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Procesos Restaurativos como Herramientas de Transformación

by Tomás Prieto
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“Procesos Restaurativos como herramientas de transformación de conflictos o construcción de la paz”. Círculos Restaurativos  – Círculos de Paz –  Círculos de Sentencia

Justicia Restaurativa

Marianela Rizzo, especialista en Resolución de Conflictos y Mediación

I. Introducción

Para iniciar y poder adentrarnos en algunos conceptos, es importante conocer muy brevemente que impulsó y generó la aparición de la justicia restaurativa como de los procesos restaurativos, para ello quien mejor que Howard J. Zehr (nacido el 2 de julio de 1944), criminólogo estadounidense, quien es considerado un pionero en el campo y el responsable del concepto moderno de justicia restaurativa.

La justicia restaurativa es un intento de responder a algunas de estas necesidades y limitaciones.

. . .A partir de la década de los 70, han surgido diversos programas e iniciativas en miles de comunidades y en muchos países alrededor del mundo. A menudo, estos programas se ofrecen de manera opcional, ya sea dentro del sistema de justicia penal existente o como complemento de éste. Sin embargo, desde el año 1989 Nueva Zelanda ha hecho de la justicia restaurativa el eje central de todo su sistema nacional de justicia juvenil. Actualmente, en muchos lugares del mundo, la justicia restaurativa es considerada como una señal de esperanza y como el camino a seguir en el futuro. Sin embargo, sólo el tiempo dirá si se cumplen o no estas expectativas. (Zehr, 2010, p6).

II. Origen y Concepto

Las personas que abogamos por la implementación y  utilización de los procesos restaurativos preferimos utilizar un lenguaje diferenciado al tradicional,  ya que la intención es redefinir el vocabulario, con el fin de instaurar más el aspecto restaurativo frente al vocabulario retributivo. Por lo que se sugiere utilizar: ofensor y/o infractor por la de delincuente; y por otro lado los términos: ofendido y/o víctima. En estos nuevos términos la diferencia radica en el contexto utilizado, por ejemplo así en al ámbito penal utilizaríamos los términos: infractor y víctima.

Citando a Howard Zehr1, vemos que él también contempla dicha reformulación:

…Por razones filosóficas y teóricas, en este libro preferimos un vocabulario más acorde con los principios de la justicia restaurativa. De esta manera, preferimos los términos ofensor y ofensa a los de infractor e infracción para referirnos a la persona que ocasiona un mal y al mal cometido, respectivamente…” (Zehr, 2010, p 87).

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Autores:

  • Fco. Tomás Prieto Moraleda
  • Pablo José Corrales Aragón
  • Blanca Iturmendi Álvarez
  • María Ángeles Granados Gamir
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Es muy difícil determinar el momento o lugar exactos en los que se originó la justicia restaurativa.

. . .Las formas tradicionales y autóctonas de justicia consideraban fundamentalmente que el delito era un daño que se hacía a las personas y que la justicia restablecía la armonía social ayudando a las víctimas, los delincuentes y las comunidades a cicatrizar las heridas. Los enfoques restaurativos ocupaban un lugar destacado en los códigos jurídicos de civilizaciones que habían sentado las bases de los modernos ordenamientos jurídicos. Los elementos restaurativos habían existido en los principales ordenamientos jurídicos de todo el mundo durante decenios y en algunos casos siglos.

En los últimos años se habían evaluado nuevamente las relaciones entre los delincuentes, las víctimas y el Estado en casos de delitos penales y era de esta reevaluación que habían nacido gran parte de los estudios contemporáneos sobre justicia restaurativa. (ONU- Comisión de Prevención del Delito y Justicia Penal, Informe Secretario General. 2002, p.5)

Es cierto que la justicia restaurativa moderna se desarrolló en los años 70,

. . .a partir de experiencias piloto desarrolladas en varias comunidades con un alto porcentaje de población menonita. Con el deseo de aplicar su fe y su perspectiva pacifista a la dura realidad de la justicia penal, los menonitas y otros trabajadores de paz (inicialmente en Ontario, Canadá, y después en Indiana, EE.UU.) experimentaron con encuentros víctima-ofensor que dieron origen a programas desarrollados en estas comunidades, los que posteriormente se convirtieron en modelos para programas aplicados en todo el mundo. La teoría de la justicia restaurativa se desarrolló originalmente a partir de aquellas iniciativas.

No obstante, este movimiento. .

. . .le debe muchísimo a otros movimientos anteriores y a diversas tradiciones religiosas y culturales; especialmente, está en deuda con los pueblos indígenas de los Estados Unidos y Nueva Zelanda. Los antecedentes de la justicia restaurativa son mucho más amplios y sus raíces mucho más profundas que las iniciativas promovidas por los menonitas norteamericanos durante los años 70. En realidad, son tan antiguos como la historia humana. (Zehr, 2010, p15-16).

Podemos decir que la Justicia Restaurativa en un proceso donde se intentará:

Que todas  las partes que fueron afectadas o que poseen un interés en un conflicto determinado o delito se junten para resolverlo de manera  colectiva,  buscando las formas de ver cómo enfrentar las secuelas dejadas por ese conflicto o delito y sus implicancias para el futuro.  En este proceso tanto los ofensores o infractores como las personas ofendidas o víctimas son protagonistas, aquí los ofensores e infractores tienen la oportunidad de reconocer el daño o impacto de lo que han hecho e intentar  hacer una reparación, por otro lado las personas ofendidas o víctimas también tienen la oportunidad de que el daño o pérdida sea reconocida y reparada.

Por ello es posible definir a la Justicia Restaurativa como una respuesta sistemática frente a un conflicto o delito, que enfatiza la sanación de las heridas causadas o reveladas por el mismo,  en ofendidos/víctimas, ofensores/infractores y comunidades.

III. Prácticas Restaurativas

De acuerdo con el Manual sobre Programas de Justicia Restaurativa creado en el año 2006 por la ONU2, “Los procesos restaurativos son aquellos en los que la víctima y el victimario y, cuando sea adecuado, cualquier otro individuo o miembro de la comunidad afectado por un delito, participan en conjunto de manera activa para la resolución de los asuntos derivados del delito, generalmente con la ayuda de una persona facilitadora”.

Según el citado Manual los programas de justicia restaurativa poseen las siguientes características:

  • Una respuesta flexible a las circunstancias del delito, el delincuente y la víctima que permite que cada caso sea considerado individualmente;
  • Otra respuesta al crimen que respeta la dignidad y la igualdad de cada una de las personas, desarrolla el entendimiento y promueve la armonía social a través de la reparación de las víctimas, los delincuentes y las comunidades;
  • Una alternativa viable en muchos casos al sistema de justicia penal formal y a sus efectos estigmáticos sobre los delincuentes;
  • Un método que puede usarse en conjunto con los procesos y las sanciones de la justicia penal tradicional;
  • Un método que incorpora la solución de los problemas y está dirigido a las causas subyacentes del conflicto;

Una metodología orientada a los daños y necesidades de las víctimas;

  • Una metodología que motiva al delincuente a comprender las causas y efectos de su comportamiento y a asumir su responsabilidad de una manera significativa;
  • Una metodología flexible y variable que puede adaptarse a las circunstancias, la tradición legal, y los principios y filosofías de los sistemas nacionales de justicia penal ya establecidos;
  • Una metodología adecuada para lidiar con muchos tipos diferentes de ofensas y delincuentes, incluyendo varias ofensas muy serias;

Una respuesta al crimen que es particularmente adecuada para situaciones en que hay delincuentes juveniles involucrados, en las que un objetivo importante de la intervención es enseñar a los delincuentes valores y habilidades nuevas;

Una respuesta que reconoce el papel de la comunidad como principal actor para prevenir y responder al delito y al desorden social.

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IV. Implementación y Ventajas

Cuando nos referimos a los diferentes programas de justicia restaurativa, debemos tener en cuenta que estos se basan en varias premisas subyacentes, de acuerdo con el Manual sobre Programas de Justicia Restaurativa creado en el año 2006 por la ONU,  enumera cinco de ellas:

  1. Que la respuesta al delito debe reparar tanto en lo posible el daño sufrido por la víctima;
  2. Los delincuentes lleguen a entender que su comportamiento no es aceptable y que tuvo consecuencias reales para la víctima y la comunidad;
  3. Que los delincuentes pueden y deben aceptar la responsabilidad por sus acciones;
  4. Las víctimas deben tener la oportunidad de expresar sus necesidades y de participar en determinar la mejor manera para que el delincuente repare los daños
  5. Que la comunidad tiene la responsabilidad de contribuir en el proceso.
Por otro lado “El Instituto Internacional de Prácticas Restaurativas” (IIRP, por sus siglas en inglés) . .

. . .define que las prácticas restaurativas son una ciencia social que estudia cómo construir el capital social y lograr la disciplina social a través del aprendizaje participativo y la toma de decisiones. Y que el uso de estas prácticas restaurativas ayudan a:

  •  Reducir el crimen, la violencia y el bullying
  •  mejorar el comportamiento humano
  •  fortalecer la sociedad civil
  •  proporcionar liderazgo efectivo
  •  restaurar relaciones
  •  reparar el daño

Proyecto Mediadores en Red

El IIRP distingue entre los términos “prácticas restaurativas y justicia restaurativa”.

Entendiendo a la justicia restaurativa como un subconjunto de prácticas restaurativas. La justicia restaurativa es reactiva y consiste en respuestas formales o informales al crimen y otras faltas después de que ocurra. La definición de prácticas restaurativas del IIRP también incluye el uso de procesos informales y formales que preceden a los delitos, aquellos que construyen relaciones de manera proactiva y un sentido de comunidad para prevenir conflictos y delitos.

Cuando el capital social, una red de relaciones, ya está bien establecido,

. . .es más fácil responder de manera efectiva a los delitos y restaurar el orden social, así como a crear un entorno organizativo positivo y saludable. El capital social se define como las conexiones entre individuos (Putnam, 2001), y la confianza, el entendimiento mutuo, los valores y comportamientos compartidos que nos unen y hacen posible la acción cooperativa (Cohen y Prusak, 2001).

En términos de salud pública, las prácticas de justicia restaurativa proporcionan una prevención terciaria, introducida después de que se haya producido el problema, con la intención de evitar la repetición. Las prácticas restaurativas amplían ese esfuerzo con la prevención primaria, introducidas antes de que haya ocurrido el problema.

La ciencia social de las prácticas restaurativas ofrece un hilo común para unir la teoría,

. . .la investigación y la práctica en diversos campos, tales como educación, asesoramiento, justicia penal, trabajo social y gestión organizativa. Los individuos y las organizaciones en muchos campos están desarrollando modelos y metodologías y realizando investigaciones empíricas que comparten la misma premisa implícita, pero a menudo no son conscientes de lo común de los esfuerzos de los demás.

Por ejemplo, en la justicia penal, los círculos restaurativos y las conferencias restaurativas permiten que las víctimas, los delincuentes y sus respectivos familiares y amigos se reúnan para explorar cómo todas las personas han sido afectadas por un delito y, cuando es posible, decidir cómo reparar el daño y enfrentarlo según sus propias necesidades (McCold, 2003). En el trabajo social, los procesos de toma de decisiones de grupo familiar (FGDM) o conferencias de grupo familiar (FGC) permiten a las familias extensas reunirse en privado, sin profesionales en la sala, para hacer un plan para proteger a los niños en sus propias familias de más violencia y negligencia o para evitar la colocación residencial fuera de sus propios hogares (American Humane Association, 2003).

En educación, los círculos y los grupos brindan oportunidades para que los estudiantes compartan sus sentimientos, establezcan relaciones y resuelvan problemas, y cuando haya faltas.

Estos diversos campos emplean diferentes términos, todos los cuales caen bajo la rúbrica de prácticas restaurativas: en el campo de la justicia penal, la frase utilizada es “justicia restaurativa” (Zehr, 1990); en trabajo social, el término empleado es “empoderamiento” (Simon, 1994); en educación, hablar es de “disciplina positiva” (Nelsen, 1996) o “el aula receptiva” (Charney, 1992); y en el liderazgo organizacional, se hace referencia a la “gestión horizontal” (Denton, 1998). La ciencia social de las prácticas restaurativas reconoce todas estas perspectivas y las incorpora en su alcance.

V. Valores y Metas del proceso:

El presente artículo ha sido publicado en su totalidad en la Revista Mediadores en Red Nº1: seguir leyendo …….

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