A Mediar con Inmaculada Gabaldón

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Los Mediadores de Cerca. A Mediar Entrevista a Inmaculada Gabaldón Gabaldón

Introducción:

Inmaculada Gabaldón Gabaldón es abogada, mediadora, formadora, coach Ontológica y Generativa, Trainer y coach PNL, instructora y facilitadora de prácticas Restaurativas y directora de MediAcción.

justicia restaurativa

Inmaculada Gabaldón, Abogada, Mediadora y Coach

Preguntas:

1-¿Qué le llevó a la Mediación?

Bueno, yo tengo una larga trayectoria como abogada en ejercicio. He visitado con mucha asiduidad los tribunales en todas sus instancias y he podido comprobar que en muchos casos las partes de un proceso judicial no alcanzan la satisfacción de sus intereses de forma plena, ni siquiera cuando obtienen una sentencia a su favor.  En mi experiencia, -con excepción de los asuntos resueltos por vía de negociación extraprocesal o de  transacción-, el conflicto subyacente que enfrentaba a las partes, subsistía, y las relaciones personales entre los involucrados que, en general, no eran buenas al comienzo, en la totalidad de los casos, empeoraba tras su judicialización.

Por otro lado, el tiempo que tardan los juzgados en resolver un asunto, ha ido en aumento

Y además, debo añadir que como abogada, cada vez era mayor la convicción de que, una vez judicializado un asunto, no solo las partes, sino también los abogados, perdemos el control del mismo y hay muchas circunstancias imprevisibles que pueden incidir en la solución final. Al respecto cabe señalar que si bien la formación de los jueces en España es exigente y hay profesionales muy válidos, los juzgados están desbordados de trabajo ( en parte por el abuso que se hace de ellos) a lo que hay que sumar dos factores fundamentales: primero que la ley es interpretable y segundo que los jueces, en tanto humanos, son obviamente, falibles.

Todo ello se traduce en que el sistema no ofrece siempre la seguridad jurídica que se pretende.

Por último, comentar que particularmente, cada vez me sentía más incómoda al tener que acudir a un juzgado para ventilar asuntos cuya resolución, -bien por su escasa entidad, bien por pertenecer al ámbito, ya no diría privado, sino incluso íntimo-, era completamente inadecuada en el ámbito judicial.

Como consecuencia de todo ello, a un nivel no solo profesional, sino también personal, fui distanciándome paulatinamente de algunas ideas que apoyan la cultura litigiosa y el juego ganar-perder, como por ejemplo que hay una sola forma adecuada de resolver las cosas;

  • Que entre las versiones contradictorias de las partes solo una es “verdadera” o merece el amparo de la ley;
  • La Justicia es la Ley; que la Ley es siempre justa;
  • Una sentencia dictada por un juez competente tras un proceso judicial con todas las garantías  es siempre la única, o cuando menos, la mejor manera de resolver un conflicto….

Justo cuando comenzaba a plantearme muy seriamente de qué otra forma que no fuera litigando, podía aportar valor a la sociedad en mi desempeño como jurista, apareció la mediación en mi vida.

Desde entonces no he hecho sino profundizar en mi formación y en mi práctica, aportando toda mi energía a los ámbitos de las ADRs y el desarrollo del potencial humano, desde el convencimiento de que estamos en el comienzo de una nueva época en la que la mediación, las prácticas y la justicia restaurativa y las ADR en general, van a ocupar un papel protagónico en la pacificación de los conflictos individuales y colectivos, y en la evolución de la Humanidad a unos niveles más elevados de conciencia.

2-¿Cómo ha sido la experiencia hasta ahora?

Con los años se atraviesan distintas etapas.

La mediación no atrae a todo el mundo, pero si es así, si te aproximas a ella, la mediación, enamora.

A partir de ahí puede ocurrir como en cualquier relación amorosa, puede ser flor de un día o derivar en una comprometida y enriquecedora relación de por vida.

En mi caso, ha sido claramente de esta segunda manera.

Cierto que al acabar la formación y afrontar la realidad del ejercicio de la mediación en España, -y más cuando yo terminé-, el espejismo inicial se desvanece. Hoy en día aún no es posible vivir de la mediación en España.

No obstante, he tenido la suerte de intervenir en bastantes mediaciones, muchas por derivación del CMICAV del que formo parte desde su inauguración, y otras, también a nivel privado. Estas mediaciones se han cerrado con diferentes resultados, sin embargo, en todas he aprendido como persona y como profesional y me siento muy agradecida por cada oportunidad.

Además, incluso antes que la mediación, el coaching, la PNL y el mundo del desarrollo del potencial humano llegaron también para enriquecer mi vida.

He tenido el privilegio de formarme con varios de los referentes mundiales en estos ámbitos y de compartir mi propio proceso de aprendizaje con compañeros excepcionales.

Como consecuencia de ello, en la actualidad también me dedico a la formación en estos ámbitos, y como son tan complementarios lo mismo introduzco formación de coaching y PNL en las clases de mediación, que a la inversa. En coaching y consultoría también se trabaja mucho la gestión del conflicto.

Además también doy formación en Prácticas Restaurativas, pues soy instructora del International  Institute for Restotative Practisces junto con tres compañeros más en España con los que organizo formaciones por toda la geografía nacional.

También he tenido la suerte de introducir en algunas organizaciones el paradigma restaurativo, aunque a este respecto también nos hallamos en los comienzos.

Por último, participo como ponente en algunos Congresos y Jornadas y también he organizado, en solitario o en colaboración, diversas jornadas, eventos y formaciones tanto de mediación como de coaching. En unos días, por cierto, tendré el honor de participar en el WORLD MEDIATION SUMMIT en el que impartiré un taller de Prácticas Restaurativas.

Lo cierto es que me siento en continuo proceso de revisión y mejora y, consiguientemente, no dejo de formarme. Recientemente he comenzado un posgrado en psicología trasnpersonal con el que estoy también muy ilusionada y del que espero venga a enriquecer más mi práctica como mediadora, como facilitadora y como coach.

3-¿Qué importancia tiene contar con conocimientos de coaching en la resolución pacífica de conflictos?

Bajo mi punto de vista es fundamental. Ya he hablado anteriormente de la total complementariedad de ambos ámbitos.

Además, tanto el coaching como la mediación son procesos de acompañamiento profesional en un proceso:

  • En el coaching, el desplazamiento desde el estado actual hasta el estado deseado,
  • Y en la mediación desde la situación conflictiva percibida como amenaza y a la que se responde de forma competitiva y beligerante, hasta el momento en que la situación se percibe desde la confianza y se responde de forma colaborativa en orden a su resolución y/o pacificación.

Desde esta similitud en los procesos, también cabe hablar de ciertas similitudes en los roles de coach y mediador.

Por tanto, aunque a un nivel de conocimientos y técnicas hay diferencias,- pues los objetivos y  las fases de ambos procesos son distintas y hay técnicas específicas de cada  uno de ellos-, muchas técnicas y herramientas de coaching y de PNL son directamente aplicables al proceso de mediación y lo dotarán de una gran profundidad y eficacia.

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4-Las técnicas usadas por los mediadores tienen mucho que ver con las psicológicas. ¿El mediador nace o se hace, es decir hay que estar hecho de una pasta especial o todo se puede aprender?

Ser mediador es una tarea ardua y entraña una gran complejidad. Me refiero a que en toda mediación hay presentes determinados aspectos entre los que destacaría dos que me parecen fundamentales a este respecto:

  1. El factor humano: todo conflicto interpersonal se da en el contexto de una relación entre dos o más personas o grupos de personas.
  2. Diferentes perspectivas o interpretaciones sobre lo abusivo, injusto, ilegal, intolerable de la situación conflictiva, siempre en relación a aquello que se considera justo, legal, deseable y/o adecuado.

En función de estos dos aspectos, mi opinión es que el mediador debe tener conocimientos tanto del funcionamiento de la psique y de la emocionalidad humana, como de cual sea el marco legal en el que puede desarrollarse y, en su caso, resolverse cada situación conflictiva, así como de las consecuencias legales del acuerdo.

Claro que, considero que la formación jurídica puede ser un plus en el ejercicio de la mediación, como también puede resultar una gran limitación.

Respecto a mi, he tenido que hacer un trabajo de deconstrucción de mi identidad de abogada litigiosa, rescatando aquello que pudiera servirme de mi formación jurídica, para después volver a construir sobre ella incorporando mi formación en coaching, PNL, inteligencia emocional y psicología.

Creo que este es un trabajo a realizar por los mediadores de formación jurídica, como creo necesario el trabajo a la inversa en los mediadores de otra formación de base. Y ello con independencia de la conveniencia de trabajar en comediación en equipos multidisciplinares.

Es por ello que, bajo mi punto de vista, -más allá de que la profesión de mediador tiene un marcado carácter vocacional-, el mediador, indudablemente, se hace y requiere de una formación  muy abarcativa, en el sentido de transversal. Si el mediador no cuida de su “ser” mediador continuamente, cada día lo será un poco menos.

5-¿En su opinión la inteligencia emocional debería aprenderse desde el colegio?

Decididamente, si.

Aunque considero necesaria la delimitación de los espacios familiar y del colegio, y la educación corresponde siempre al ámbito familiar, en los centros educativos se forman los ciudadanos del mañana y, por tanto, más allá de la necesaria formación académica, las habilidades sociales  y de comunicación, la cultura del diálogo y la ética de la convivencia deben acometerse también en los Colegios, aspirando, no solo al respeto a la diferencia, sino a la generación de un espacio que las integre y trascienda desde la base de lo compartido, de lo que une, de lo común.

A este respecto está siendo muy positiva la experiencia de introducir las Prácticas Restaurativas en los centros educativos. Y este es un dato comprobado desde hace muchos años por el IIRP y que me consta, además, por experiencia propia.

“Publicado el 30 may. 2017. Diario de Mediación. Youtube.
Inmaculada Gabaldón es abogada, mediadora, coach, formadora y facilitadora de Práctias Restaurativas. Ha concedido una entrevista a Diario de Mediación en la que habla sobre su ponencia en el World Mediation Summit Madrid 2017″.

6-¿Usted cree que con mediadores en los centros escolares habría menos casos de bulling y por tanto menos sufrimiento?

Lamentablemente llevamos un tiempo en que las noticias de acoso entre iguales nos asaltan de continuo. El tema de la convivencia en la escuela se ha tornado acuciante.

No tengo noticias de estudios contrastados respecto a si este fenómeno ha ido en aumento o, sencillamente, ahora los medios de comunicación se hacen más eco de él. Si que me consta que el observatorio estatal de la convivencia informa de que el clima en los centros, en general es bueno. Y este es un dato que creo conveniente destacar, pues no me gusta ser alarmista.

Sin embargo poner en valor lo que funciona no es lo mismo que “tapar” lo que no gusta, y es evidente que los casos de acoso se dan.

Por tanto, no podemos no hacer nada: pongámonos a ello..

Y a este fin, por supuesto, la formación en mediación y la implantación de un equipo de mediadores entre iguales, puede ser una gran medida. Sin embargo si esta medida es aislada, a la postre puede ser poco útil si no se involucra a toda la comunidad educativa, entendiendo por ésta al personal docente y de mantenimiento, al alumnado y a las familias.

Para ello propongo una inmersión total en el paradigma restaurativo, con formación en Prácticas Restaurativas a los docentes, de modo que puedan después implantarlas en sus clases, todo ello complementado, por supuesto con la formación y la práctica de la mediación entre iguales.

Este es un abordaje más global, pues involucra a toda la comunidad, y además, tiene una dimensión preventiva  y proactiva y no solo reactiva ante el conflicto y el acoso.

7-¿Podría explicarle al lector en qué consiste la práctica Restaurativa y en qué casos es aplicable?

La Prácticas Restaurativas son mecanismos de prevención y atención de conflictos, que mediante dinámicas de interacción interpersonal y/o grupal, se dirigen a garantizar los derechos/necesidades de todos los involucrados en determinado asunto.

Tienen como objetivo fundamental la generación de fuertes redes sociales, de vínculos saludables que permitan el desarrollo de relaciones enriquecedoras, productivas y satisfactorias en la normalidad, que sean capaces, a su vez de ofrecer la necesaria contención cuando surgen las inevitables diferencias y el conflicto.

Es por ello que las Prácticas restaurativas tienen sentido en cualquier interacción humana entre pares (colegas, hermanos, amigos…), y además, especialmente, en las interacciones humanas con algún grado de jerarquía (empresa, escuela, familia, policía, juzgados…) y, por tanto son aplicables a la cotidianeidad de numerosos contextos y han demostrado ser muy efectivas en los procesos de cambio de cultura en todo tipo de organizaciones.

Como he dicho, están dando unos excelentes resultados en la prevención, detección y contención de conflictos en entornos escolares.

8-A raíz de los debates en las redes sociales surgió el grupo de entusiastas de la Mediación, que se reunió por primera vez en 2012 en Granada. ¿Qué supuso para usted y por supuesto para la difusión de este tipo de resolución de conflictos este encuentro?

La idea surgió de una activa interacción de varios compañeros mediadores en un foro de linkedin, arbitraje y mediación, y tras muchos meses de relacionarnos virtualmente surgió la idea del primer encuentro de entusiastas de la mediación que se realizó en Granada organizado por Tomás Prieto. Fue una experiencia entrañable con múltiples actividades, entre ellas la firma de la “declaración de Granada para el fortalecimiento de la mediación”, que se realizó con las aportaciones de muchos compañeros consensuadas a través del propio foro de linkedin.

Este encuentro surgió con la idea de impulsar y difundir la mediación que, por entonces, aún era una gran desconocida en España y tuvo una gran repercusión, no solo en España, pues tuvimos multitud de adhesiones de muchos compañeros mediadores de diversas nacionalidades.

9-Tengo entendido que el grupo de Entusiastas de la Mediación ha vuelto a reunirse en seis o siete ocasiones, ¿Es una fórmula interesante?

Efectivamente. La experiencia fue tan positiva que quedamos emplazados para el II Encuentro de entusiastas de la mediación que se celebró en Valencia, en cuya organización participé junto con otros tres compañeros.

En Valencia también fue una experiencia memorable, que a su vez, dio continuidad a posteriores encuentros.

El último acaba de tener lugar en Madrid y aunque no me fue posible participar esta vez, me consta que ha sido un gran éxito de organización y participación, al igual que los anteriores. ¡ Ojala vengan muchos más ¡

10-¿En estos últimos cinco años usted cree que se ha avanzado en la difusión de la Mediación?

Indudablemente la mediación goza hoy de mayor difusión. Casi todo el mundo ha oído hablar de ella. Sin embargo, la mayoría de la gente aún no sabe bien lo que es, ni dónde acudir para solicitarla, ni en qué casos puede ayudarle.

Hay que reconocer el apoyo de algunas instituciones en la difusión e implantación de la mediación, así como la implicación de un sector de la judicatura, pero mi sentir es que gran parte del camino recorrido se debe a la iniciativa privada de muchos mediadores comprometidos y que, de forma totalmente desinteresada hemos invertido nuestro esfuerzo, nuestro trabajo y nuestro dinero para conseguir que la mediación comience a ser hoy una realidad en España. Sin embargo el esfuerzo a hacer es titánico, pues es mucha la inercia, o, incluso, resistencia, que hay que vencer.

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Deberían tomarse medidas contundentes y efectivas a nivel político y de todas las Administraciones a fin de acelerar el proceso de implantación de la mediación y ADRs en España, no sólo porque vienen obligadas a ello por ley, sino por el probado avance y beneficio social que ello supone.

11-¿Cómo ve la Mediación en España en este momento?

Pese a los avances, estamos en los comienzos y es mucho el camino que queda por hacer.

Es lógico si tenemos en cuenta que venimos de siglos de cultura litigiosa. El proceso de reversión llevará su tiempo hasta que cale en  las instituciones, el tejido social y la ciudadanía en general.

Mientras tanto, pienso que el trayecto que tenemos que recorrer los mediadores y gestores de conflictos es una carrera de fondo. Lo importante es no desfallecer y en este sentido, afortunadamente, muchos mediadores convencidos nos retroalimentamos positivamente de continuo.

Hay muchas dificultades que superar en el ejercicio diario de la mediación, entre ellas destacaría:

  • La aún baja demanda de este servicio por parte de la ciudadanía.
  • La escasa remuneración que los mediadores hemos tenido hasta ahora (esto cuando no hemos actuado altruistamente) en contraste con el gran esfuerzo que venimos realizando muchos compañeros desde hace largos años.
  • Y, además, la dificultad inherente al abordaje de cualquier situación conflictiva: no es fácil estar en conflicto, no es fácil sentarte en una mesa de diálogo con tu “oponente”.
  • Y, por último, no es fácil acompañar a las partes en estos procesos, en la mayoría de los cuales hay mucha carga emocional subyacente.

Desde mi experiencia particular hay otro tema que me gustaría resaltar:

No es solo el desconocimiento de la figura de la mediación como complementaria a la vía judicial; tampoco el desconocimiento de en qué consiste la mediación; ni tener la voluntad de todas las partes para sentarse a dialogar sobre un conflicto. En numerosas mediaciones en las que he intervenido, las partes accedieron a la mediación, conocían en qué consiste, aceptaban con valentía sentarse a la mesa de diálogo y, sin embargo, no pudieron llegar a un acuerdo. Y no se habla mucho de ello. Parece que seguimos obsesionados por las estadísticas y los acuerdos.

Estoy convencida de que el apoyo de un coach a las partes en el proceso de mediación, mejoraría notablemente el tema de los acuerdos. De hecho en el CMICAV hay un servicio de coaching a tal efecto del que formo parte, aunque esta fórmula aún no está contrastada.

A mí me ayuda, no mirar hacia otro lado, sino aceptar también esta circunstancia como parte del camino que como sociedad, como individuos que conflictúan y como mediadores que acompañan los procesos, tenemos que recorrer. Estamos en ello. No tengo duda. Pero aún es pronto para exigirnos como sociedad ser capaces de lograr una elevada tasa de acuerdos.

12-¿Cree que contamos con buenos profesionales?

Pienso que hace años, con anterioridad a la regulación legal de la formación mínima para ser mediador, la oferta formativa en mediación consistía básicamente en Máster universitarios con una gran carga horaria y de contenidos.

Ello ha posibilitado que hoy haya ya un nutrido cuerpo de mediadores preparados para ofrecer un buen servicio a la sociedad.

La mediación es reciente, pero ya cuenta con cierto recorrido en España y eso ha permitido que hoy haya un buen número de profesionales que han podido aunar una gran formación con una cierta experiencia.

13-¿El nivel de formación de los expertos es el adecuado?¿hacia dónde tendría que ir el aprendizaje del mediador?

Desde la entrada en vigor del Real Decreto 980/13 han proliferado a lo largo de toda la geografía española multitud de formaciones que cubren el mínimo legal exigido para el acceso al Registro de mediadores del Ministerio de Justicia.

Considero que el mínimo de 100 horas lectivas exigido es absolutamente insuficiente y no garantiza estar en condiciones de poder ofrecer un servicio de calidad, pues, como he comentado con anterioridad, la labor del mediador es ardua y encierra una gran dificultad.

He hablado también de la transversalidad de la formación del mediador. Un máster universitario puede propiciar aproximarse a muchas de las disciplinas y saberes necesarios, aunque creo que una  buena formación de mediación, daría para crear el título de Grado.

Iremos viendo… Tal vez es pronto para saberlo. Aunque no hay que olvidar que, más allá de la formación, a mediar se aprende mediando.

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14-¿Cree que será la práctica más extendida de resolución de conflictos en el futuro próximo?

Así será si somos inteligentes. Y yo tengo una fe inquebrantable en el ser humano.

El conflicto es parte de la realidad, siempre nos acompañará… Dejemos, pues, de temerle y aprendamos a gestionarlo, pues es un motor esencial del desarrollo social, político y humano. Como he dicho anteriormente, bajo mi perspectiva los métodos alternativos de resolución de conflictos no solo previenen y pacifican las relaciones y la sociedad, sino que contribuyen a la transformación de los individuos y, por tanto de la sociedad que conforman, contribuyendo así  a la conquista humana de niveles cada vez más elevados de conciencia.

Como digo, queda…… ¿Pero estamos en ello!

 

Lola Prieto @LolaPrietoMoral 

 

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Lola Prieto es Periodista experta en Gabinetes de Prensa y Cultura. Colaboradora habitual del Blog A Mediar Granada. Fundadora y coorganizadora de la iniciativa Wine&Think en la que se fusiona la Mediación, la Cultura, la Ciencia y el Arte con la Gastronomía y la Enología.
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2 comentarios en “A Mediar con Inmaculada Gabaldón

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