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A Mediar News entrevista a Anna Vall Rius

by Lola Prieto Moraleda
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Lola Prieto entrevista para A Mediar News a la Jurista y Mediadora Anna Vall Rius de Logosmedia

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Logosmedia

 

Entrevista Lola Prieto @LolaPrietoMoral

Vídeo y Edición Anna Vall @RiusVall y Tomás Prieto @abogadoknowmads

Presentación y Bio:

 

Preguntas:

Los mediadores de cerca

Amediar con… Anna Vall Rius

Anna Vall Rius es profesora asociada de Medios Alternativos de Resolución de Conflictos y Victimología en la Universidad de Barcelona.

1- He leído que cree firmemente en la Mediación, ¿Para usted qué es la Resolución de Conflictos?

Somos seres sociales por naturaleza, vivimos en interacción con los demás. Pero la propia convivencia genera discrepancias y conflictos, que son inevitables ya que los conflictos son consustanciales a los seres vivos y a nuestras diferentes necesidades, intereses, perspectivas… Por ello, lo decisivo no es tener conflictos o no, ya que vamos a tenerlos de todas formas, sino la forma en que los gestionamos y resolvemos.

Desde la mediación y otros métodos de resolución pacífica de conflictos optamos por fórmulas colaborativas no confrontativas, en las que no se trata de buscar culpables, sino de devolver el poder de decidir a las personas que son las protagonistas de la discrepancia, para que construyan conjuntamente soluciones reales de presente y futuro, que sean útiles para todos y que les sirvan para vivir y convivir mejor.

2- ¿Qué cree que aporta o puede aportar a la Sociedad?

Una nueva forma de relacionarnos con las demás personas, partiendo de la escucha y la comprensión del otro, aceptando y respetando las diferencias. El reto está precisamente en comprender y respetar al que no es o no piensa como yo, o a aquel que parece tener intereses contrapuestos a los míos. Si nuestras relaciones con los demás se basasen en los parámetros de la mediación: diálogo, escucha, comprensión, asertividad, potenciación de la capacidad de tomar decisiones con el otro (no contra el otro) … conseguiríamos una sociedad más pacífica, dialogante, abierta y flexible.

3-¿Por qué cree que no cala en la ciudadanía?

Nuestros esquemas culturales tradicionales sobre cómo abordar los conflictos se basan en fórmulas confrontativas y competitivas, en intentar ganar y demostrar mi verdad por encima de todo (“si el otro gana significa que yo pierdo”). La mediación y otras fórmulas colaborativas parten de parámetros totalmente diferentes, lo importante no es ganar, sino resolver la situación de forma útil para todos, teniendo en cuenta lo que necesitan, opinan y piensan todas las personas afectadas. Estos métodos van impregnando lentamente nuestra sociedad, pero se trata de cambios personales y sociales en profundidad que afectan a nuestra percepción de los demás y a la forma de relacionarnos con ellos, se trata de una transformación que requiere tiempo. La buena noticia es que, además de haber motivado a muchos profesionales que se han sentido atraídos por la mediación, avanza lenta, pero progresivamente su conocimiento y aprecio entre la ciudadanía.

anna vall rius

Imagen cedida

4- ¿Desde cuándo la ejerce? ¿ha cambiado mucho la resolución de conflictos en estos años?

Empecé a practicar la mediación en 1996, desde entonces se detecta un cambio notable respecto a la ampliación en la perspectiva de que existen otros métodos posibles para gestionar y resolver los conflictos. Métodos distintos al puramente contencioso judicial, que en algunas ocasiones pueden evitar la vía judicial y en otras complementarla, reconociendo el poder de tomar decisiones sobre el conflicto y sus consecuencias a sus verdaderos protagonistas. Una diversidad de métodos que incluso pueden ser más efectivos, útiles y satisfactorios para las personas afectadas, que el propio sistema tradicional.

Por otra parte, hay que destacar el gran interés que han despertado los nuevos métodos colaborativos, y en especial la mediación, entre profesionales de muy diversa procedencia que desean formarse y trabajar en este nuevo ámbito. Sin olvidar que Instituciones tan importantes como el Consejo General del Poder Judicial, las Administraciones públicas (sobre todo Ayuntamientos) o los Colegios profesionales apuestan ahora abiertamente por la mediación y podríamos incluso decir que estamos ante una figura considerada “políticamente correcta” por parte de una amplia mayoría, cuyo impulso particular y público se considera necesario, aunque de momento,  se sigue sin articular los medios, ni destinar los recursos adecuados para hacer efectivo tal impulso.

5- ¿Siempre se puede mediar?

Personalmente entiendo que si, o al menos se puede intentar, siempre que las personas que vayan a participar en la mediación tengan información, plena consciencia y total voluntad y libertad para participar. Es decir que no participen por temor, con desconocimiento de lo que conlleva la mediación o por otras consideraciones que no sea la de intentar dialogar, escuchar, entender, poder explicar y si es posible llegar a acuerdos o compromisos sobre aquellos temas que las personas parte de la mediación libremente decidan.

Otra cosa distinta es si esa mediación debe tener, en todo caso, consecuencias jurídicas o penológicas, o si los acuerdos adoptados tienen trascendencia jurídica per se, eso queda reservado a lo que las normas dispongan en cada caso. Pero creo que, si dos o más personas quieren hablar, necesitan comunicarse y tienen plena voluntad y capacidad para ello, las instituciones deberían facilitar los medios materiales y técnicos necesarios para que puedan hacerlo en un espacio seguro y acompañados de un profesional facilitador.

En este momento en España, la única limitación legal que existe a la figura concreta de la mediación es la prohibición de mediar en los casos de violencia de género que establece el art. 44.5 de la LO 1/2004 de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género.

De todas formas, se haya interpuesto o no denuncia de violencia de género, como mediador, si se detecta alguna circunstancia que limita, coarta o impide la plena libertad de tomar decisiones o existe un grave desequilibrio de poder que hace imposible la equidad en la adopción de decisiones y el mediador no puede compensar ese desequilibrio, la persona mediadora no va a seguir adelante por una cuestión no meramente legal, sino sobre todo ética.

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6- ¿Nos explicaría qué es la victimología?

La Victimología es la ciencia que se ocupa del estudio de la figura de la víctima, su papel en el hecho delictivo, las consecuencias padecidas por ella a raíz del delito y los recursos legales y psicosociales destinados a reducir o superar su victimización. Según Tamarit la Victimologia estudia el modo en que una persona deviene víctima, las diversas dimensiones de la victimación (primaria, secundaria y terciaria) las estrategias de prevención y reducción de la victimización, así como el conjunto de respuestas sociales, jurídicas y asistenciales, que tienden a la reparación y reintegración social de la víctima.

El proceso penal tradicional se concibe como un sistema de confrontación entre el Estado y la persona acusada de la comisión de un delito, en el que se trata de garantizar los derechos del imputado frente al Estado que pretende ejercer su poder de castigar. En este esquema, la Victima ha sido un tercero incomodo y suele decirse que la víctima es la gran olvidada del sistema penal, ya que éste gira en torno al delito y a la figura del victimario.

A consecuencia de la evolución producida en normas internacionales, jurisprudencia y algunas normas nacionales el proceso penal se ha ido transformando para reconocer el papel de la víctima y articular medios para satisfacer sus derechos y necesidades.

7- ¿Y la Justicia Restaurativa?

Es un nuevo paradigma de justicia, una forma diferente de gestionar las consecuencias del delito, basada en antiguas tradiciones, que pone el acento más en reparar a la víctima que en castigar al victimario. La Justicia Restaurativa brinda a sus protagonistas la posibilidad de participar en la adopción de decisiones acerca de las consecuencias del acto delictivo.

La Justicia Restaurativa (JR) cambia el enfoque hacia el futuro, se trata de reparar el pasado como la única forma apropiada para avanzar. El pasado se convierte en menos importante, ya que la JR se focaliza en crear un mejor futuro. La JR rechaza, como principio la lógica retributiva de compensar “daño con daño”.

Una vez establecido el hecho delictivo, la prioridad para la JR no es tanto castigar al ofensor como dar respuesta a las necesidades de la víctima y asegurar que el ofensor sea consciente del daño causado y del compromiso de repararlo.

El ofensor tiene la oportunidad de actuar activamente en positivo para reparar a la víctima, dejando de ser meramente sujeto pasivo del castigo, pasando a actuar proactivamente para reparar a la víctima y reparar también su propia imagen ante la sociedad.

8- ¿Se puede aplicar a todos los ámbitos?

Bajo mi punto de vista, en principio y de forma genérica, se puede aplicar a todo tipo de delitos, luego deberá analizarse la posibilidad concreta en cada caso, en función de las personas y de las circunstancias concurrentes. Llevar a cabo un programa restaurativo será posible si la víctima de forma absolutamente libre, consciente y voluntaria manifiesta su interés en participar y el ofensor reconoce algún tipo de responsabilidad en los hechos, expresa su deseo de reparar ya sea de forma moral o material y tiene capacidad para ello. Como se ha mencionado antes, otra cosa será la consideración jurídica o penológica que se reconozca al proceso restaurativo, a su resultado y su posible incidencia en la respuesta penal formal.

Si se trata de un ámbito diferente al penal, hablaremos entonces de prácticas restaurativas, que entiendo pueden aplicarse en el ámbito escolar, el familiar, vecinal, etc. para gestionar discrepancias, conflictos u otro tipo de situaciones que no tienen la consideración de hechos delictivos, es decir no están tipificadas como delito por el Código Penal. Las prácticas restaurativas tienen además un potente efecto en la creación o refuerzo de vínculos positivos entre las personas, potencian la creación de “capital social” y en ese sentido tienen un destacado efecto preventivo de conductas no deseadas que pueden dañar la convivencia entre las personas.

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9-Usted defiende que podría ser muy positiva en algunos casos de violencia de género. ¿Cuándo?

De entrada, en los casos de violencia de género archivados, sería una forma de reconocer a la persona que ha denunciado, evitando que se queda sin ningún tipo de respuesta por parte del sistema judicial. Además, los expedientes judiciales pueden archivarse con facilidad, pero el conflicto subyacente que ha dado origen a la denuncia permanece y puede ser la causa de nuevas situaciones conflictivas más graves, si no se trabaja adecuadamente la situación desde una perspectiva restaurativa. Muchos de estos casos, a través de la mediación, pueden reconducirse hacia una ruptura acordada y pacífica.

Respecto a los demás casos no archivados, en los que actualmente no cabe la mediación por prohibición genérica de la LO 1/2004, en alguno de ellos, si la víctima libremente lo solicita, la agresión ha sido puntual y no grave, no hay temor, ni una dependencia emocional ni de otro tipo, el victimario muestra capacidad de reparar de forma honesta y creíble y los profesionales expertos que conocen del caso (jueces, mediadores, equipo psicológico…) lo consideran adecuado, sería una forma de ampliar el abanico de las posibles respuesta y seguramente en muchos casos podría ser una respuesta más satisfactoria que la limitada respuesta actual, sobre todo en aquellos casos en que las dos partes deberán mantener en el futuro algún tipo de relación (como por ejemplo su relación como padres con la necesidad y la obligación de tomas decisiones consensuadas sobre el bienestar y la educación de sus hijos).

Proyecto Mediadores en Red

En determinados supuestos, esta prohibición puede desapoderar y negar a una mujer la posibilidad de llevar a cabo una actuación para la que tiene voluntad y capacidad suficiente, restringiendo así su ámbito de poder personal y su capacidad de decidir.

10-Desde el año 2000 se dedica a la Mediación penal y afirma que no limitaría la utilización de la Justicia Restaurativa a la gravedad del delito sino a la libertad de las personas. ¿Nos lo explica?

La experiencia práctica nos demuestra que la voluntad de participar en una mediación o en otro sistema de JR no depende tanto del hecho ni de su gravedad, sino de cómo son o cómo se sienten las personas, de como han vivido ese hecho y de la necesidad de transmitir su padecimiento como víctima al infractor y poder formularle algunas preguntas, que la inquietan y que solo el ofensor puede responder.

Por otra parte, las experiencias de los encuentros realizados entre víctimas y victimarios de ETA en España, las experiencias de EEUU en las cárceles en que se facilitan los encuentros entre víctimas, muchas veces indirectas (familiares de la persona asesinada) y condenados por delitos tan graves como homicidios y asesinatos y la satisfacción que manifiestan los participantes en estos encuentros, que son evidentemente voluntarios para ambas partes, avalan la idea de facilitar estos encuentros siempre que la víctima (directa o indirecta) lo solicite, el condenado esté dispuesto y el profesional facilitador verifique la capacidad de participar por parte de la víctima, la posibilidad de ofrecer algún tipo de reparación, aunque sea moral, por parte del victimario y que no va a producirse una nueva victimización.

Una vez más entiendo que los poderes públicos judiciales y penitenciarios deberían facilitar esta posibilidad, incluso aunque no comporte beneficios penitenciarios para el victimario. Los beneficios morales y personales, tanto para la víctima, como para el victimario justifican plenamente que ésta sea una posibilidad en aquellos casos en que las víctimas lo soliciten, como un derecho a su favor, que además puede contribuir a la superación de su victimización. Podemos entender que tal derecho queda recogido en el art. 15 de la Ley 4/2015 del Estatuto de la Víctima del delito.

11-Usted defiende que el Derecho evolucione y se humanice. ¿En su opinión hacia dónde debería derivar?

Entiendo que el Derecho debería evolucionar hacia su humanización, en el sentido de aproximarse a las necesidades de los ciudadanos del siglo XXI, reconociendo su capacidad para tomar decisiones respecto a las situaciones que les afectan directamente, teniendo en cuenta su realidad y los factores concurrentes en cada situación. Se trataría, por tanto, de dejar atrás los tics más formalistas para fluir hacia una mayor flexibilización del Derecho (en todas sus ramas) como instrumento al servicio de las personas, capaz de buscar y ofrecer las respuestas más adecuadas, útiles y adaptadas a las necesidades, a la realidad y a las circunstancias de las personas y de la sociedad en cada caso concreto.

12-Usted que es profesora en varias universidades, másteres y expertos en Mediación, ¿Cree que el nivel de formación académica de los mediadores es el adecuado?

Hay una gran diversidad en ese sentido. La oferta formativa va desde los parámetros mínimos pensados básicamente para responder al nivel formativo básico exigido por el Reglamento de la Ley 5/2012 de Mediación en asuntos civiles y mercantiles, hasta cursos que combinan un excelente nivel teórico y práctico, dirigidos a preparar a los futuros mediadores, trabajando las capacidades y habilidades personales necesarias, para llevar a cabo una adecuada labor mediadora y facilitadora.  Más allá de la imprescindible formación para asegurar una praxis con unas mínimas garantías de éxito, creo que, además la actividad mediadora requiere de una aptitud y una actitud personal, que ha de estar en la base de todas las personas que quieran dedicarse a la mediación o a las prácticas restaurativas.

anna vall y tomas prieto

Feria Internacional de Mediación #FIM2019

13-Hay voces que solicitan la creación de un grado en Mediación. ¿Usted qué opina?

En otros países se están ofreciendo ya grados completos en mediación. Personalmente preferiría ver cómo evolucionan, cuáles son los resultados en estos países y posiblemente esperar un poco a la consolidación de estos métodos en España para evitar formar a jóvenes creando unas expectativas profesionales que luego no se cumplen, creando grados cuya salida profesional es todavía mínima.

14-Un buen número de mediadores se quejan de que se hacen muy pocas mediaciones, que no termina de despegar. ¿Usted qué opina al respecto?

Hemos formado un gran número de personas mediadoras entusiastas e ilusionadas por practicar la mediación, pero el nivel de conocimiento y utilización social es todavía muy bajo y es precisamente ahí donde considero que más debería incidirse para que estos métodos se conviertan en una primera opción normalizada para gestionar y resolver las discrepancias y conflictos a todos los niveles y en todos los ámbitos. Es cierto que la evolución es muy positiva y que seguimos avanzando, pero considero que falta una mayor implicación real por parte de todos, tanto de los propios profesionales como de las Instituciones públicas.

Si no se dan las mediaciones que todos desearíamos, no es por falta de conflictos, sino porque todavía no hemos sabido o podido transmitir adecuadamente el valor de estos métodos colaborativos al tejido social, sin olvidar el peso del factor cultural y emocional en la gestión de los conflictos.

15-Carlos Villagrasa afirma en varias entrevistas que los mediadores tienen que ser buenas personas para poder ejercer su profesión, ¿usted qué opina?

Estoy de acuerdo con Carlos, hemos de asumir las mediaciones con la necesaria preparación profesional, pero también con generosidad, comprensión y voluntad de ayudar a esas personas a superar la situación que les preocupa.

Carlos Villagrasa Alcaide en A Mediar News

16-He leído documentación y entrevistas que le han realizado y siempre destacan su profesionalidad y su personalidad, ¿es parte de su éxito en la vida?

No sé si he tenido éxito en la vida casi prefiero no preguntármelo, porque además espero que me queden muchas cosas por hacer y me gusta pensar, desde el optimismo, que lo mejor está por venir. Si que considero un éxito haber tenido la oportunidad de conocer y colaborar con tantas personas interesantes y buenas, de tantos lugares y ámbitos diferentes, personas a las que quiero y con las que me siento a gusto e identificada.

17-¿Me explicaría su secreto para hacer tantas cosas y todas tan bien?

Soy una persona imperfecta en un mundo imperfecto, ya me gustaría que todo saliese tan bien como yo siempre deseo! Lo que si puedo decir honestamente, es que en todo lo que realizo pongo mi mejor voluntad, preparación y motivación para que resulte lo mejor posible y para que pueda ofrecer algo que sea creativo, útil, vital y que valga la pena compartir con las personas que me acompañan.

Uno de los refranes que más me han marcado es el que me repetía mi abuelo Rius: “Lo que no quieras para ti, no lo quieras para nadie” Siempre he seguido su consejo, también en su versión en positivo, y creo que funciona muy bien para relacionarnos y abrirnos a los demás desde la empatía y ofreciendo lo mejor de nosotros mismos.

 

Desde A Mediar News dar nuestro agradecimiento por la amabilidad y lo fácil que ha sido colaborar en esta entrevista, Muchas Gracias ( Lola y Tomás) 

 

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