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Capítulo V. Una Mediación Extraordinaria

by Tomás Prieto
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Cap. V. En el Templo del Saber una Mediación Extraordinaria. Leer Cap. IV 

Capítulo IV. En el Templo del Saber una Mediación Extraordinaria

 

 

Ante el silencio, Maestro habló:

— Decidme si veis mucho sentido a conversar sobre lo que pudo ser y no fue.
Mujer y Hombre negaron pensativos con la cabeza.

Hay un reconocimiento sobre la real desigualdad entre mujeres y hombres. Parece que son múltiples las causas y que en estos diálogos sólo saldrán algunas, creo que podemos acoger esta limitación y trabajar con nuestras auténticas posibilidades. —Ambos asintieron sonriendo.

Maestro continúo hablando

— Si, como afirmó Hombre, es algo natural como el cauce de los ríos que van al mar, veo poco margen de acción. Si, por el contrario, hay acciones concretas que pueden ser sometidas a valoración y modificarse, habría un campo de trabajo real.

Os propongo que valoréis esta posibilidad y después veremos si es necesario trabajar sobre algún aspecto de lo que ha quedado apuntado en vuestras exposiciones.

Para ello, quiero que soñéis vuestro ideal de convivencia ¿Cómo os gustaría que fuera un futuro de convivencia, respeto e igualdad entre ambos sexos?

Mujer cerró los ojos e inspiró.

Lo hizo de tal forma que parecía estar en la parte más saliente de un risco ante una galerna de su mar cantábrico embravecido. Le entusiasmaba poder hablar sobre las necesidades de la Mujer en un mundo intensa y mayoritariamente “androcentrista”. Era como poder entrar a bailar en una fiesta anhelada, a la que te había impedido la entrada una y otra vez.

Ella ya sabía que para contestar a la pregunta de Maestro tenía que sentir sus necesidades en su relación con los hombres. Podía hablar de ella misma y de algunas mujeres; las más cercanas: su madre, sus tías, sus hermanas, sus amigas, sus compañeras de profesión, pero le resultaba una responsabilidad ingente hablar por las féminas de la humanidad. Además, desprenderse del sesgo cultura y social en el que le había tocado vivir todo este tiempo hasta llegar al Templo del Saber, resultaba muy difícil, por no decir imposible, para poder hablar por toda mujer.

— Maestro, si te parece bien, iré por partes, porque para tu pregunta tengo una larga respuesta. — puntualizó Mujer. Maestro hizo un gesto de asentimiento.

— Cuando era pequeña y vivía con mi familia, mis hermanos tenían unos privilegios que nosotras, las tres niñas, no teníamos. Las chicas debíamos responder a la doble exigencia de cumplir con la petición de nuestra madre de ayudarla con la casa, con las compras, y la de nuestro padre de estudiar y sacar tan buenas notas como nuestros hermanos. Así que los chicos no ponían ni recogían la mesa, no fregaban los platos ni hacían sus camas, no hacían recados o compras para mi madre. No atendían ni a mi madre ni a mi padre si se ponían enfermos. No traían a mis abuelos que vivían en otra ciudad y no sabían conducir, para que comiesen en nuestra casa los domingos. Recuerdo que sí recogían el baño, porque teníamos un baño para cinco. Y claro, hubo alguna que otra bronca por dejar las cosas sin pensar en los que venían detrás. Muy poca cosa en una casa donde vivían siete personas y un perro ¿verdad?

Para nuestro padre, la meta fundamental a conseguir por sus cinco hijos, incluidas las niñas, era una licenciatura y si además era de forma brillante mejor. Para nuestra madre, la mayor preocupación era que fuésemos unas chicas “decentes” y buenas hijas que comprendía, por supuesto, ayudarla.

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WINE&THINKS DE OTOÑO 2018

Top Story. La Cata. Deliciosos y sorprendentes Vinos en el Wine&Thinks del sábado noche.

Los Sarmientos Club de Vinos @ Granada, Spain

Publicada por Tomás Prieto en Domingo, 25 de noviembre de 2018

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En este ambiente, eché en falta lo que echo en falta en las relaciones con algunos hombres: el sentido colaborativo, solidario y apoyador entre hombres y mujeres para desarrollar las tareas de la casa y crianza de la prole.

Es evidente que la relación de mis padres fue el modelo de nuestra relación como hermanos. Mi padre nunca realizó una sola tarea doméstica ni relacionada con la atención de los niños. No supo nunca hacer nada relacionado con la cocina, la limpieza o la provisión de una vivienda familiar. Él trabajaba de sol a sol fuera de casa, proveía de recursos a la familia y mi madre, además de ser una óptima administradora de esos recursos, se ocupaba del espacio familiar con hijos incluidos.

Así que creo que esta es una necesidad fundamental de muchas mujeres, es decir, que los hombres desarrollen este sentido colaborativo, solidario y apoyador para atender a las demandas diarias de la casa y de los hijos en el día a día. Y esto es tan importante que muchas convivencias de pareja se deterioran por esta cuestión, porque resulta una carga ¡intensa y diaria! — exclamó Mujer y añadió:

— Maestro, si te parece bien, antes de avanzar me gustaría escuchar a Hombre. Saber cómo ha vivido él su realidad en este aspecto y cómo ve esto que apunto.

—Veréis, mi educación y mi crecimiento en el hogar familiar es exactamente idéntico a lo que nos has contado Mujer. Hemos sido dos varones y una chica, ella siempre ha ayudado en casa y tenía horario de vuelta en sus salidas. En cambio, a mi hermano y a mí, nunca se nos ha exigido hacer tareas en el hogar y nunca nos pusieron hora para volver a casa. Es decir, prácticamente mi experiencia vital y educativa coincide con la tuya. Por otro lado, mi desarrollo personal comenzó muy pronto fuera de la familia, dado que desde los 17 años había comenzado una vida en el ámbito militar. Con esto quiero decir que desde muy joven aprendí a ser autosuficiente y tuve que aprender a hacer todas las tareas que nunca había realizado en mi casa.

Esto me ha servido a lo largo de mi vida para ser responsable en mis relaciones con mis parejas, tomar conciencia de que las tareas no son para una sola de las partes y por ello siempre me he prestado a ser colaborativo con ellas, en este tipo de tareas. Incluso en algún momento determinado en alguna relación concreta llegué a sentirme ¿explotado, se podría decir? no sé si queda bien esta expresión, pero sí que es cierto que tuve que rebelarme ante las exigencias de limpieza de mi pareja en aquel instante. De todas formas, es cierto que, en la convivencia entre parejas, este tipo de conflictos terminan por minar la relación y de ahí se acaba de forma traumática, en muchas ocasiones.

Con todo esto llego a la conclusión de que el modelo educativo tiene que modificarse al cien por cien. Intuyo que los roles y los tópicos equivocados se siguen cometiendo y nuestros jóvenes de hoy siguen imitando los errores que hemos cometido nosotros.

Creo que el núcleo de la cuestión que estamos tratando está en la Educación y habría que tratar esta problemática desde la provención, es decir, desde la raíz del mal que es, como ha apuntado Mujer, el androcentrismo que proviene del patriarcado.

De alguna forma hay que superar el patriarcado y desenvolverse sin estereotipos de género en la educación y desarrollo de los chavales, tanto en casa como en la escuela.

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Autor Tomás Prieto Moraleda para el Wine&Thinks de Otoño 2018.

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Contestó Mujer.

— Hombre, es un gran aprendizaje el que has tenido desde los 17 años. Muchos hombres no han tenido esta oportunidad y como dices van a la relación de pareja con unos hábitos poco favorables, para que las tareas que cito se desempeñen organizadamente entre los dos y surja un ambiente de equipo —

Una vez escuché, a una prestigiosa dirigente del mundo occidental, una frase que decía algo así: “cualquier mujer que entienda los problemas de llevar una casa, entenderá los de llevar un país”. Es una frase que me gusta, tiene diversos significados y utilizaré uno de ellos para expresar las necesidades de una mujer en llevanza del hogar y la crianza de la prole.

Tradicionalmente en España, que es de donde vengo, Las mujeres proveen de organización, cuidado, mantenimiento, atención a este espacio. Un espacio esencial para el bienestar de todos los que lo habitan, porque es donde nos nutrimos, donde nos aseamos, descansamos, donde nos relajamos, donde somos más auténticos, donde solemos tener las relaciones más importantes que marcan nuestra historia personal y donde educamos y crecen nuestros hijos.

Si toda la carga de esta labor pesa solo sobre las mujeres, trabajando como trabajan, la mayoría fuera de casa resulta extenuante y agotador. Poner a lavar la ropa, tenderla fuera o bien secarla en un aparato, plancharla, comprar comida, reponerla cuando falta algo o va disminuyendo, cocinar, limpiar, fregar, ocuparse del mantenimiento de aparatos electrónicos, de las reparaciones de estos o de los muebles, de las necesarias reformas si las paredes, techos o suelos lo van necesitando, de las averías y llamar a los seguros, de los asuntos de la comunidad de vecinos, de comprar y reponer mobiliario o ajuar porque se rompa o se deteriore por el uso, de enseñar a posibles asistentas del hogar si es que se cuenta con esta ayuda, de ocuparse de su salario y seguridad social, de la decoración, del cuidado de las plantas y mascotas…En fin y si además a esto añadimos la crianza y cuidados de los hijos, pues comprenderéis que el trabajo no termina….

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Publicada por Tomás Prieto en Sábado, 24 de noviembre de 2018

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Mujer se quedó en silencio mientras pensaba.

— He reflexionado mucho sobre todo esto, y me hago varias preguntas como por ejemplo si la mujer es la líder natural o no de este espacio y en caso de serlo cómo puede el hombre formar equipo con ella… Necesito encontrar repuestas a estas preguntas porque hay mucha tradición que deposita el papel “nutriente” del hogar en la mujer, pero creo que se ha pervertido. — Pero Mujer prefirió guardar estas reflexiones para ella esperando al desarrollo de la conversación.

— Muchas gracias a los dos, habéis sido muy generosos compartiendo vuestra infancia y experiencias personales comentó Maestro sonriendo, los elementos en común entre ambos habían creado un ambiente distendido y relajado de complicidad—. No es casualidad que seáis vosotros los que estéis hablando de este importante tema, creo que vuestras experiencias comunes facilitarán el trabajo que os habéis propuesto. De lo que habéis expuesto, identifico como una de las causas de la diferente carga en las tareas domésticas la educación y los roles en la familia, si bien esa influencia desaparece cuando el hombre necesita organizar su propio espacio, su propio hogar. A mí, personalmente esto último me suscita alguna reflexión.

dijo pensativo Maestro

—. No tengo claro si esto ayudaría a la conversación, quizá confundiría más las cosas. No, claramente no aporto nada. —pensó y se guardó para sí mismo sus ideas e inquietudes.

Y continuó hablando con energía.

— Sigamos con lo que habéis traído a la conversación, la organización de las tareas domésticas y cuidado de la casa.

Retomo la propuesta inicial, quiero que soñéis vuestro ideal de convivencia en el ámbito del hogar ¿Cómo os gustaría que fuera un futuro de respeto e igualdad entre ambos sexos como progenitores y responsables del bienestar familiar? ¿qué propondríais? ¿Cómo identificaríais que se han conseguido los objetivos? Os invito a ser ambiciosos y a crear un escenario ideal, lo observaremos y veremos qué elementos hay en la realidad para construir un plan de acción que pueda llevar a alcanzarlo.

 

(Continuará…Cap. VI)

Capítulo VI. Una Mediación Extraordinaria

 

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