de ciudadanías extranjeras incluidas las exigencias adyacentes que se arrastran con ello y con la justificación legal correspondiente.

Las interrogantes realizadas en este texto son las provenientes de la interpretación que se hace de la propia legislación y que ayudan, a la vez que abren el debate, a la respuesta de la pregunta que tiene por tema el artículo.

DESARROLLO

¿Qué ha pasado hoy en día que por solo mencionar la palabra ¨matrimonio¨ en  la juventud produce una especie de alergia?

Poco a poco se fueron acrecentando las uniones matrimoniales no formalizadas, donde se convive en pareja sin necesidad de legitimar dicha unión.

Muchos jóvenes no creen en los compromisos escritos de facto, al ser hoy el matrimonio visto como una alternativa entre otras formas legitimas para compartir un proyecto de vida.

Lo sienten como algo incómodo o difícil, dado a que casarse es asumir un compromiso distinto, específico, concreto. A otros, el  matrimonio les da miedo. El miedo al compromiso, el temor de no estar a la altura de las inciertas obligaciones futuras. El matrimonio es visto hoy como una alternativa entre otras formas, igualmente legítimas, para compartir un proyecto de vida. El amor mutuo origina muy diversas formas de convivencia, como bien apunta Pablo García Ruiz en su artículo ¿Por qué los jóvenes no se casan?

Agrega además el mismo autor en el citado artículo que  “…al matrimonio le rodean importantes riesgos e incertidumbres. Es difícil fijar las expectativas, anticipar las obligaciones mutuas y los comportamientos que resultarán apropiados en el incierto contexto social, laboral, económico y cultural actual. La evolución de los roles de género introduce nuevos riesgos en la relación: las pautas y normas de las familias de origen no son repetibles. Cada pareja debe deliberar por su cuenta, negociar y encontrar una y otra vez modos de enfrentar las exigencias que imponen las cambiantes circunstancias de empleo (o desempleo), de vivienda y movilidad geográfica, de los hijos que se tienen (o no), de las respectivas redes sociales, etc.

Pocas son las féminas hoy en día que  conservan la ilusión de vestirse de blanco, con velos, rosas, etc.

Sin embargo, una de las vías de obtener residencia o ciudadanía en un país extranjero para aquel o aquella que no es nacido en el mismo es precisamente a través del matrimonio. Por lo que se desprende que el matrimonio no ha perdido importancia jurídica aunque para algunos no constituya un elemento relevante.

En Cuba, por ejemplo, se regula como vía para obtener la ciudadanía cubana la posibilidad de que el aspirante a la misma la obtenga a través del matrimonio con un nacional, es decir un cubano.

¿Se puede decir entonces que el  matrimonio es una institución jurídica o en un contrato?

Una vez que la ley establece la posibilidad del matrimonio para legalizar a una persona en el país donde nació, está legitimando la exclusión del matrimonio como una institución jurídica para pasar a ser un contrato.

En el caso de Cuba no basta con que los futuros cónyuges contraigan matrimonio en el extranjero, es obligatorio además si en el mismo hay un ciudadano cubano, que sea reconocido por las autoridades competentes cubanas para que surta efectos jurídicos en Cuba, si no serán dos extraños ante los ojos de la ley.

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No es suficiente con reconocer el matrimonio en ambos países de origen de los cónyuges, sino además aportar toda una documentación acompañada de sellos que convierte el evento matrimonial más que una celebración en un disgusto. El cónyuge extranjero, quiere decir que no es cubano, debe de aportar un documento oficial que autorice su estancia en el territorio nacional, según el artículo 63.a de la Ley del Registro del Estado Civil de Cuba, como un visado, restándole entonces importancia o prioridad a una relación amorosa surgida de un momento a otro, o como se dice, al amor a primera vista.

También debe de aportar el cónyuge no cubano un documento proveniente de su país de origen donde se acredite su capacidad legal para contraer matrimonio según su ley personal, como indica el citado artículo 63, en este caso el apartado b, en correspondencia con el artículo 12.1 del Código Civil cubano.

La interrogante que se impone, ¿qué hará entonces un ciudadano de un país que se encuentre en guerra y que se le dificulte o le lleve demasiado tiempo poder obtener de su país de origen el documento que acredite su capacidad legal para casarse?, es válido recordar que estos documentos tienen todos fechas de expiración, que el máximo es 6 meses.

Pasemos ahora a otro tema muy recurrente en cuanto a matrimonio entre cubanos y extranjeros se refiere, el tema: tasas, aranceles y sellos a pagar.

Todos los documentos que se exigen deben de estar legalizados tanto por los organismos competentes del país que los expide como por el Consulado de ese país en Cuba, es decir, se paga fuera y dentro del territorio cubano, aunque hay países como España que no pagan algunos de estos documentos expedidos en territorio español, pero si en el Consulado de España en Cuba. Se le suma a esto, para la parte de  la formalización de ese matrimonio en Cuba el pago en la moneda cubana equivalente en euros de un arancel por matrimonio de 525 euros, el arancel por protocolización de 100 euros y un arancel por inmediatez, el cual es opcional, de 75 euros. Por supuesto para llegar a esta que es casi la última fase ya los contrayentes presentaron los documentos legalizados con sus respectivos sellos que cada uno requiere para la legalización en el  Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX)  de 5 euros, si el contrayente no cubano es divorciado/a sobre el documento donde se consigne hay que aportar un sello de 10 euros, más los respectivos sellos timbrados que se aportaran en el momento de la formalización.

¿Cuantas exigencias, cuantos documentos, cuantos sellos, cuantas legalizaciones, cuantas limitaciones, prohibiciones? Todo esto por encontrarse una figura como el matrimonio como un medio para conseguir una nacionalidad extranjera.

¿Le quedaran deseos a los desesperados de casarse? Pero además,  y las personas que no tienen los recursos económicos suficientes, ¿se podrán casar? ¿Está diseñado este sistema de exigencias protocolares y de documentos legales para personas pobres, para los que se conocieron en un momento de distintas nacionalidades, incluido un cubano y se quieren unir sentimentalmente lo más rápido posible y crear una familia?

Como bien nos apunta la Licenciada Camelia Fajardo Montoya en su escrito sobre matrimonio entre cubanos y extranjeros “el fundamento de la inclusión del matrimonio como requisito exigible en estos supuestos de inmigración tuvo su origen  según dijera el fallecido jurista cubano Gómez Treto (citado por MESA CASTILLO, 2004: 40) en razones de seguridad migratoria, en momentos en que dadas las circunstancias del país en determinada etapa de nuestra Revolución, fue utilizada la figura del matrimonio por algunas personas contrarias al sistema cubano como  medio  de  presión  para  lograr  emigraciones  y  posteriores  inmigraciones eventuales que resultaban inconvenientes a los intereses nacionales. El mencionado autor era del criterio de que ya en el año 1988 no resultaba necesaria la subsistencia del mencionado requisito, si bien con posterioridad a sus reflexiones la crítica situación  económica  que  tuvo  su  reflejo  en  la  economía  familiar  de  muchos hogares cubanos en los años 90 del pasado siglo, unido a la pérdida de valores y principios éticos generó el incremento considerable de estos matrimonios como una vía alternativa para resolver problemas económicos, satisfacer necesidades materiales y aspiraciones migratorias, lo que demuestra la desnaturalización de la institución matrimonial y la utilización del instituto con fines muy diferentes a los perseguidos por el legislador con la regulación de la misma”.

Es válido acotar los beneficios de ambos cónyuges, tanto en el caso donde uno de los contrayentes sea cubano como en todos los demás donde no haya alguno, con estos matrimonios por conveniencia que facilita la inmigración. En cuanto al caso cubano, que puede coincidir perfectamente con el de cualquier otro latino o un africano; es decir, todo ciudadano que proviene de países reconocidos oficialmente como subdesarrollados o en vías de desarrollo, tema discutible económicamente, la posibilidad de residir en un país que no sea Cuba supone la apertura de una gama de posibilidades económicas, financieras, laborales y de índoles parecidas que no son tan evidentes encontrarlas fácilmente en el territorio nacional cubano, por lo que encontrarse en posesión de una ciudadanía que no sea la cubana puede presumir de ciertas ventajas, también perfectamente discutibles.

En cambio el otro cónyuge con este matrimonio también recibe beneficios como la posibilidad de establecer negocios, en caso de Cuba, al poseer por esta vía la residencia permanente en el territorio nacional cubano.

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CONCLUSIÓN

El matrimonio no solo está en crisis, sino que está en peligro de extinción. Se acordaran de él los que lo necesiten  para justificar un estado tal ante una autoridad.

Somos los operadores del derecho los llamados, entre otros, a salvar el matrimonio. ¿Por qué aprobar un matrimonio si desde que tengo los dos futuros cónyuges frente a mi puedo percibir que se trata de un ¨ acuerdo¨ entre ellos para ventajas personales? ¿Por qué hacerlo? Porque no tengo pruebas para demostrar lo contrario, porque tengo que presumir de la buena fe de los comparecientes.

¿Y quién o como me demuestran ellos a mí, como jurista, que no me están utilizando junto con el matrimonio como un medio para conseguir un fin donde aflorarán ellos como beneficiados? ¿Por qué no pueden presumir los comparecientes que el operador jurídico frente al que ellos pretenden formalizar su unión puede ser lo suficiente capaz e intuitivo como para darse cuenta que la causa que los llevo hasta allí no fue precisamente el amor?

Tenemos que lograr que se recupere la confianza en el matrimonio. Trasmitir la idea de que contraer nupcias no es sinónimo de prisión ni de utilidad. No utilizarlo para fines que pueden ser obtenidos por otros medios, claro también hacer esos medios más flexibles.

Pongamos al matrimonio en el lugar que le toca estar. No fue concebido para resolverles problemas a los ciudadanos, no es un medicamento para salvarle la vida a nadie. Démosle el lugar que ocupa, hagamos que lo respeten para que crean en él. Tengamos en cuenta que no es un certificado legal para obtener nacionalidad y futuro establecimiento en países extranjeros a uno o a ambos contrayentes, así el matrimonio no se respeta por los ciudadanos. No es el medio, ni tampoco el fin. No debe de ser un contrato entre ambos cónyuges sino una institución jurídica para esclarecer un estado civil determinado.

 

 

 

BIBLIOGRAFIA

Disposiciones de la Ley de Inmigración relativas a la Nacionalidad, Integración y Asilo. Actualidades sociales. Hebdomadarios 2730 a 2732. Revista AIS 152.

Lic. Fajardo, Montoya. Camelia. El matrimonio entre cubanos y extranjeros. Algunas cuestiones controvertidas en su regulación y en la práctica. 2011.

García, Ruiz, Pablo. Por qué los jóvenes no se casan? Algunos motivos y datos. www.iglesiaendirecto.com. 2015.

Ley  51 del Registro del Estado Civil cubano 1985.

Reglamento de la Ley del Registro del Estado Civil cubano.

 

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Tomás Prieto
Servicios de Mediación Familiar, Social, Civil y Mercantil es un gabinete de Gestión de Conflictos que pretende consolidarse en Granada como uno de los primeros gabinetes multidisciplinares en Mediación. También en . y escribo El Mirador. Director de Contenidos en Logic Cost Abogados
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