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El “hombre bueno”, génesis de la figura del mediador

by Tomás Prieto
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La Mediación, una forma rápida, cómoda y económica de resolver conflictos que se ha utilizado siempre.

Para las personas de cierta edad, y sobre todo, para los que hemos nacido y vivido en pueblos, la mediación no es algo novedoso o moderno, pues todos recordamos  que con la intervención del “hombre bueno” (intercesor), se resolvían los problemas vecinales en el municipio. La solución dada por el mediador era asumida por las partes en conflicto como la más justa y por ello se ejecutaba de acuerdo con su dictado.

Este hombre bueno, no siempre tenía que ser el mismo individuo, pues en función de la cuestión  que se tratara debía de ser una persona experta e imparcial.

Así por ejemplo, cuando se trataba de asuntos relacionados con el campo: linderos, zonas de paso, riegos, servidumbres…etc.  El mediador era un agricultor de reconocido prestigio en la comunidad. Por el contrario, cuando la cuestión estaba relacionada con conflictos urbanos: medianerías, aguas, divisiones….etc. Este hombre bueno solía ser un albañil valorado por las partes.

Cuando se trataba de operaciones de compra-venta: una finca, una casa, un mulo…etc. En las que alguna de las partes no había cumplido las condiciones del trato, en la mayoría de los casos no escritas, la figura del “hombre bueno” era asumida por el corredor de la operación, que resolvía de acuerdo con lo hablado y sellado con un apretón de manos. También se resolvían de esta forma asuntos familiares como testamentos, herencias y otros.

mi abuelo tomas prieto

El Abuelo Tomás con Barba

Esta forma de resolver problemas tenía bastantes ventajas y pocos inconvenientes. Se solucionaba en el municipio, sin desplazamientos ni pérdidas de tiempo, de forma rápida y económica (gratis), por personas conocidas, con un lenguaje entendido por todos, en fin, con sentido común.

Telemediacion

Por todos era preferida esta manera de arreglar los conflictos, antes que llegar a los Juzgados, pues en ese caso ya la cuestión se escapaba un  poco de las manos. Lo primero, era que había que desplazarse a la capital -no había tantos coches-, perder todo el día, buscarse un abogado, en fin algo que se complicaba bastante  en todos los aspectos, incluido el económico, y, por consiguiente, se meditaba mucho ir a juicio, salvo que no quedara más remedio.

Y para terminar, ¿cuáles eran las grandes virtudes del “hombre bueno”  que deben mantenerse actualmente en el mediador?:

  • Sabía escuchar.
  • Era comprensivo.
  • Se hacía entender.
  • Estaba especialmente dotado de un gran sentido común.

Valentín Moraleda Martínez, Exdirector de Banca.

acta de nacimiento

Acta del Registro Civil. Inscripción de nacimiento, que certifica Tomás Prieto Cascales en 1932

Tras este bonito post que le encargué a mi primo Valentín Moraleda quiero hacer una mención especial. Traigo a colación la figura de mi Abuelo Tomás Prieto Cascales, un hombre que nació a finales de siglo XIX y que durante gran parte de su vida ejerció como Juez de Paz.

Seguramente el Juez de Paz tiene esas características que destaca el autor del post, de “hombre bueno”, de hombre de Paz, ya que la figura está intrínsecamente unida a la solución de conflictos de una forma pacífica. La autoridad jurídica desde el punto de vista de formación es poca, pues no son licenciados en derecho, por tanto lo que les caracteriza es su don de gentes, su instrucción y su personalidad dotada de gran sentido común, además de ser una persona respetada por los conciudadanos.

En la Wikipedia se puede leer que; “debido a que el juez de paz no suele tener conocimientos de Derecho comparables a los de un letrado, se busca que los conflictos sometidos a su competencia sean solucionados mediante conciliación entre las partes, según reglas de equidad o conforme a las costumbres particulares de la comunidad donde el juez presta servicios (Derecho consuetudinario). Por lo común, los juzgados de paz se ocupan solamente de controversias de tipo civil, aunque algunos ordenamientos, como los de México y España, les permiten resolver sobre cuestiones penales de menor gravedad; como asimismo, se les suelen otorgar otras funciones, por ejemplo las de Registro Civil, como en España.”

libros y códigos

Códigos del Abuelo Tomás

Me consta que mi Abuelo era un hombre bueno, un hombre recto, un hombre culto para su época, un hombre muy respetado entre la gente del pueblo, por lo que para solucionar muchos entuertos no dudaban en acudir a su casa.

Mi Abuelo Tomás, tenía una letra preciosa, escribía a pluma sus actas del Registro Civil, redactaba contratos de compraventa, daba de alta nuevos nacimientos o inscribía la última defunción. Era un hombre de PAZ y creo que algo de eso llevo yo en la sangre, por eso he terminado siendo mediador.

Ahora recuerdo la figura de mi Abuelo como un referente para conseguir que la gente sea capaz de solucionar sus controversias de una forma pacífica a través del diálogo y desde el respeto que toda persona merece.

Antonio Tula me recordaba el otro día a mi Abuelo, salvando la edad que aun es un hobre joven el Doctor Tula.

“Todo aquello que perdura en el tiempo como la Costumbre es porque ha sido beneficioso para las sociedades y ese es el camino a seguir, porque ya nuestros Abuelos lo hacían.”

Tomás Prieto Moraleda nieto de Tomás Prieto Cascales, Juez de Paz de Alicún de Ortega 1.932 (Granada).

los hombres buenos

Acta de Inscripción de un hijo

¿Conocéis casos de hombres buenos?. Por favor si te ha gustado el post, compártelo, Gracias.

@Tomasimedia

 

 

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El “hombre bueno”, génesis de la figura del mediador – A Mediar Granada | MEDIACIÓN, TRATAMIENTO Y PREVENCIÓN DEL CONFLICTO 26/06/2015 - 16:53

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