Profesionales opinan

Share and Enjoy

Estrenamos este espacio de opinión, en el que queremos que todos los profesionales tomen la palabra y opinen sobre mediación.

Hoy toma la palabra:

José Antonio García Álvaro

Director de la plataforma: www.aryme.com  

artículos de los profesionales

Espacio de Opinión

Resolución tradicional de disputas y estabilidad en Afganistán

El Instituto para la Paz de los Estados Unidos de América (USIP),

. . . publicó hará unos años un informe sobre la necesidad de potenciar el uso de esquemas tradicionales de resolución de disputas propios de Afganistán como parte de la política internacional de estabilización de este país. El título del informe: Resolución Tradicional de Disputas y Estabilidad en Afganistán.

la voz de los profesionales

José Antonio García Álvaro (Foto: LinkedIn)

Los profesionales y autores de este informe de seis páginas son John Dempsey y Noah Coburn, ambos expertos en métodos extrajudiciales tradicionales en Afganistán y Pakistán.

El informe, parte de la premisa de que la pacificación del país fracasará si se pretende obtener por la vía militar únicamente, que es necesario fortalecer paralelamente las instituciones del país. El problema, naturalmente, es que no hay “instituciones” en el país, ni nunca las hubo, no según entendemos el concepto de “instituciones” en Occidente, no en términos de Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial independientes y al servicio de la Ciudadanía.

 De otro lado,

. . .la administración de justicia es a todos efectos inexistente en Afganistán y, ciertamente, nunca ha llegado a las zonas rurales del país. Como consecuencia, la justicia es de naturaleza tribal –fue siempre de naturaleza tribal—local, organizada a través de consejos tribales desde hace siglos. Los ancianos que conforman estos consejos buscan soluciones consensuadas en la medida de lo posible. Sucede, sin embargo, que el alto nivel de corrupción, el tráfico de opio y la violencia han dado paso a que la “justicia” la administren los señores de la guerra, en vez de ancianos predispuestos a explorar vías de consenso.

 

Hay otros problemas,

. . .pero son problemas para los autores de este informe, no para la mayoría de afganos necesariamente: que la justicia tradicional e institucional ignora a las mujeres casi por completo y que nuestro concepto de derechos humanos no necesariamente coincide con el suyo.

La lista de recomendaciones para empezar a trabajar sobre la potenciación de un esquema de justicia que armonice la justicia tradicional con la institucional –ambas rotas y casi inexistentes—es larga, y ya advierten los autores que el empeño llevará años de trabajo.

Un comentario curioso de los autores es: cuidado al hablar con alguien de barba blanca y larga y que además habla inglés creyendo que pueda ser un interlocutor válido, porque su aspecto no ha de corresponderse necesariamente con su estatus en su comunidad”. Así, otra larga lista de “cuidado con”.

Esta lista de “cuidado con”,

. . .es para occidentales que quieren ayudar, no para afganos que saben perfectamente quién es quién, que saben lo que había y lo que hoy hay y que, probablemente, se sorprendan de que lleguen extranjeros confundidos a explicarles visiones incompresibles de mundos desconocidos.

He escrito a lo largo de los años sobre la resolución tradicional de disputas en el Cáucaso Norte, en Chechenia, Ingusetia y Daguestán para ser concretos. He escrito sobre el mismo asunto aplicado a las provincias de la Frontera Noroeste de Pakistán, a las provincias de Sindh, Punjab y Beluchistán.

En los tres casos –Cáucaso Norte, Afganistán y Pakistán—la resolución tradicional de disputas es casi idéntica; en los tres casos es hoy completamente disfuncional; en todos los casos acampa el desorden, la desconfianza y, en ocasiones, la violencia extrema.

En cada caso,

. . .hay denominadores comunes que difícilmente pueden ser ignorados por muy polémicos que sean:

  • Un Islam progresivamente radicalizado y muy subjetivamente entendido por unos pocos—que no todos los musulmanes—
  • Y una sociedad occidental casi inepta, objetivamente incapaz hoy de contribuir a encauzar esta gravísima situación.

Entre ambas “facciones” hay un único denominador común con el que hemos comenzado el milenio: paranoia, que es mala consejera, que es receta de dolor y sufrimiento excepto para el paranoico para quien la paranoia es sustento, lo que debiera llevarnos a preguntarnos quién sufre de paranoia, si “ellos” o “nosotros”.

 

O resolvemos esto juntos como comunidad auténticamente internacional,

. . .o no habrá solución. Además, intentar concretar sin un previo y mutuo entendimiento y acuerdo de fines es locura porque es hacer por hacer, reunirse por reunirse, hablar por hablar.

Los muertos de ambos y todos lados desearían estar vivos con sus familias, no haber muerto a destiempo. Los vivos quisieran a sus muertos vivos.

Si esto no es un principio de entendimiento del fin más básico, del derecho más fundamental y que es la vida y además en paz, ¿cuál es el fin?,

Y no hablamos del “imagine” utópico e imposible de John Lennon; quizás debamos aplicarnos la letra más realista de la “time waits for no one” de los Stones. Andamos ya escasos de tiempo y éste no espera a nadie.

** Dar las GRACIAS desde A Mediar por querer participar y apoyar una vez más nuestras iniciactivas, José Anotnio

 

The following two tabs change content below.
José Antonio García Álvaro
Director y Editor de la Plataforma Arbitraje y Mediación (ARyMe)
José Antonio García Álvaro

Latest posts by José Antonio García Álvaro (see all)

Este artículo fue publicado en Artículos,BLOG,Opinión y etiquetado , , , , , . Enlace permanente.

Esperamos sus comentarios, gracias