A Mediar con Carlos Villagrasa Alcaide

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Los Mediadores de Cerca. A Mediar con Carlos Villagrasa Alcaide

entrevista

Carlos Villagrasa Jurista, Profesor y Mediador

Presentación:

Vocal en Instituto de Desarrollo y Análisis del Derecho de Familia en España IDADFE
Director Gerente en Observatorio de la Mediación en España
President en AIUDA
Presidente en Addia
Magistrado en Audiencias Provinciales of Spain
Professor en UNED Barcelona
Enseña en Il·lustre Col·legi de l’Advocacia de Barcelona – ICAB
Forma en Universidad de Barcelona
Profesor Titular en Universitat de Barcelona
Da clases en Facultat de Dret
Trabajó como Magistrat en Poder Judicial
Estudió Derecho en Universidad de Barcelona (UB)
Cursó en IES Puig Castellar
Estudió en Colegio Nacional Barón de Viver
Vive en Santa Coloma de Gramanet
De Barcelona

Preguntas:

1- Me ha sorprendido que ya en el curso 1997/98 impartía una asignatura denominada mediación familiar, ¿cuándo comienza su relación con la mediación y cómo?

En efecto, fui el primero en introducir la mediación en los planes de estudios de la Facultad de Derecho de la Universidad de Barcelona, a través de una asignatura obligatoria del antiguo plan de estudios, que se denominaba “practicum II”, y que consistía en guiar a los estudiantes de últimos cursos a través de un procedimiento práctico, y yo presenté esta propuesta entonces muy innovadora, junto con el profesor y abogado José Manuel Alburquerque, planteando casos reales de derecho de familia, judicializados, que resultaban mediables, cuando aún no existía ninguna ley de mediación en nuestro país; incorporándose poco después en la docencia mi compañera, la profesora y mediadora Isabel Viola, para compartir varios cursos de “practicum” de mediación en la carrera de derecho, enseñando a mediar en conflictos familiares, frente a los tradicionales procedimientos judiciales, tanto en grupos de mañana como de tarde.

Recuerdo que una amiga mía, actriz, María Antonia, irrumpía en la primera clase haciéndose pasar por una persona que quería divorciarse, para que le explicásemos qué era la mediación. Con esa entrevista espontánea y que sorprendía al alumnado, empezaba el curso, que duraba todo un semestre.

Mis inicios con la mediación comienzan con una inquietud y una oportunidad. Mi colaboración con la administración de justicia, como magistrado dedicado a resolver recursos de apelación, desde el año 1995, me hizo interesarme cada vez más en otras vías de gestión de los conflictos, más interpersonales que de técnica jurídica y judicial, que se consolidaban en otros países, y se comenzó a forjar a partir de una propuesta legislativa en Cataluña, que derivó en la primera ley sobre mediación familiar del estado español, en el año 2001. En la UNED impartía tutorías, por aquel entonces, con Anna Vall, hoy prestigiosa mediadora, y ambos nos pusimos a redactar conjuntamente un artículo doctrinal, considerado pionero en nuestro país, que se publicó en el Diario La Ley y que fue tomado en cuenta en aquella ley autonómica, ya derogada.

De ahí a seguir avanzando en la mediación, ha sido tiempo y pasión…

entrevista

Por los derechos de la Infancia

2- ¿Cómo fue la experiencia?

Fue el inicio de una transformación, de un descubrimiento, al comprobar que nada era cómo nos lo habían explicado durante la carrera de Derecho, que las normas no son la respuesta a la confrontación, como parecía en ese enfoque adversarial que refleja un procedimiento judicial, sino que realmente son herramientas para construir la paz, simplemente si en lugar de ser impuestas de manera coercitiva, son asumidas libremente como reglas de una relación de soluciones compartidas, frente a los conflictos que siempre existen en cualquier modelo de coexistencia o de convivencia humana. Además, representan, con la mediación, la verdadera culminación y el triunfo del principio de autonomía privada o autonomía de la voluntad, que se encuentra en el núcleo de la disciplina a la que siempre me he dedicado, el derecho civil, que es el derecho de todas las personas.

Como jurista, comencé estudiando un procedimiento, el judicial, y acabé atrapado en un mundo, el de la justicia, de nuevos matices y de parámetros útiles, para entender por qué se generan los conflictos, y cómo se pueden canalizar positivamente, para que nuestra vida sea un poco mejor de lo que puede ser.

3-  ¿Cómo ve la evolución de la mediación en estos últimos veinte años?

El hecho de que estemos ahora hablando de mediación ya es un logro, y veo la evolución de manera positiva y con optimismo, sin desconocer las dificultades que está suponiendo implantar una vía distinta de enfocar nuestros problemas cotidianos, de relación interpersonal, por parte de la población.

Creo que se ha avanzado en el marco legal, en la formación, y en la construcción, en definitiva, de una nueva disciplina de gestión de conflictos, mucho más positiva que otras que tradicionalmente parecían exclusivas, y que van perdiendo hegemonía.

Y esa evolución debemos afrontarla con la positividad de saber que aún queda mucho por hacer, por seguir avanzando, con el ánimo de saber que llevamos una buena andadura, relativamente en poco tiempo, de éxito, en cuanto a su expansión.

4- Se debate mucho sobre la preparación que necesitan los mediadores, pero he leído que usted afirma que para serlo el requerimiento principal es ser buena persona, ¿Estoy en lo cierto?

, pero no es exclusivo de la mediación, para ser verdaderamente profesional y buen profesional, hay que ser bueno, eficiente, lo que ocurre que precisamente como la mediación es la profesión de la gestión positiva de las emociones, las mejores personas mediadoras son las que tienen buenos sentimientos.

En México me preguntaron una vez si la persona mediadora nace o se hace, y no es fácil de contestar a esta cuestión, pero insisto en que es lo mismo que cualquier buen profesional de lo que sea; la excelencia en la calidad mediadora es un equilibrio entre la aptitud en el conocimiento de técnicas y métodos, y la actitud, muchas veces innata y otras adquirida, de acercar posiciones, de tender puentes, de dirimir diferencias.

La mediación me ha regalado uno de los mayores tesoros de mi vida: el acopio de amistades auténticas, de personas que me han mostrado su sensibilidad, pero también me ha ayudado a identificar a quienes no cultivan sus mejores sentimientos, y están atrapadas en la insatisfacción, en la frustración y en la infelicidad, y estas, aunque quieran dedicarse a la mediación, no podrán hacerlo de una manera eficiente, hasta que no se sanen interiormente.

Muchas veces las personas que no pueden participar en una mediación, como partes o como mediadoras, es porque precisan de una terapia previa que les devuelva su propio equilibrio para poder después participar en procesos equilibradores.

5- En su opinión, ¿qué ventajas aporta la resolución de conflictos por vía extrajudicial?

La principal ventaja de la mediación es que potencia una relación sana de diálogo, de comunicación, y de responsabilidad, sobre nuestras propias decisiones.

En uno de mis primeros artículos sobre mediación introduje un cuadro comparativo sobre la relación existente entre un juicio y una mediación, a partir de los principios rectores y las características de ambos procedimientos, por ejemplo, en cuanto a su flexibilidad o a su eficacia, resultando esa relación claramente favorable para la mediación. En este contexto, me gustaría destacar dos diferencias notables: por un lado, la opinión de quienes se han visto involucrados en un proceso judicial o en una mediación, sobre lo que han vivido, y que dan como resultado un grado de satisfacción inversamente proporcional. Y por otro, el cumplimiento natural del acuerdo alcanzado a través de la mediación, frente al habitual incumplimiento o cumplimiento forzoso e inadecuado de la decisión judicial impuesta de forma obligatoria y coercitiva que solo genera problemas de ejecución.

Realmente la mediación se ha ido introduciendo como un medio alternativo al proceso judicial, como una vía extrajudicial, y se intenta fomentar desde la comparación con los defectos que presenta la vía jurisdiccional, pero su propia configuración debería llevarnos a invertir esa relación, hasta conseguir que la mediación sea la vía natural de gestión de una controversia y solo cuando no sea posible llegar a un acuerdo, por la razón que sea, nos quede entonces la vía alternativa, que puede ser el procedimiento judicial, para que un tercero imponga una solución basada en las normas jurídicas de alcance general, porque las partes no han sido capaces de llegar a un consenso y para evitar situaciones injustas o violentas.

6- También he leído que participó en la elaboración de las aportaciones doctrinales al borrador del decreto 139/2002, de 14 de mayo, de mediación familiar en Cataluña, ¿cómo está la situación en Cataluña? ¿hacia dónde ha derivado ese decreto?

En ocasiones, antes de la aprobación de normas legales o reglamentarias, se abre un proceso de participación pública, para contribuir a su mejora, a través de la opinión ciudadana, aunque no siempre es muy seguido socialmente ni promovido con efectividad por los poderes públicos, pero hay que potenciarlo, y la mejor forma de reforzar un verdadero sistema democrático en un estado de derecho, es intentar ser partícipe en la calidad de nuestro ordenamiento jurídico.

Cataluña ha sido pionera en la aprobación de un marco jurídico de la mediación, primero familiar, y posteriormente en materias de derecho privado, dentro del ámbito de sus competencias legislativas, así que marcó un primer impulso en nuestro país en cuanto a las iniciativas de promoción de la mediación como medio idóneo para la gestión de muchos conflictos, y eso tiene un valor muy positivo, como base que ha servido para mejores propuestas normativas por parte de otras Comunidades autónomas, para la introducción de buenas prácticas mediadoras o para la creación de servicios e instituciones de mediación.

Ese decreto al que se refiere, igual que la ley que el mismo desarrollaba reglamentariamente, ya han quedado superados por una nueva normativa, aprobada por ley en el año 2009, y que supuso un segundo paso, en un proceso de consolidación de la mediación, en diversos ámbitos de aplicación, en el que nos encontramos avanzando, paso a paso.

Por tanto, la situación actual considero que está en una segunda fase, de la mediación familiar a la mediación civil, pero nos queda aún un buen trecho por avanzar, hacia un marco general de mediación aplicable a cualquier conflicto que pueda producirse en el contexto social, entre las múltiples manifestaciones que tiene la relación interpersonal en nuestra convivencia habitual y cotidiana.

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7- También ha sido consultor para la reforma de la legislación sobre derecho de familia y derechos de los niños para la regulación de la Unión Europea, ¿ha habido un avance real en estos ámbitos?

El derecho de familia y los derechos de la infancia y la adolescencia, son mis ámbitos de especialidad académica, dentro de la disciplina en la que me he ido formando, el derecho civil, y por la oportunidad de dirigir un máster de la Universidad de Barcelona, desde el año 1997/1998, hasta la fecha, y que se ha consolidado como un título propio de tercer ciclo universitario de destacado prestigio internacional, pero además centran mi compromiso social.

En veinte años, simplemente con la actualización permanente de nuestro programa académico del máster, puede comprobarse el avance real en este ámbito, evidente, hacia una mayor sensibilidad social y una atención más ajustada por parte de los poderes públicos, aunque mejorable, porque muchos temas siguen siendo un desafío en el que debemos seguir avanzando con mayor eficiencia. Pienso sobre todo en cuestiones de violencia familiar, de verdadero respeto al ejercicio de los derechos de la infancia por sus propios titulares y de acuerdo con su capacidad paulatina, de mejora de un sistema legal que aún no respeta la igualdad de derechos frente a la diversidad familiar, o de correcta protección administrativa respecto de niñas, niños y adolescentes en situación de riesgo o de desamparo, entre otras.

8- Usted que es profesor en la Universidad de Barcelona y coordina varios másteres de mediación por toda España, ¿Cree que el nivel de formación académica de los expertos es el adecuado?

La clave de una mediación eficiente radica en la formación especializada del profesional mediador en técnicas, métodos y recursos aplicables a la gestión de los conflictos, y en eso realmente podemos afirmar que contamos con formadores de calidad y de prestigio consolidado en nuestro país.

No obstante, como en cualquier disciplina, siempre hay que aconsejar a quien pretenda formarse o actualizar sus conocimientos sobre mediación que compruebe bien la trayectoria de quienes ofrecen formación, su experiencia práctica previa, el contenido de los temas del curso y el prestigio de la institución académica que lo oferta, porque son los aspectos que avalan el máximo aprovechamiento.

Asimismo, la profesionalidad de un mediador se mide por su preparación, tanto en sus bases, como en su actualización continua, puesto que la mejor práctica se desarrolla con conocimientos teóricos profundos.

9- Es el líder en cuatro proyectos de investigación universitaria y profesor visitante en otras tantas de América Latina, Francia, Italia y Portugal, escribe libros, da clase, es ponente en jornadas y másteres, preside la Asociación para la Defensa de los Derechos de la Infancia y la Adolescencia (ADDIA), entre otras muchas cuestiones, ¿Cómo se consigue hacer tantas cosas y bien?

Es algo que me han preguntado mucho últimamente, y agradezco cuando me reconocen que mi actividad intensa resulta positiva, porque a menudo tengo la sensación de que podría hacer más y hacerlo mejor, pero mi motor es la pasión que pongo en todo aquello en lo que creo, y la justicia siempre me ha motivado a implicarme en cualquier iniciativa que se me presente y en la que pueda ser útil. No sé decir que no cuando me piden que colabore con alguna iniciativa de mejora social.

Algo que me ayuda, sin duda, a poder participar en muchas actividades es contar con la colaboración de equipos humanos en los que me integro, y saber delegar en todo aquello que sea posible.

Considero que cada persona es capaz para muchas cosas, y tenemos que saber aprovecharnos, unirnos en nuestras capacidades diversas, para complementarnos y contribuir en dar respuesta solidaria a todo aquello que nos permite crecer y a la vez hacer crecer.

Hay tanto por hacer, y tanto que podemos hacer, que nunca he sabido lo que significa el aburrimiento. Se trata de ocupar nuestro tiempo con todo aquello que nos apasione, y disfrutarlo, al máximo, de manera compartida.

10-  Otra de las áreas en las que ha trabajado es en la defensa de los más desfavorecidos o desprotegidos de la sociedad como son la infancia o las personas en riesgo de exclusión social, ¿Cómo valora la situación actual?

Mi dedicación a estos temas no me permite ser demasiado optimista, dado que los índices de pobreza son verdaderamente alarmantes en cuanto a la infancia, que se considera el colectivo de edad más afectado por la crisis.

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Es un escándalo comprobar que los presupuestos públicos destinados a sus necesidades han experimentado una reducción tremenda, que se traduce lógicamente en las mayores tasas de exclusión social de las últimas décadas.

Por eso, muchas entidades de infancia están reclamando un pacto de estado por la infancia, en la que haya un compromiso real de todos los grupos políticos para desarrollar una apuesta estable y comprometida, más allá de lo programático, para el verdadero cumplimiento y realización de de los derechos de la infancia, como se hizo en su día respecto de las personas mayores, en cuanto a sus pensiones.

Pero lo cierto es que los temas de infancia, y en especial el de la pobreza infantil, no están en la agenda política, no parecen prioritarios, en un país en el que el máximo responsable de estas cuestiones no ocupa un cargo destacado ni un ministerio que pueda ser decisivo y determinante.

Mientras tanto, seguimos uniendo solidaridad desde la sociedad civil y a través de las entidades no lucrativas que se encargan de poner de relieve esta situación, contribuyendo de manera solidaria a cubrir necesidades que los poderes públicos no atienden.

11-  El bullying se ha convertido en un problema en los centros educativos, no solo en España, sino de Europa y otros países, ¿Cómo piensa que hay que actuar? ¿nos cuenta su proyecto de mediación escolar?

El acoso escolar responde a un prisma de la violencia y la discriminación en las relaciones sociales, que se encuentra muy presente en el ámbito escolar, en el que pasan la mayoría del día todos los niños, debido a la escolarización obligatoria hasta los dieciséis años.

En el desarrollo de la personalidad, la madurez se va conformando a través de la adaptación de los esquemas que se perciben como habituales en la sociedad adulta, así que no podemos considerar que el acoso sea un fenómeno exclusivo de la infancia, sino que se presenta socialmente como una pauta de conducta que a menudo no genera la respuesta negativa que merecería desde la comunidad que desea mantener una convivencia pacífica.

El grupo y su reacción es lo determinante para afrontar estas situaciones, por eso potenciamos, desde la asociación por los derechos de la infancia y la adolescencia que presido, métodos de mediación colectivos, teniendo en cuenta las interesantes experiencias que se están generando en varios centros educativos.

Ante el acoso, cuando sea leve –porque en casos graves pasa a generar responsabilidad penal- e incluso cuando es potencial, no se trata de mediar entre el agresor y la víctima, sino conseguir que el victimario se quede sin su público, es decir, que no consiga generar indiferencia ni apoyos, sino reacciones adversas y abiertas a su conducta, que es lo que neutraliza y dirime el comportamiento violento, al no generar réditos, sino rechazo.

Además, así se afianza el valor pedagógico de la mediación, influyendo en la consolidación de comportamientos democráticos, de comunicación y de participación pacíficos.

entrevista

Carlos en Sitges (Barcelona)

12-  También ha trabajado por los derechos de los nuevos tipos de familia y porque se reconozcan los derechos del colectivo gay, ¿La legislación se ajusta a la realidad social? ¿Cómo ve el futuro?

Siempre presumo de la Comisión para la Igualdad de Derechos de los Nuevos Modelos de Familia, que se constituyó hace ya más de quince años en el Ilustre Colegio de Abogados de Barcelona, y de la que fui miembro fundador, y de la que soy ahora secretario-tesorero, presidida por el abogado Ricardo de la Rosa, y que se conforma de once profesionales del derecho, seis mujeres y cinco hombres, decididos a luchar precisamente por una legislación que se ajuste a la diversidad familiar.

Aunque la familia es un hecho o una institución protegida constitucionalmente, su regulación sigue anclada en un modelo tradicional, que viene del matrimonio indisoluble y patriarcal, puesto que, aunque se han reformado normas legales, maquillándolas bajo principios de igualdad, la ley sigue desconociendo la eficacia jurídica de otras relaciones desde una consideración de respeto a la heterogeneidad de modelos familiares, como ocurre con la desconsideración de las familias monoparentales o de las familias reconstituidas.

En el caso del colectivo gay o LGTBI, ni las legislaciones parcas y parciales sobre parejas estables ni la respuesta legal a la discriminación han conseguido aún resolver la marginación que se sigue evidenciando.

Por una parte, desde que se aprobó en el año 2005 la posibilidad de matrimonio entre personas del mismo sexo en España se dejó de legislar sobre las parejas estables, quedando fosilizadas una gran pluralidad de leyes autonómicas, que dan respuestas diversas a la misma realidad social, y sigue sin afrontarse una ley estatal, de la misma forma que se suscita la polémica actual sobre la gestación subrogada que afecta principalmente a la imposibilidad de parejas gays de que se reconozca la doble filiación en clave de igualdad y de manera originaria sobre los hijos nacidos en el extranjero por esas técnicas de reproducción humana asistida.

Por otro lado, la legislación sobre igualdad y contra la discriminación, salvo algunas iniciativas autonómicas, por ejemplo, en Cataluña, Galicia o Andalucía, sigue siendo una tarea pendiente en todo el estado, sin detrimento de poner de relieve que no bastan leyes, sino que es precisa una iniciativa seria y determinante, desde la igualdad, para acabar con las consecuencias nocivas del machismo, del patriarcado y de la violencia, sobre la libertad y la igualdad personales, que son un valor de nuestro sistema democrático y no parece que el odio, en sus múltiples grados y facetas, reciba la respuesta social y jurídica que merece.

Veo el futuro con esperanza, si echamos la vista atrás, pero sin que el optimismo que me genera el horizonte me haga perder de vista la realidad social que nos rodea, en la que todavía queda mucho por hacer para llegar a la igualdad y al respeto a la igualdad en estos casos, algo que percibimos muy claramente –las relaciones de poder, de desequilibrio y de desigualdad- por quienes nos dedicamos a la mediación.

13-  ¿Cuál es su opinión sobre la actuación de Europa en la crisis de los refugiados? ¿Habría hecho falta una buena mediación?

Los procesos migratorios, en este caso forzados, por conflictos bélicos, como los que se dan frente a catástrofes naturales o, en definitiva, los que vienen provocados por necesidad económica, que sería el factor general de todos esos desplazamientos demográficos, por causa de supervivencia, son y van a representar una crisis permanente para muchos países, porque reflejan el desequilibrio del planeta, que se expone de manera globalizada a través de las pantallas, por la proliferación mundial de la tecnología de la información y los medios de comunicación.

La mediación social y comunitaria es la que se encarga de gestionar las dificultades que se generan por la convivencia en espacios de relación vecinal, en un edificio, en un barrio, en un pueblo, en un país y en un territorio del tamaño que sea en el que, en definitiva, somos vecinos y debemos –y queremos- convivir en paz y desde el respeto.

Ante la migración, y en los casos de asilo y refugio, existe una doble moral, en la que la solidaridad verbalizada oculta la exclusión interiorizada. La incongruencia entre dar y no querer perder puede resolverse a través de la mediación, mostrando que se puede dar y ganar, de forma compartida.

En estos casos es más precisa que nunca una buena mediación, que se preocupe por la convivencia más cercana entre las personas, teniendo en cuenta la diversidad cultural, sin olvidar la negociación a gran escala, que permita, en definitiva, la felicidad de los pueblos, que lo que quieren es poder vivir en paz en su casa y con su gente, algo que es universal e innato a la condición humana.

14-  ¿Sabe que existe en Internet una página con consejos para sobrevivir a la asignatura de Derecho Civil con Carlos Villagrasa?

Si, igual que existen apuntes apócrifos de mis clases, con los que no solo no me siento identificado sino que son tan nefastos que algo que aconsejo desde el primer día del curso es que no pierdan el tiempo bajándolos de Internet y estudiando un material tan inadecuado, frente a los buenos manuales que existen en las librerías de derecho civil; aunque no siempre consigo mi objetivo por la facilidad que representa tener a mano algo que está en nuestra ventana y que parece tener relación con la asignatura que deben preparar, y me sorprende la cantidad de descargas que hay frente al esfuerzo que cada día es mayor para atraerles y que se desplacen hasta las aulas con regularidad y aprovechamiento.

Pues igual que ocurre con los apuntes, pasa con los consejos, en la era de la “postverdad” que tan poco me gusta, pero que tan bien refleja el cambio en las vías de expansión de las opiniones, los rumores, los chismes y los comentarios. Aunque me producen cierta gracia, tanto los elogios como las descalificaciones que puedan encontrarse por la red, porque pienso que vendrán de personas que muestran y demuestran su consideración hacia mí y hacia sí mismas, no deja de suscitarme una cierta preocupación el hecho de que no hemos generado filtros críticos y reflexivos para contrarrestar los titulares que nos llegan de una manera tan fácil y con un impacto tan masivo. Cuesta menos difundir una infamia que desmontarla, y quienes desean descalificar a alguien lo tienen fácil, porque Internet ofrece un campo abonado para sembrar máximas, casi siempre distorsionadas.

Para sobrevivir a mi asignatura solo hay una vía: vivirla, y significa compartirla, en el aula y en las plataformas educativas complementarias a las clases, porque solo se aprende estudiando, y eso significa comprendiendo conocimientos que se van adquiriendo y consolidando. Mi reto siempre ha sido motivar y provocar ese aprendizaje que ayude a mis estudiantes a realizarse personal y profesionalmente.

La docencia es un magnífico acto de generosidad, en el que se comparte todo lo aprendido para que todo sea mejor y quienes aprenden sean mejores, es pura vocación.

Y en tiempos actuales, cómo me gustaría que Internet sirviera más a fomentar el espíritu crítico desde su capacidad para hacernos llegar conocimientos de forma masiva, permitiéndonos seleccionar aquellos que nos enriquezcan, y comencemos a despreciar la que también tiene para ejercer efectos negativos en nuestro crecimiento personal.

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15-  Enhorabuena por su trabajo, su defensa de los más desprotegidos de la sociedad, pero con la crisis se han perdido derechos adquiridos, se ha empobrecido la sociedad e incluso se ha radicalizado, entre otros muchos problemas ¿es usted optimista con respecto al futuro?

Si crisis es cambio, también puede ser la revolución de las nuevas oportunidades, y como los que nos dedicamos a la mediación partimos de una consideración positiva del conflicto, porque es inevitable en la relación humana y puede servir para mejorar nuestra vida si sabemos gestionarlo, pues quizá la coyuntura económica que resulta dramática socialmente, también esconde efectos positivos, como aquello de que siempre sale algo bueno de todo lo malo o que quien menos tiene, más da.

Sin duda, se ha sacudido tanto nuestro sistema de bienestar social, al que estábamos acostumbrándonos, con una relación inversa y cada vez más patente entre la pérdida de derechos y la vulnerabilidad de sectores de la población, que no nos queda más remedio que comenzar a pensar en respuestas y en cambios de paradigma.

El contexto actual ha puesto en jaque a nuestro sistema político, jurídico y social, porque cuando faltan los recursos económicos se generan tensiones inevitables, pero ante vicisitudes adversas no nos queda otra que ser optimistas, y realistas, pensando que son ciclos, y que quizá pueda servirnos esta época de carencias para incentivar nuestra creatividad e inspiración en encontrar nuevos caminos que nos permitan llegar al tipo de sociedad que queremos. Sería deseable que llegáramos sin crispación ni violencia, con unidad y paz, y considero que posiblemente, no, seguramente, la mediación puede ser una gran aliada para llegar a grandes consensos, en los que todos ganemos, por un mundo mejor, el que nos merecemos.

Muchas gracias por ofrecerme esta entrevista tan bien formulada, tan certera y atinada, porque me ha servido mucho para expresar mis sentimientos y compartir mis deseos. Siempre, ya lo sabéis, me tenéis a vuestra disposición, para seguir compartiendo el reto de contribuir a una sociedad mejor, especialmente desde la infancia, y hacia el futuro, creciendo. Un abrazo enorme.

 

Lola Prieto, Periodista en A Mediar Granada @LolaPrietoMoral

 

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Lola Prieto es Periodista experta en Gabinetes de Prensa y Cultura. Colaboradora habitual del Blog A Mediar Granada. Fundadora y coorganizadora de la iniciativa Wine&Think en la que se fusiona la Mediación, la Cultura, la Ciencia y el Arte con la Gastronomía y la Enología.
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