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Rugby & Mediación: el tercer tiempo

by Tomás Prieto
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Lo que conocemos en el Rugby como “drop”, o a bote pronto, patear el balón nada más tocar el suelo; así al leer el título del post, a bote pronto, no os imagináis que os quiero hablar de deporte y mediación y concretamente del rugby. ¿Y qué tiene que ver el rugby con la mediación os estaréis preguntando?. Mucho, más de lo que os podéis imaginar.

rugby y mediación

Rugby- Lance de juego

En el Blog de Xabi Zubiri, nos cuenta esta breve introducción histórica sobre el rugby:

“Allá por 1823, William Webb Ellis, un alumno inglés de la escuela de Londres de Rugby, en mitad de un partido de fútbol cogió el balón con las manos y  comenzó a correr. Es así como la Federación Internacional de Rugby afirma que nació este deporte. A partir de aquí esta disciplina fue evolucionando en todos sus aspectos pero heredando muchas de las reglas de aquella seudo versión futbolística que Ellis había ideado. La prohibición de pasar el balón hacia delante, el número de jugadores sobre el campo o la forma ovalada del balón hizo que el rugby y el fútbol se fuesen diferenciando con el paso del tiempo. Pero al margen de todo, una de las peculiaridades del rugby es que, como todo deporte, destapa todo tipo de pasiones tanto fuera como dentro de los terrenos de juego. Y a su vez, exigen que éstas sean controladas y desarrollar así el sentido del equipo y de la deportividad, que es donde reside el éxito de cualquier disciplina.”

Como exjugador y ahora como aficionado de este deporte, encuentro similitudes entre rugby y mediación. Desde pequeños a los jugadores de Rugby lo primero que nos enseñan son tres reglas no escritas, que las llevamos en nuestro código de deportistas, no en vano, este deporte está considerado el deporte más noble del mundo. Estas reglas son:

  1.  Jamás se discute una decisión del árbitro.
  2.  No fingir lesiones.
  3.  No se duda de la limpieza del juego al final del partido, no caben los amaños.

Por tanto, hay dos equipos contrincantes que tienen un fin común, ganar un partido en el que se van a emplear con toda la dureza que el juego les  permite, pero aun así impera un código de honor, en el que ganará el mejor en el terreno de juego. Al final del partido, se dirimen todo tipo de diferencias como si de camaradas se tratase en el “tercer tiempo”. Parecido a un proceso de mediación entre partes, es en el tercer tiempo donde los jugadores de ambos equipos, junto con el cuerpo técnico y directivos se juntan a compartir un tiempo extra. Ese es el momento de comentar las jugadas, de fomentar la amistad, un tiempo en el que desaparece cualquier sentimiento de venganza.

El tercer tiempo

El Rugby a pesar de su dureza es el deporte más noble del mundo

El famoso tercer tiempo, es cuando se termina el partido y el equipo local invita al visitante a compartir comida y bebida, momento en que podrán comentar el partido y confraternizar entre los clubs.¿Y por qué este tercer tiempo? Para disipar los sentimientos de rivalidad y de venganza que puede surgir durante un partido y para estrechar relaciones de compañerismo y camaradería que permitan ensalzar este deporte, como un deporte de Caballeros, noble entre todos los deportes; en el que los golpes y la dureza solo son parte del juego, pero nunca van más allá del final del segundo tiempo, por eso confraternizamos en nuestro tercer tiempo de juego, presidido por el principio de la deportividad y fomentamos la amistad.

Telemediacion

Si desde pequeños nos hubiesen enseñado a dialogar, a dirimir nuestras diferencias hablando, a buscar soluciones consensuadas, a negociar una salida, podríamos decir que entre nosotros se habría instalado el “tercer tiempo de la mediación”, ese espacio de tiempo en el que apartamos las diferencias, olvidamos la rivalidad y los egoísmos para gestionar nuestros conflictos mediante un acuerdo pactado.

En el proceso de mediación cada sesión sería un tercer tiempo, en el que se fomenta la cultura del acuerdo, la cultura del consenso y en la que lo más importante, no es que yo a toda costa me salga con la mía y tú te sientas vencido, si no, sentir que ambas partes han salido ganando. La mediación en los colegios debería de ser ese código no escrito que nos enseñan a los jugadores de rugby, a respetar al mediador como profesional imparcial y que vela por el bien de las partes, a no tener sentimientos de venganza ni de rivalidad y ser limpio en el juego, apostando por el bien de las partes sin que se resienta la comunicación, alentando un buen tercer tiempo en cada proceso en el que dos partes contendientes quieran dirimir sus diferencias, momento en el que no habrá vencedores ni vencidos porque la contienda ya ha pasado, por lo que entra en juego la comunicación y el pacto de no agresión.

La mediación invita a las partes a gestionar sus controversias de manera flexible, rápida y sin costes emocionales, pero también tiene sus reglas en forma de principios. Estas reglas del juego se deben de cumplir para que las partes se sientan en igualdad de condiciones y para que el tercer tiempo mediador llegue a buen puerto, a través de la firma de acuerdos en las actas de mediación.

Para que se pueda considerar que ha habido juego limpio durante el proceso de mediación, tanto la persona mediadora como las partes, se deben de someter  al principio de neutralidad e imparcialidad, confidencialidad y secreto profesional, a la vez que se respetará el principio de buena fe, atendiendo siempre a la deontología profesional.

  • Por lo que a mí respecta, como exjugador de rugby y mediador, pondría desde pequeños a todos los niños y niñas a jugar a un deporte noble.
    El tercer tiempo

    Desde pequeños se aprende la nobleza de este deporte

La Wikipedia nos cuenta que: “Se denomina tercer tiempo (third half en inglés y troisième mi-temps en francés) a una tradición del rugby por la cual luego de finalizado el encuentro (de dos tiempos o partes), los contrincantes se encuentran para compartir una bebida y una comida (entre los mayores usualmente abundante cerveza y entre los menores una gaseosa y un sándwich), bromear y cantar grupalmente, como excusa para confraternizar y suavizar los resentimientos que pudieran haber surgido durante la confrontación. Se ha dicho que el tercer tiempo es tan o más importante que el juego mismo, porque en gran medida es allí donde los rugbiers aprenden a controlar sus pasiones y los sentimientos egoístas derivados de la confrontación física, para valorar al contrincante y concretar las relaciones de amistad y camaradería que permiten el hecho de practicar un deporte en común. El tercer tiempo es parte del código de conducta que regula el comportamiento ético de todas las personas relacionadas con el rugby.

Tercer tiempo en el rugby

Tercer Tiempo

Como dice ese dicho: “el rugby es un deporte de villanos practicado por caballeros mientras que el fútbol es un deporte de caballeros practicado por villanos”.

Una resolución rápida y efectiva de conflictos nos ayuda a seguir desarrollando nuestra actividad con normalidad y dejar pasar las aguas turbias. Para la resolución de los conflictos, en A Mediar ponemos a su disposición un completo equipo de profesionales con los que podrás contactar para resolver tus problemas.

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