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A Mediar con Marta Gonzalo Quiroga

by Marta Gonzalo Quiroga
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Los Mediadores de cerca. Entrevistamos a Marta Gonzalo Quiroga

Antecedentes profesionales.

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Marta Gonzalo Quiroga Directora Experto en Mediación URJC

Marta Gonzalo Quiroga es Directora del Título Propio de Experto en Mediación de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC). Doctora en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid (tesis sobre arbitraje internacional). Profesora Titular de Derecho Internacional Privado, especialista en ADR/MASC, de la URJC. Mediadora y árbitro internacional. Especialista en contratación internacional, comercio internacional, mediación y arbitraje comercial internacional. Directora y Representante URJC en la Conferencia de Universidades para el Estudio de la Mediación y el Conflicto –CUEMYC-. Miembro de la Asociación Internacional de Doctores en Métodos Alternos. Promotora y precursora de la mediación en la Universidad española y en diversas instituciones y colegios de abogados. Formadora en los Cursos de Mediación y Arbitraje del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid (ICAM) y en el Módulo de Mediación en el Máster de Acceso a la Abogacía de la URJC/ICAM, desde 2013 hasta la actualidad. Autora de más de un centenar de publicaciones científicas, entre las que destacan 6 monografías y 103 artículos distribuidos en revistas especializadas, capítulos de libros y Working Papers, nacionales e internacionales, dedicados al arbitraje, la mediación y los ADR/MASC, en general. Conferenciante habitual en foros nacionales y extranjeros, universidades, escuelas de negocios y cámaras de comercio. Directora de varios Proyectos de Investigación sobre ADR/MASC de carácter internacional y de varias tesinas, tesis y cursos de doctorado en mediación y solución de conflictos, así como de las Jornadas sobre mediación que se vienen desarrollando en la URJC desde 2005. Apasionada del cine, la música y la literatura, viajar y disfrutar con los amigos son unas de sus grandes pasiones.

Entrevista:

¿Qué le llevo a ser mediador-a y árbitro en Conflictos?

Vocación y trayectoria. De un lado, desde pequeña tenía una inclinación evidente por la justicia. Todo el mundo me contaba sus problemas y tenía una vocación clara de ayudar a solucionarlos. Me comprometía tanto que en mi casa me llamaban “la abogada de las causas pobres”. Ello me llevó a hacer Derecho. Ojalá hubiera existido un título universitario en Mediación en aquella época. De ahí, mi firme y decidida apuesta por introducir los ADR/MASC en la Universidad española. Un reto personal que me llevó, tras mi admirada Leticia García Villaluenga, a ser una de las precursoras al introducir, en el año 2001, una asignatura específica relativa a la mediación y a los MASC con carácter pluridisciplinar en la URJC.

Desde entonces, sigo abogando por hacer de la mediación un grado específico Universitario y, en todo caso, por incorporar los ADR/MASC como materia necesaria y transversal en todos los grados y estudios universitarios.

De otro lado, soy mediadora y árbitro por trayectoria universitaria y profesional. Después de hacer Derecho, y a pesar de ser éste una herramienta esencial para trabajar en pro de la justicia y la paz social, no encontraba en él todas las respuestas que esperaba. De modo que seguí buscando respuestas sobre la justicia, sobre la paz, que me sirvieran en mi crecimiento y desarrollo personal y profesional. De ahí que hice mi tesis doctoral sobre arbitraje internacional y orden público y poco a poco fui descubriendo e interesándome sobre otros métodos alternativos de solución de conflictos.

Así, si bien, en cierta manera, tengo que agradecer al Derecho que me haya permitido adentrarme en temas de mediación y arbitraje, la búsqueda de mejores formas de resolver conflictos me llevo a trabajar en estas formas alternativas y a formarme y desempeñar mi labor como árbitro y mediadora, nacional e internacional.

¿Qué cree que es imprescindible para ser un/a buen mediador?

Una clara combinación entre formación, constante y continuada, confianza, responsabilidad, creatividad y ganas. La formación de calidad es esencial para ser un buen mediador/a. Pero uno no puede quedarse ahí. Además del dominio de las habilidades y técnicas de la mediación, el mediador ha de ser humilde, comprometido y exigente. Ha de estar en constante actualización y revisión. Ello implica un estudio, renovación y capacitación que exige estar abiertos a nuevas teorías y experiencias, tanto propias como de otros colegas y, con ello, crecer y motivarse (aprovecho aquí para decir que me gustó mucho la entrada de Miriam Guardiola en tu Blog sobre “Diez frases para la motivación de los profesionales de la mediación). A partir de estas bases, la mediación es un arte y como en todo arte destacan los más creativos. Si la creatividad es la inteligencia divirtiéndose, creer en la mediación y en lo que estas haciendo hace que tu propia confianza, entusiasmo y ganas te lleven a ser cada vez mejor mediador/a. Me gusta pensar que si la literatura es el arte de la palabra, la mediación es el arte del encuentro.

¿Qué dificultades más importantes cree que atraviesa la mediación hoy en día? ¿Y el arbitraje?

Más que dificultades, circunstancias o realidades en las que tenemos que trabajar. La principal, su falta de conocimiento y difusión en la sociedad y, una vez conocida, precisamente, el miedo y la inseguridad que provoca lo nuevo. En el arbitraje es justo lo contrario. Es tan conocido y tan utilizado, sobre todo en el ámbito de los negocios internacionales, que corre el riesgo al que ya aludía Bruno Oppetit en el 98 de banalizarse: “La banalización del arbitraje” que lo llevaría a utilizarlo para todo empleando “fórmulas arbitrales” para casos que no deberían ser llamados ni arbitraje (como, en mi opinión, el arbitraje en preferentes) y su excesiva judicialización.

¿Qué necesita la mediación para superar las barreras de entrada que se está encontrando?

Necesitamos superar diferentes barreras, trabajando en cada una de ellas de manera coordinada y estratégica con igual intensidad. En primer lugar, superar lo que denomino “los complejos” de la mediación y abogar para que ésta sea considerada y reconocida como lo que es: Justicia. Otra forma de justicia, autónoma, independiente, pero de igual valor y consideración que la de aquellos métodos de justicia conforme a los que representa una alternativa. Sé que esta afirmación puede resultar controvertida pues otros mediadores defienden precisamente la idea contraria: que la dificultad para implantar la mediación es precisamente la confusión epistemológica que crea en la sociedad al considerar a la mediación como “método alternativo a la Justicia”. Pero, para mí la justicia es sólo una: la Justicia “a secas” y hay dos modos de garantizarla y acceder a ella: la judicial y la extrajudicial. De ahí que, para superar esta barrera, habría que educar en mediación a los propios profesionales del Derecho, jueces y abogados, introduciendo la mediación en sus estudios de Grado, Másteres de acceso y oposiciones para que, desde la propia justicia, se le dé a la mediación el valor que realmente tiene y se apueste por ella en su utilización.

En este sentido, otra de las barreras que se ha de superar es que los propios abogados no vean a la mediación como un enemigo o competidor, sino como otra forma de justicia, distinta a la del litigio en la que hasta ahora se han formado, para que deriven a mediación los asuntos que sean más recomendables para sus clientes.

De hecho, según reflejan las últimas encuestas del CIS y el último Barómetro de la Abogacía española, ambos de 2015: “Un 62% de los españoles (clientes) valoran especialmente de los letrados su capacidad para buscar un acuerdo razonable que ponga fin a la disputa, frente el 35% que se decanta, a la hora de elegirlo, por su experiencia en juicios para tratar de conseguir el máximo posible”.

Se deduce claramente que la mayoría de los ciudadanos (potenciales clientes) quieren que sus asuntos sean resueltos fuera del Juzgado. Necesitan y demandan abogados que les ayuden a resolver sus problemas sin ir al Juez. La sociedad prefiere el acuerdo, también los buenos abogados y, por supuesto, los Jueces: “Mejor un mal acuerdo que un buen pleito”. “Con un buen acuerdo todos pierden un poco pero todos ganan mucho”. Pero los abogados no sólo tienen el deber moral sino también la obligación deontológica profesional de promover el acuerdo entre las partes y de informarles sobre la mediación y otros ADRs. Tal y como subraya el artículo 13.9 e) del Código Deontológico de la Abogacía española, que expresa que el abogado: “Tiene el deber y la obligación de poner en conocimiento del cliente las posibilidades de transacción y el resto de ADR que le lleven a conseguir acuerdos extrajudiciales o soluciones alternativas al litigio”; Y “Debe intentar en todo momento buscar una adecuada resolución en función de la relación coste-efectividad, aconsejando a sus clientes en los momentos oportunos respecto de la conveniencia de llegar a un acuerdo y/o de acudir a métodos de resolución alternativa de conflictos”, según la norma 3.7.1 del Código Deontológico de los Abogados de la Unión Europea.

De modo paralelo a definir la mediación en cuanto a lo que representa y educar en ella a los profesionales del Derecho, jueces y abogados, recordándoles a estos últimos su deber profesional para con la mediación y los ADR/MASC, también hay que darla a conocer a la sociedad. Apoyo institucional y difusión pública y su mejor conocimiento por la sociedad en general. Barrera: la del desconocimiento, que en muchos países se ha intentado superar a través de imponer la sesión informativa de mediación como obligatoria y gracias a otras propuestas y medidas que trataré más adelante.

¿Cuáles han sido sus referentes profesionales?

Son muchos. Afortunadamente me he formado en diversos campos de la mediación y he podido trabajar y aprender de mediadores/as extraordinarios. Muchos de ellos son conocidos y otros, sin serlo tanto, me han brindado una oportunidad única de aprender de ellos a través de cursos y talleres prácticos. Por mencionar a algunos, Paulino Fajardo Martos, Leticia García Villaluenga, Ana Criado Inchauspe y Christiam Lamm. En México, he de destacar mi aprendizaje junto a D. Francisco Gorjón Gómez, hombre de paz, y en Cuba, con mi admirado, Armando Castanedo Abay, Vicepresidente de la Corte de Arbitraje Comercial Internacional de la Cámara de Comercio de la República de Cuba, y otras grandes mediadoras, como Yamila González Ferrer y Ana María Pozo Armenteros, que tanto están haciendo por la mediación en ese país. Ahora en Madrid, estoy deseando asistir al curso de Antonio Tula, el 3 y el 4 de junio, de la mano de otra mediadora de referencia como es María Jesús Fernández, y así seguir formándome y aprendiendo de tantos excelentes profesionales.

¿Cuál cree que es la mejor manera de acercar la mediación a la sociedad?

Con información, si conseguimos hacerles llegar todas las ventajas de la mediación, ¿creen Vds. que no habría más mediaciones? Falta difusión e información. Estamos en la época del homo videns, por lo que un método de difusión esencial es el audio visual. En este sentido, dada mi pasión por el cine y la suerte de tener un hermano Director de este arte, me he implicado en varios proyectos al respecto. Gracias al impulso de Javier Íscar de Hoyos trabajamos con la Asociación Europea de Arbitraje (AEA) en un corto para difundir el arbitraje y a la asociación en un formato cinematográfico totalmente distinto: http://monografoestudio.com/portfolio/asociacion-europea-de-arbitraje-aeade/ que tuvo muy buena aceptación. En la película nominada a los Oscar de 2015: “Relatos salvajes” se hablaba de mediación del modo natural y necesario que todos necesitamos para introducirla en nuestra cotidianidad. Sean bienvenidas las iniciativas, como las organizadas en Madrid por una excelente mediadora como es Amparo Quintana, en los cinefórum sobre gestión de conflictos que lleva a cabo. De otro lado, el apoyo y la difusión a través de poderes públicos, instituciones, el hacer la sesión informativa de mediación obligatoria y que los que las hagamos seamos, por ley, los propios mediadores, junto a todo el resto de propuestas vertidas en esta entrevista.

¿En qué caso le gustaría mediar y por qué?

En todos y cada uno de ellos. Todos representan para mí un reto, un compromiso, una responsabilidad y una ilusión.

¿Cuál es su área de preferencia mediando y por qué?

La mediación mercantil y, dentro de la misma, la comercial internacional. Ello se debe a mi propia especialidad, como experta en comercio internacional. Aunque, si bien, me he formado en otras áreas de mediación como la civil o familiar. Soy de la opinión abierta de que, si bien cada área tiene su idiosincrasia, la base de la mediación es la misma y un buen mediador, aunque especializado en un ámbito, podría con formación específica trabajar en áreas distintas.

¿Qué cree usted que la sociedad, sobre todo la mediterránea, no entiende acerca del significado de la mediación como herramienta de resolución de conflictos?

Discrepo inicialmente de esta afirmación. La sociedad mediterránea es la que mejor debería entender el significado de la mediación como herramienta para resolver conflictos. Los mediterráneos somos un pueblo de negociantes, de la cultura del acuerdo, del regateo, de la palabra para llegar al mismo. La historia nos enseña que, desde la antigüedad, los mediterráneos somos uno de los pueblos más propensos para mediar, negociar y resolver conflictos empleando métodos basados en la empatía y en el diálogo. Creo que si hoy no entendemos la mediación es porque nos hemos olvidado de nuestra esencia, de nuestras propias raíces, de lo que mejor se nos da en nuestra cultura mediterránea. La cultura del arte de la palabra, el diálogo, el debate, la Asamblea, base esencial de la filosofía griega. De ahí que estemos confusos y alejados de nuestra esencia y nos encontremos desnaturalizados, perdidos, imbuidos en una máquina pública de justicia que no nos satisface y, a pesar de ello, no seamos capaces de incorporar otras vías, las vías alternativas, en las que cobra particular importancia la Mediación. No sólo como sistema de resolución de conflictos, sino como forma de vida, de aprendizaje para que los ciudadanos sean capaces de resolverlos por sus propios medios de manera dialogada, recuperando la gestión de sus propios asuntos, educando a las personas para ser ciudadanos y no súbditos.

De hecho se dice que, en contraposición, la cultura anglosajona es más proclive a la mediación que nosotros, pero cultural y filosóficamente no debería ser así. Ellos provienen de Hobbes: “El hombre es un lobo para el hombre”, mientras que los mediterráneos somos herederos de Rousseau, del “Contrato social”. ¿Cómo es posible que viniendo de esa cultura de negociación, de contrato social, nos hayamos olvidado de lo básico y esencial, de lo que mejor se nos da, de nuestra propia esencia mediterránea que es negociar? Entonces, ¿por qué esa idea generalizada de que la sociedad mediterránea no entiende la mediación y, sin embargo, los anglosajones usan más la mediación y les va tan bien mediando y judicialmente hablando, cuando precisamente ellos no tienen la mediación ni el contrato en la base de su cultura? Por algo mucho más práctico y luterano. Porque van a lo más eficiente, económico, especializado y útil y lo implementan en su sistema legal de modo garantista y pleno. Simplemente, usan más la mediación porque “It works”, porque funciona.

El día en que nuestros políticos, legisladores, juristas, sociedad mediterránea, perdamos el miedo y la suspicacia y seamos conscientes de que mediando y haciendo lo que a los mediterráneos mejor se nos da, como es empatizar, debatir, negociar y hablar, resolver nuestros conflictos guiados por un tercero, el mediador, que generará una situación en la que las propias partes seamos capaces de controlar el proceso y de resolver nuestros propios asuntos consiguiendo la mejor solución, volveremos a nuestra propia esencia, volveremos a rencontrarnos con nuestra naturaleza, volveremos a creer en la Justicia y, encima, nos saldrá mejor, más rápido, eficaz y económico. Simplemente, es bueno y funciona.

¿La mediación y otras ADR´s, son parte de la Justicia?

Como ya he expresado anteriormente, por supuesto que sí. La JUSTICIA es una y con mayúsculas. Únicamente que hay dos formas de acceder a ella: la judicial, tradicional a través de los Tribunales de Justicia, y la extrajudicial, a través de los Métodos Alternativos de Solución de Conflictos, ADRs/MASC. Como es sabido, el acceso a la justicia es un Derecho Fundamental consagrado por el artículo seis del Convenio europeo de protección de los derechos humanos y de las libertades fundamentales. Derecho elevado a principio general de Derecho comunitario por el art. 47 de la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea, que se encuentra reconocido en todas las constituciones democráticas del mundo, en concreto, en el art. 24 de la Constitución española. Todos consagran el Derecho fundamental a la tutela judicial efectiva, no pudiendo impedirse que nadie acceda a los tribunales. Y, desde luego, con la mediación, ello no se impide. Siempre te queda la puerta abierta a ir a los tribunales. Pero es que, además, tenemos que ir más allá. ¿Qué es el Derecho a la Justicia? si bien la tutela judicial efectiva debe recaer siempre en los Jueces y Tribunales por mandato constitucional, el Derecho a la Justicia requiere igual defensa y garantía jurídica, tanto si se accede a ella por vía judicial como extrajudicial.

Así, el Derecho a la justicia es una exigencia a la que todos los Estados deberían responder garantizando su aplicación práctica en particular mediante la puesta a disposición de procedimientos judiciales y extrajudiciales accesibles a todos los ciudadanos rápidos y poco costosos. Y ese Derecho se garantiza ofreciendo a los ciudadanos todos los métodos para acceder a la justicia, tanto los clásicos o tradicionales como otras formas de justicia basadas en métodos más eficaces y prácticos para la resolución de conflictos. Métodos alternativos al orden jurisdiccional que contribuyan a modernizar el sistema judicial y a simplificar los mecanismos jurisdiccionales sin suponer una pérdida de garantías para el justiciable. Entendiendo por justicia su acepción primera. Es decir, la de la Justicia “a secas”, sin diferenciar la forma judicial o extrajudicial de acceder a ella.

collage mediación

Collage. #M: Porque la Justicia puede ser sencilla. Autor. Tomás Prieto

¿Qué se puede hacer para fomentar el uso de las ADR´s?

Son varias las propuestas que pueden ayudar a fomentar e incentivar el uso de los ADR, mucha de la cuales ya las he dejado entrever a lo largo de esta entrevista. En primer lugar, educación. Desde la educación y la Universidad, incorporar los ADR desde la infancia y, con especial intensidad, en la época universitaria a través de asignaturas dedicadas a los métodos alternativos de solución de conflictos de forma pluridisciplinar y transversal en todos los estudios de Grado. En esta línea, trabajar todos juntos para difundirla de manera estratégica y coordinada. Entre otras medidas y propuestas, destaco como esencial la ya referida necesidad de imponer la sesión informativa de mediación como obligatoria, siempre y cuando no se haga “alla italiana”, donde las sesiones informativas se están haciendo por abogados que, en la mayoría de los casos, están relegando a la mediación a un mero trámite burocrático. Para que esta obligatoriedad funcione y sea garantista y efectiva, las sesiones informativas las deberían hacer, por ley, mediadores profesionales formados y cualificados. En este sentido, es de aplaudir el importante paso que se ha dado con la Ley 7/2015, de 30 de junio, de relaciones familiares en supuestos de separación o ruptura de los progenitores, del País Vasco, que, en su art. 6, faculta al juez para derivar con carácter obligatorio a las partes a una sesión informativa de mediación intrajudicial en la que se les explicará su funcionamiento y beneficios.

Pero la difusión no sólo ha de venir de la obligatoriedad de la sesión informativa sino de todos los factores y ámbitos. Su falta de conocimiento y confianza de la sociedad en conocer esta forma tan útil y ventajosa para resolver conflictos es una labor previa que tenemos que solventar para que la mediación se pueda desarrollar. Deberíamos asociarnos entre todos (mediadores, instituciones privadas y públicas de mediación y de justicia, etc.) para hacer un frente común destinado a implantar la mediación, dejando de lado competencias profesionales y trabajando todos en la misma dirección. A partir de ahí, vigilar por el buen funcionamiento y la garantía de la misma. Una mala praxis, en un momento tan delicado como este y en el que la mediación todavía no está implantada, puede provocar que si los mediadores no estamos a la altura de nuestro compromiso y gran responsabilidad, podamos llegar a torpedear la mediación desde dentro. De ahí todo el debate surgido recientemente sobre la calidad de la mediación del que también habéis tratado recientemente en tu blog. De hecho, entre las últimas cosas que se están haciendo para la difusión de la mediación, hay que reconocer la llevada a cabo por Miguel Moreno junto a Mar Oriol y varios colaboradores (Asoc. Pactum), con la elaboración y difusión de una guía de mediación en la 75ª feria del libro de Madrid. Y, en otro orden de ideas, la apuesta por el Derecho colaborativo, que indudablemente no sólo fomenta sino que es parte de los ADRs.

Otra de las propuestas consistiría en la modificación del art. 394 LEC, para que, aún en el caso que se gane en un proceso judicial, si has despreciado ir a mediación, se te imponga la condena en costas, al renunciar a una forma alternativa extrajudicial de conflictos que hubiera evitado el coste ocasionado para la justicia pública. La mediación requiere, como toda novedad en un país, la creación de una cultura tanto de mediadores, como de voluntad de las partes para confiar en esta figura. De ahí que, una propuesta esencial para difundir realmente la mediación en España entre la sociedad es tratar de incentivarla. La Directiva 2008/52/CE, preveía también la posibilidad para los Estados miembros de introducir incentivos a la mediación. En Italia por ejemplo las partes tienen una deducción de impuesto de hasta 500 euros respecto a lo que se ha abonado de honorarios y gastos para el servicio de mediación si se alcanza un acuerdo y, de hasta 250 euros si no se llegara a un acuerdo. Tampoco se prevé sanción alguna para la parte que no se presta a acudir a una sesión informativa. En este sentido, un verdadero incentivo para la mediación, y al igual que ya se ha hecho en algunos países de nuestro entorno, como es en Reino Unido, hay que ponerlo en relación con las costas del proceso judicial.

En España, los políticos no están apostando por la Resolución Pacífica de Conflictos. ¿Qué les podemos decir para que cambien de opinión?

En primer lugar que los primeros que deberían tomar cursos de ADRs, mediación y negociación, serían ellos mismos. No hay más que ver la lamentable situación en la que nos encontramos en España donde los grupos políticos no han sido capaces de negociar entre ellos ni de llegar a un acuerdo de Gobierno y de ahí que tengamos que ir a nuevas elecciones. Los ciudadanos tendríamos que exigir que nuestros líderes políticos fueran los primeros capaces de negociar y resolver pacíficamente los conflictos. De ahí, que me parece muy recomendable la medida existente en otros países, como en Argentina, según señalaba Antonio Tula, donde a los políticos se les incentiva becándoles para formarse en mediación. Una muy buena inversión sería la de formar a nuestros políticos en técnicas de negociación y mediación. También, les tendríamos que mostrar cómo la mediación ha triunfado en otros países, desatascando la justicia y consiguiendo una mayor y mejor valoración ciudadana, enseñarles las estadísticas de sus votantes, que prefieren llegar a acuerdos que ir a tribunales, ofrecerles datos económicos y sociales fiables, que existen y están ahí, para que vean todas las ventajas, tanto económicas como sociales, para la ciudadanía, sus votantes que, en definitiva, es lo que les preocupa.

¿Es la mediación un proceso para afrontar o gestionar un conflicto o cree que lleva aparejado un profundo cambio socio-cultural?

Indudablemente la mediación lleva aparejado un cambio socio cultural pero éste es tan ventajoso y productivo que es necesario y esencial en toda sociedad que quiera avanzar en una cultura de progreso y de paz.

Sabemos que trabaja también en la Universidad de Monterrey en México; cuéntenos su presencia en esta Universidad.

México es uno de los países Iberoamericanos que más está apostando por la mediación y los métodos alternos (que es como allí llaman a los ADRs). Gracias a la oportunidad que me brindó D. Francisco Gorjón Gómez, también árbitro y mediador profesional, son ya más de 10 años que vengo trabajando en México en temas de Métodos Alternos y soy parte de la Escuela de pensamiento de los métodos alternos de solución de conflictos y miembro de la Asociación de Doctores en Métodos Alternos, que tanto está haciendo por difundir e implantar la mediación a nivel internacional. En este contexto, la Universidad Autónoma de Nuevo León, en Monterrey, norte de México, creó, en 2012, un Consejo Consultivo Internacional, vinculado a las actividades de la Cátedra UNESCO “Enrique Carpizo” de la UANL, que promueve la internacionalización de actividades científicas y académicas de la mencionada universidad mexicana y está integrado por profesores universitarios de todo el mundo. Tuve el honor de que me invitaron a participar como consultora internacional y la fortuna de ser elegida Presidenta de dicho Consejo, mandato que, tras cuatro años, acabo de renovar. La oportunidad de expansión, aprendizaje y cooperación internacional que brinda México es tan gratificante, entendiendo la mediación como política social aplicada al fortalecimiento de la cultura de paz, que no puedo decir otra cosa que estoy profundamente agradecida a este gran país.

Es la Directora de un Experto en Mediación en la Universidad Rey Juan Carlos. ¿En qué se diferencia este experto de otras formaciones?, ¿Dónde ponen el énfasis?

El contenido del Título de Experto en Mediación de la URJC es fundamentalmente práctico. Es un curso impartido íntegramente por mediadores profesionales dirigido a formar mediadores que accedan a esta profesión. Por ello, el énfasis se pone en una práctica de calidad, exclusivamente presencial, y en dotar de las herramientas necesarias para que los alumnos se formen como mediadores y puedan ejercer profesionalmente como tales.

He de confesar que tuvimos varias dudas al inicio sobre si hacer una formación presencial, on line o mixta, hasta que nos decantamos por la exclusivamente presencial comprometidos así con la calidad, pues no creemos que un buen mediador se pueda formar exclusivamente on line. También dudamos de si hacer un Título Universitario, de 100 horas, o un Máster en Mediación, de más de 250 horas, pero al haber otros másteres muy buenos en el mercado, terminé por decidirme por el Título de Experto, adaptado estrictamente a las horas que exige el Real Decreto para otorgar el Título Profesional de mediador, homologado por el Ministerio de Justicia y con todas las garantía de formación. Aposté así por profundizar en la identidad y las funciones del mediador/a, desde un ámbito general y necesario para que obtengan el título y, posteriormente, si así lo desean, que los mediadores, ya con su título oficial, pudieran especializarse a través de otros cursos de formación y de capacitación constante en los distintos tipos de mediación que pretendan desempeñar: comunitaria, familiar, penal, mercantil, concursal, laboral, sucesiones, seguros, electrónica, internacional, etc.

He de decir que estoy muy satisfecha de la apuesta realizada y de los resultados obtenidos. LLevamos ya cuatro ediciones y los mediadores que salen del mismo se muestran muy contentos con el título, el aprendizaje y los conocimientos adquiridos, debido, esencialmente, a los excelentes mediadores profesionales que conforman el programa y a los cuáles debo el éxito del título. Os invito a todos a ver las características del Título de Experto en la siguiente web: https://www.urjc.es/estudiar-en-la-urjc/admision/830-experto-en-mediacion, para que Vds. juzguen por sí mismos.

¿Quiere añadir alguna otra cosa que se nos haya quedado en el tintero?

Personalmente, quisiera darte las gracias por esta entrevista y a los lectores por el tiempo empleado en leerla. También, felicitaros por el gran trabajo que estáis haciendo por y para la difusión de la mediación en todo el mundo.

Ah, y recordar, a todos los que os queráis formar en mediación, especializaros, o comentarme cualquier iniciativa para desarrollar la mediación en el mundo profesional y académico, que estoy a vuestra disposición en mi correo: marta.gonzalo@urjc.es   ¡Muchas gracias!

 

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4 comentarios

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Mar Oriol 12/05/2016 - 12:24

Excelente y completa entrevista recogiendo la actualidad de la mediación nacional e internacional.
Es un soplo de aire fresco encontrar personas como Marta Gonzalo Quiroga que tanto trabajan por y para la mediación con las ideas claras y bien estructuradas. Muchas gracias por este regalo.

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Tomás Prieto
Tomás Prieto 12/05/2016 - 22:25

Muchas Gracias Mar, me alegro de que te guste. Seguimos #SembrandoMediciON

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Marta Gonzalo Quiroga
Marta Gonzalo Quiroga 03/06/2016 - 17:39

Muchas gracias Mar por tu comentario. Enhorabuena a ti y a todos vosotros por todo lo que hacéis por la mediación, en especial, y por citar uno de tus últimos logros, el extraordinario trabajo de difusión de la mediación que estáis haciendo en la feria del libro de Madrid y los cuentos, audios y guías que habéis hecho. ¿Podías informarnos sobre ello un poco más? Me han dicho que habéis tenido un éxito increíble y que la caseta ha recibido muchísimas visitas. Justo tenía una deuda contigo porque no mencioné en esta entrevista que la idea original de difundir la mediación en la 75ª feria del libro de Madrid había sido tuya y junto a Miguel Moreno y otros colaboradores habéis conseguido “lo imposible”, que lo posible lo hace cualquiera 🙂 Enhorabuena!

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Mar Oriol 05/06/2016 - 19:57

Muchas gracias Marta. Me gustaría comentar que el trabajo es fruto de un equipo estupendo donde el ambiente y compañerismo son de destacar. En cuanto a la idea de hacer una feria de la mediación me surgió al observar la necesidad de acercar la mediación a la gente, pero ya sabes, los medios son ajustados así que, fué Jorge Gómez Consuegra quien pensó en aprovechar la Feria del libro y Miguel Moreno ha sido el coraje de tirar para que la idea sea una realidad.
Todo esto no habría sido posible sin el apoyo y trabajo de muchos mediadores que están día tras día con ilusión difundiendo la mediación. Me disculparán si no
los nombro a todos.
No puedo olvidar a Gema Murciano mi nexo de unión.
Gracias a todos desde aquí.
Un abrazo fuerte Marta

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